Las copisterías ahora son «editoriales», son proyectos que te ayudan a cumplir tus sueños de ser «escritor». Porque ahora soñamos mucho, pero trabajamos poco y no queremos que nos despierten de nuestro sueño de soñar nuestros sueños.
Pedro Crenes Castro, coordinador del Viernes Cultural: Literatura Panameña [email protected]

Reseña por: Pedro Crenes Castro

Escribir es un oficio. Es trabajo, pero no es popular decirlo: se vacían los talleres, se enfadan los autoeditados y las copisterías/editoriales te tuercen la cara de su negocio o simplemente te ignoran cuando dices que eso no es literatura
Escribir, trabajar
Ahora te prometen que serás escritor desde las copisterías, esas sirenas del siglo XXI, en papel del bueno, con una buena portada, con reseñas que son ficción, con presentación a todo trapo en la mejor librería de tu barrio. Las copisterías ahora son «editoriales», son proyectos que te ayudan a cumplir tus sueños de ser «escritor». Porque ahora soñamos mucho, pero trabajamos poco y no queremos que nos despierten de nuestro sueño de soñar nuestros sueños.
En Vigo, la ciudad donde vivo, hay un monumento al trabajo, Los redeiros. Una obra impresionante, conformada por siete hombres desnudos que tiran de una red, hombres musculosos cuyos gestos de esfuerzo impresionan. Trabajo, lucha contra el mar y sus elementos para extraer de él sus frutos, para domarlo. Esas altas estatuas, su conjunto, remite a la ciudad y al que la visita al trabajo, no a los sueños.
Pero hay una fascinación en los que persiguen «la gloria» literaria que les empuja a querer saltarse todos las partes de «la cruz» del proceso de escribir una buena historia. «No hay gloria sin cruz», digo a los aspirantes a escritor que pasan por los talleres literarios, y muchos se marchan a la copistería/editorial donde les entienden y miman sus sueños. Muy democrático, sí, pero poco literario.
Un mal de nuestro siglo es el procesador de textos. Piglia lo decía en una conferencia. Parece todo tan bien pulido en la pantalla, que dan ganas de hacerle (y muchos lo hacen) una portada y buscar uno de esos proyectos editoriales «on-line» que te montan una vida de «escritor» sin preguntas, sin la cruz de la lectura, ni reescritura, sin tradición literaria, sin presente literario, pero con una gloria de encuadernación de tu texto (hasta marcapáginas) y con un vinito de honor después del acto y la firma de libros.
Escribir es un oficio. Es trabajo, pero no es popular decirlo: se vacían los talleres, se enfadan los autoeditados y las copisterías/editoriales te tuercen la cara de su negocio o simplemente te ignoran cuando dices que eso no es literatura, que no es más que encuadernación industrial de papel y tinta. Y te hablan de sueños, derechos y democracia. Entonces vuelvo a esos hombres musculosos y tensos de gesto tirando de la red de bronce.
Desconfío de aquellos que no hablan del talento como «una larga paciencia», según decía Flaubert, y que tan bien recordó Maupassant (no olvide usted esto, joven: el talento, en frase de Bufón, es tan sólo una larga paciencia. Trabaje). Creo que escribir y escribir bien, está al alcance de aquellos que trabajan, que echan al mar de bronce sus redes y, desnudos, en la alta noche, tiran y tiran para sacar los frutos del esfuerzo, que no sueñan, que se levantan y trabajan y trabajan la palabra.
No hay sueños, ni musas. Hay cruces, y trabajo. Creo que el talento acaba aflorando, a veces; creo que la literatura, la buena, encuentra, a veces, sus cauces. Lo que está claro, es que nunca escribir es sinónimo de publicar y jamás ha vivido casi nadie de lo que escribe. Solo sé que no hay otro oficio, otro trabajo mejor que este, que el de escribir. Lo demás, es solo liturgia.
Texto tomado de Crónica crítica. Fragmentos para leer una literatura.
Premio Pedro Correa Vásquez de Crítica literaria 2023.
Pedro Crenes Castro, coordinador del Viernes Cultural Literatura Panameña | [email protected]

Pedro Crenes Castro (Panamá, 1972), es escritor. Columnista y colaborador en varios medios panameños y españoles. Ha ganado dos veces el premio Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá y dicta talleres literarios. Vive en España desde el año 1990.

