La primera edición de UPM Investiga presentó los proyectos de investigación más innovadores, y con mayor impacto social de la institución, entre otros, sus logros en tecnologías relacionadas con la salud
Por: Violeta Villar Liste
El Centro de Tecnología Biomédica (CTB) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) es un ejemplo de investigación colaborativa por el bien común y la salud de la sociedad.
Aborda desafíos en el campo de la biomedicina y la salud; facilita el desarrolla de tecnología biomédica para su transferencia a la industria e impulsa la formación de nuevos investigadores.
Su trabajo demuestra la participación protagónica de la universidad española en la generación de conocimiento e innovación, presencia validada por el primer mapeo integral de solicitudes de patentes académicas europeas, un trabajo de la Oficina Europea de Patentes (EPO) en colaboración con el Instituto Fraunhofer para la Investigación de Sistemas e Innovación, durante el periodo 2000 y 2020, el cual situaba a España en la octava posición de países miembros de la UE en presentación de patentes de la mano con las universidades.
Ahora, la Oficina Europea de Patentes (OEP) informa, de acuerdo con datos aportados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que en 2025 el número de solicitudes de patentes españolas presentadas ante la OEP, “ha aumentado más de un 43% desde 2016, lo que sitúa a España como el tercer país con mayor crecimiento en la última década entre los principales países europeos solicitantes de patentes (aquellos con más de 2.000 solicitudes anuales)”.
Son las tecnologías relacionadas con la salud “el principal motor de las solicitudes españolas de patentes europeas” y el Centro de Tecnología Biomédica de la UPM, pieza del engranaje que pone el motor en marcha.
Parte de esta labor se conoció en la primera edición de UPM Investiga (18 y 19 de marzo), un evento que mostró los proyectos “de investigación más innovadores y con mayor impacto social” de la institución en la Central de Diseño de Matadero Madrid, convertida en punto de encuentro “entre ciencia, tecnología y sociedad de la mano de la universidad tecnológica líder en España”.
La muestra tuvo un particular interés en promover el diálogo entre empresas, administración y particulares y mostrar cómo la universidad genera soluciones.
Teresa Riesgo, secretaria general de innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y quien estuvo presente UPM Investiga, dijo que trabajar con las universidades aporta ventajas e innovación a las empresas que a su vez deben ver en la investigación académica una oportunidad para mejorar sus procesos y productos.
Resaltó que España es demostración de talento y creatividad y, desde lo público y lo privado, se están ofreciendo apoyos para hacer un cambio en el país.
El Dr. Luis Gómez Fernández, vicerrector de Investigación y Doctorado de la Universidad Politécnica de Madrid, destacó que las universidades, y en este caso la UPM, “al tener una gran financiación pública, aunque sea competitiva, es pública. Luego, nos podemos permitir ser más disruptivos, más arriesgados y más atrevidos».
El empresario, resaltó, encontrará en la universidad más creatividad, más riesgo, sin que él corra riesgo, su empresa o las personas que financian su empresa. «Y luego, al formar a nuestros estudiantes con la visión del mundo tecnológico y empresarial, estamos en capacidad de resolver problemas reales de la sociedad”.
Recordó los buenos datos de España en las convocatorias de Horizonte Europa (actual Programa Marco de Investigación e Innovación de la Unión Europea para el periodo 2021-2027).
“España se consolidó como tercer país por subvención, segundo por número de participaciones y primero en liderazgo de proyectos colaborativos de investigación e innovación”. La UPM fue la segunda universidad de España en conseguir más fondos de Horizonte Europa.
Este liderazgo de la UPM consolidó el gran objetivo de UPM Investiga y que resumió Gómez Fernández en “mostrar a la administración pública y a las empresas todo el potencial innovador y la capacidad tecnológica que tenemos”.
UPM Investiga se articuló en función de siete áreas estratégicas «que reflejan la diversidad y solidez del ecosistema investigador de la universidad»: Arquitectura y Sociedad; Bioeconomía y Medioambiente; Energía y Transporte; Espacio y Seguridad; Inteligencia Artificial y Digitalización; Industria del Futro; Salud y Bienestar.
Investigación con propósito

El Centro de Tecnología Biomédica (CTB) de la UPM está dirigido por el Dr. Francisco J. Rojo. Son las siguientes las principales áreas de investigación:
- Tecnologías avanzadas de imágenes biomédicas
- Nanomedicina
- Proyecto Cerebro Azul de Cajal
- Biología de Sistemas Computacionales
- Biomagnetismo
- Tecnología para la diabetes
- Biomateriales y biomecánica
- Tecnologías de telerehabilitación
- Sistemas de atención médica personal
- Sistemas avanzados de detección in vitro y órganos y tejidos en un chip.
Una investigación que piensa en la sociedad

