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Imagen cortesía OPS
La obesidad en adultos de la región se duplicó desde el año 2000 y la prevalencia de sobrepeso en los niños menores de 5 años ha aumentado de forma constante desde el año 2000, señala informe conjunto de FAO, FIDA, OPS/OMS, WFP y Unicef

Con información de OPS | FAO

El Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición 2025: Estadísticas y Tendencias ofrece como dato relevante que la subalimentación disminuyó por cuarto año consecutivo, una cifra que demuestra los esfuerzos por reducir el hambre.

Sin embargo, la obesidad en adultos de la región se duplicó desde el año 2000, alcanzando el 29,9% en 2022, casi el doble de la estimación mundial del 15,8%, una cifra a considerar este 4 de marzo, Día Mundial contra la Obesidad.

La prevalencia de sobrepeso en los niños menores de 5 años ha aumentado de forma constante desde el año 2000.

El Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición 2025 es una publicación conjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Disminuye la subalimentación

El informe “indica que la subalimentación afectó al 5,1% de la población en 2024, una disminución respecto del máximo alcanzado en 2020 del 6,1%. Esto significa que 6,2 millones de personas ya no padecen hambre en la región.

El reporte anual destaca que ya hay cuatro países en la región (Brasil, Costa Rica, Guyana y Uruguay) con una prevalencia del hambre inferior al 2,5%, mientras que otros dos (Chile y México) están muy cerca de este umbral, y cinco se encuentran ahora por debajo del 5% (Argentina, Barbados, Colombia, Dominica y República Dominicana)”. 

América del Sur, citan los organismos a cargo del informe, reportó la mayor mejora en los últimos años, alcanzando una prevalencia promedio del hambre del 3,8%, con una disminución de casi un punto porcentual entre 2022 y 2024.

Mesoamérica se mantuvo prácticamente sin cambios en torno al 5%, al igual que el Caribe con 17,5%. Este último resultado se explica por la prevalencia de la subalimentación en Haití (54,2% en el trienio 2022-2024).

La inseguridad alimentaria moderada o grave afectó al 25,2% de la población de la región en 2024.

“Esta cifra está por debajo de la estimación mundial del 28% y también muestra una disminución constante desde que alcanzó un máximo del 33,7% en 2020. Sin embargo, la brecha de género sigue siendo significativa, con una prevalencia 5,3 puntos porcentuales mayor entre las mujeres que en los hombres.

A pesar de las mejoras, más de 33 millones de personas aún sufren hambre, 167 millones padecen inseguridad alimentaria, 181,9 millones no pueden permitirse una dieta saludable y 141 millones de adultos viven con obesidad”.

Abordar el sobrepeso y la obesidad

“Debemos abordar, mediante un enfoque integral e intersectorial, el aumento de los niveles de sobrepeso y obesidad. La FAO apoya a los países en la generación de datos y evidencia para la seguridad alimentaria y nutricional, así como en la toma de mejores decisiones y en la implementación y evaluación de políticas y acciones para erradicar el hambre y reducir la malnutrición en todas sus formas”, afirmó el subdirector general y representante regional de la FAO, René Orellana Halkyer.

Los indicadores de nutrición muestran avances dispares. Por ejemplo, la anemia afectó al 19,9% de las mujeres de 15 a 49 años en la región en 2023. Si bien esta prevalencia se mantiene considerablemente por debajo de la estimación mundial (30,7%), las tasas de anemia han aumentado de forma constante en la región desde 2014.

Al mismo tiempo, la obesidad en adultos de la región se duplicó desde el año 2000, alcanzando el 29,9% en 2022, casi el doble de la estimación mundial del 15,8%.

“Los ambientes poco saludables, caracterizados por la alta disponibilidad de productos ultraprocesados y acceso limitado a los alimentos saludables, continúa impulsando la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad en las Américas”, dijo el Dr. Jarbas Barbosa, director de la OPS.

