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“La literatura científica muestra que este uso se asocia a trastornos del sueño, alteraciones del neurodesarrollo, problemas de autoestima, mayor riesgo de ansiedad y depresión, obesidad, fatiga visual, sedentarismo, así como dificultades en el aprendizaje y la socialización”

Con información de la AEP

La Asociación Española de Pediatría (AEP)  valora positivamente que España se sume a la línea de actuación marcada por la Comisión Europea, y ya adoptada por países como Australia, Francia o Portugal, en el sentido de limitar el acceso a menores de 16 años a entornos digitales.

Este tipo de medidas legislativas, que significan en el caso de España la enmienda al proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales, buscan prevenir riesgos para la salud y el bienestar de la infancia y la adolescencia en un espacio digital que no ha sido diseñado pensando en sus necesidades ni en su nivel de desarrollo madurativo.

“Las redes sociales no son entornos inocuos. Están diseñadas para maximizar la permanencia del usuario, lo que las convierte en especialmente perjudiciales para cerebros en desarrollo. La regulación es una herramienta necesaria y urgente para reducir su impacto. Se trata de un problema de salud pública que está afectando negativamente a nuestra infancia y adolescencia y, por tanto, las medidas que se tomen deben responder siempre a la evidencia científica, siguiendo las recomendaciones de las sociedades pediátricas”.

La AEP recordó que desde hace años vienen alertando del uso precoz, intensivo y no supervisado de dispositivos digitales y redes sociales por parte de niños, niñas y adolescentes.

“La literatura científica muestra que este uso se asocia a trastornos del sueño, alteraciones del neurodesarrollo, problemas de autoestima, mayor riesgo de ansiedad y depresión, obesidad, fatiga visual, sedentarismo, así como dificultades en el aprendizaje y la socialización”.

El grupo de Salud Digital de nuestro Comité de Promoción de la Salud ha emitido en los últimos años diferentes alertas sobre estos efectos nocivos, así como recomendaciones periódicas dirigidas a pediatras y familias, recogidas en iniciativas como el Plan Digital Familiar, resaltan.

Reiteran que aplauden este tipo de inicitivas “orientadas a contar con una legislación clara, coherente con la evidencia científica, que limite la exposición temprana a plataformas diseñadas para captar la atención, explotar la impulsividad y comercializar datos personales. Asimismo, instamos a avanzar hacia una regulación integral del entorno digital que sitúe en el centro la salud y el desarrollo de niños y adolescentes”.

Con información de la AEP