Su línea de investigación, y esfuerzo de divulgación, se orientan a crear conciencia sobre la importancia de proteger la fauna y su entorno
Por: Mayka Sánchez

La autora es periodista y editora. Redactora especializada en salud y cultura
Alejandra Zarzo Arias (Madrid, 1992), celebra el camino que escogió: la investigación científica. Desde muy joven quiso convertir el conocimiento en su pasión y camino.
Esta semana que evoca el eco reciente del Día Internacional de la Mujer, pone voz a mujeres como Zarzo Arias, quien apuesta por una investigación que cuida y preserva la fauna.
Estudió el grado de Biología en la Universidad Autónoma de Madrid, le siguió el máster en Biología de la Conservación en la Universidad Complutense. El doctorado lo desarrolló en la Universidad de Oviedo, al tiempo que trabajaba en el Instituto Mixto en Investigación y Biodiversidad del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) sobre ecología, conservación y biodiversidad del oso pardo en la cordillera Cantábrica.
Luego se especializó en modelos de distribución de especies durante su primer postdoctorado en Chequia. Siguió avanzando en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, de Madrid, perteneciente al CSIC, y en la Universidad Autónoma con un contrato Margarita Salas.
En ese periodo, su trabajo se centró en la aplicación y modelos para la conservación de faunas de especies terrestres. “Pretendía que estos modelos fueran más amables y los apliqué a osos y otras especies carnívoras, que son mis preferidos”.
“Puedo decir honradamente que me siento muy orgullosa de mi experiencia internacional, que ha aportado un gran bagaje a mi formación, ya que estuve en la Universidad de South Eastern de Noruega, a continuación en la Universidad de Belgrado (Serbia) y asimismo en la Universidad de Jyväskylä de Finlandia, además de ser investigadora postdoctoral en la universidad de Ciencias de la Vida, de Chequia”.
Sigue colaborando con investigadores de otros países y en la actualidad reside en Portugal. Respecto a las relaciones con Iberoamérica, afirma haber colaborado con Brasil codirigiendo una tesis de una investigadora de este país sobre conservación de luciérnagas.
En la actualidad es investigadora postdoctoral en el Centro de Ecología, Evolución y Medio Ambiente (ce3c) de Lisboa, Portugal, con un proyecto Junior Leader de la Fundación La Caixa
Mejora y aplicación de modelos de distribución de especies

Sus proyectos actuales se dirigen a la mejora y aplicación de los modelos de distribución de especies, tanto reales como virtuales, mediante la incorporación integral del nicho ecológico, la depuración de bases de datos biológicas globales, así como el análisis de las aplicaciones de interacciones de la función en la actividad de grandes carnívoros y mustélidos, con aplicaciones directas a su conservación y a la aplicación de grandes conflictos.
Esta línea de investigación destaca la importancia de incluir a las presas de los carnívoros en los modelos que predicen su distribución, ya que, además de un hábitat adecuado, estas especies necesitan disponer de alimento en la naturaleza.
El proyecto aporta como principal novedad la posibilidad de identificar zonas potencialmente recolonizables, lo que permite anticipar y prevenir conflictos con la población humana. De este modo, se favorece una convivencia equilibrada que garantice la coexistencia y, al mismo tiempo, se impulsa la conservación de estas especies, su gran pasión.
De igual modo, desarrolla programas de divulgación ante las amenazas a las que se enfrenta la biodiversidad, la pérdida del hábitat, el cambio climático y la amenaza de las especies invasoras.
Educar desde la infancia
“Los científicos estamos dispuestos a colaborar y a informar a la sociedad, desde los colegios y cualquier otro ámbito, en relación al respeto hacia nuestros animales. Necesitamos más reservas protegidas de nuestra fauna de animales en libertad, con sus alimentos y que no se sientan amenazados, como los lobos, que tienen tan injustificada mala fama y además, insisto, ampararla ante las especies invasoras. Es urgente un programa de protección a nuestras especies y, naturalmente, que no dañe a los ganaderos”, subraya esta joven científica.
Hace un particular llamado a generar más políticas de financiación en línea con estudios de preservación de fauna y entorno.
En una reflexión personal, considera que este camino que se construye al andar parte «de actuar y trabajar en la carrera que ames y te motive», solo así los resultados están llamados a ser mejores.
La autora es periodista y editora. Redactora especializada en salud y cultura