Anunció que “la OPS trabaja para transformar los sistemas alimentarios a través de medidas fiscales, regulación de la promoción y publicidad y el etiquetado frontal de advertencia para hacer que la alimentación saludable sea más accesible, asequible y sostenible, ayudando a prevenir la obesidad y las enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación”.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad es una enfermedad crónica con probabilidad de recaídas derivada de interacciones complejas entre la genética, la neurobiología, las conductas alimentarias, el acceso a una alimentación saludable, las fuerzas del mercado y el entorno más amplio.En el caso de los adultos, la OMS establece las siguientes definiciones: sobrepeso: IMC igual o superior a 25 y obesidad: IMC igual o superior a 30. En el caso de los niños, debe tenerse en cuenta la edad al definir el sobrepeso y la obesidad Fuente: OMS

Sobrepeso en población infantil

La prevalencia de sobrepeso en los niños menores de 5 años ha aumentado de forma constante desde el año 2000, “alcanzando el 8,8 % en 2024, cifra superior a la estimación mundial. En consecuencia, la región no está en vías de alcanzar la meta de 2030 de reducir y mantener esta prevalencia por debajo del 3 %.

En otros datos, el informe refleja que en niños menores de 5 años, la prevalencia del retraso del crecimiento fue de 12,4%, “manteniéndose consistentemente por debajo de la estimación mundial durante los últimos 25 años”.

En la actualidad, “un tercio de los países con datos disponibles están en vías de alcanzar la meta de 2030 sobre retraso del crecimiento. Asimismo, la prevalencia de emaciación en la región se estimó en un 1,3 % en 2024, y la mayoría de los países ya han alcanzado la meta de emaciación infantil de la Asamblea Mundial de la Salud de 2025”.

“Los importantes avances en la reducción de la desnutrición crónica reflejan una inversión sostenida y una acción coordinada para el bienestar infantil”, afirmó Roberto Benes, director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.

Brenes resaltó que “si bien la desnutrición persiste en las poblaciones vulnerables, el sobrepeso y la obesidad aumentan constantemente, incluso entre niños y niñas. Abordar la malnutrición en todas sus formas, desde la desnutrición crónica, la desnutrición aguda y las deficiencias de micronutrientes hasta el sobrepeso y la obesidad, requiere sistemas de salud, nutrición, educación y protección social fortalecidos que garanticen el acceso de todos los niños a una alimentación asequible, diversa y nutritiva”. 

Acceso a dieta saludable

El estudio advierte que “América Latina y el Caribe aún enfrenta las consecuencias de la pandemia de COVID-19, las interrupciones del suministro y los conflictos geopolíticos que han intensificado la inflación de los precios de los alimentos, elevando el costo de una dieta saludable tanto a nivel mundial como regional”.

Solo en 2024, el costo de una dieta saludable aumentó un 3,8 % en América Latina y el Caribe, convirtiéndola en la región con el costo más alto a nivel mundial, estimado en $5,16 por día ajustados al poder adquisitivo.

Aumentó el costo de la dieta saludable, pero mejoró la asequibilidad: en 2024, 15,4 millones de personas adicionales pudieron acceder a una dieta saludable en comparación con 2021, cuando la inasequibilidad alcanzó un máximo de 197,3 millones.

Aun así, el 27,4 % de la población de América Latina y el Caribe, 181,9 millones de personas, no pudo acceder a una dieta saludable en 2024, advierte el informe.

Cerrar brechas de género y en el rural

Rocío Medina Bolívar, directora regional del FIDA para América Latina y el Caribe, señala que persisten brechas significativas.

“Las mujeres y las comunidades rurales siguen experimentando mayores niveles de inseguridad alimentaria que los hombres y las poblaciones urbanas. Estos hallazgos deberían servir como una clara llamada de atención para redoblar esfuerzos y dirigir las inversiones hacia quienes más las necesitan. Apoyar el desarrollo rural y a quienes producen los alimentos es esencial para fortalecer la seguridad alimentaria, fomentar la resiliencia y garantizar un crecimiento sostenible”, afirmó.

Lena Savelli, directora regional del Programa Mundial de Alimentos, dijo que “no podemos hablar de progreso real mientras las brechas sigan dejando atrás a millones de personas, especialmente a las mujeres. El Programa Mundial de Alimentos se compromete a llegar a quienes más lo necesitan, desde la respuesta a emergencias hasta el fortalecimiento de la protección social, la alimentación escolar y las iniciativas de resiliencia”.

Referencia: FAO, FIDA, OPS, PMA y UNICEF. 2026. América Latina y el Caribe. Panorama regional de la seguridad alimentaria y la nutrición 2025: estadísticas y tendencias. Santiago.