El Dr. Daniel González Nieto, profesor titular de la UPM, investigador del CTB y quien coordina la Unidad de Neurología Experimental del CTB, un grupo de trabajo enfocado en el estudio de los desórdenes cerebrales y en general patologías de alta prevalencia en la sociedad, estuvo presente en UPM Investiga.
Comentó que el CTB cuenta con el sistema de Magnetoencefalografía criogénica (Cryo-MEG) “una infraestructura avanzada para el registro no invasivo de la actividad cerebral con alta resolución temporal”.

“El CTB dispone además de un sistema MEG basado en sensores de bombeo óptico (OPM-MEG), lo que permite el registro de la actividad cerebral en condiciones de movimiento, especialmente útil por ejemplo para monitorizar la actividad cerebral en niños y en pacientes de edad avanzada».
Son muy pocos los centros en el mundo que pueden presumir de contar con este tipo de tecnología.

“Es un ejemplo del tipo de avance de alto nivel, mucho más cercano a los pacientes, con el cual contamos en el CTB”, dijo el Dr. González Nieto, quien resaltó la diversidad de investigaciones que se hacen en el CTB y abarcan desde el desarrollo de nuevas tecnologías hasta el estudio del envejecimiento para mejorar la calidad de vida de las personas.
Entre las líneas que aborda su grupo de investigación, resaltó el caso del ictus cerebral “una patología de enorme impacto sanitario. Aunque a menudo se pasa por alto, el ictus es una de las enfermedades más prevalentes a nivel mundial y, en España, constituye la primera causa de muerte en mujeres. Esta realidad nos impulsa no solo desde una motivación científica, sino también familiar y social”.
En esta área, su trabajo se centra en explorar nuevas estrategias terapéuticas avanzadas que permitan identificar soluciones innovadoras que puedan trasladarse a la práctica clínica.
En esta línea, colaboran estrechamente con el Grupo de Biomateriales e Ingeniería Regenerativa del propio CTB. Una de las barreras que buscan superar es la inestabilidad de muchos fármacos utilizados en terapias experimentales.
Para ello, están combinando biomateriales, en particular, fibroína de seda procedente del gusano de seda, con células madre o compuestos farmacológicos, con el fin de favorecer la reparación del tejido cerebral dañado.
Esta aproximación ha dado lugar ya a varias publicaciones científicas y ha impulsado la creación de empresas tecnológicas, “porque entendemos que la investigación solo cumple su propósito cuando logra trasladarse a la sociedad y beneficiar a los pacientes”.
Las líneas de investigación del CTB responden al plan director de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), a la alta prevalencia de ciertas enfermades, su impacto en el paciente y las propias familias, como es el caso del ictus, el cáncer cerebral o el alzhéimer.

Bioactive Surfaces en la era de los nuevos materiales

El Dr. González Nieto señala que en esta tarea de trasladar la investigación del laboratorio al mundo real, junto con otros grupos del CTB han creado Bioactive Surfaces, una spin off tecnológica para desarrollar respuestas a los trastornos musculoesqueléticos y, en particular, la estabilidad de las prótesis.
Explica que las prótesis de titanio, sea para cadera, rodilla o mandíbula, han transformado la calidad de vida de miles de pacientes. Sin embargo, en un porcentaje de casos las piezas se vuelven inestables. A veces debido a una infección o porque el cuerpo genera una cápsula fibrosa alrededor del implante, se termina aflojando. Si bien es posible sustituir la prótesis, mejor no tener que pasar por el quirófano.
Desde la spin‑off trabajan en la idea, entre otras ideas, de convertir el titanio en un biomaterial activo, capaz de interactuar mejor con el tejido receptor y lograr que la prótesis pueda durar décadas.
El interés clínico por esta línea de investigación ha derivado en un trabajo colaborativo con el Servicio de Cirugía Maxilofacial del Hospital Gregorio Marañón.
El proyecto acaba de recibir autorización para comenzar las pruebas en un modelo preclínico.
Silk Biomed: tecnología para recuperar el tejido cerebral dañado

Otra tecnología que en este caso es el origen de la spin off Silk Biomed ha significado implantar en ratones con infarto cerebral, “células madre de origen mesenquimal encapsuladas en un biomaterial inocuo y totalmente biocompatible: la fibroína de la seda.
Tras el tratamiento, los ratones experimentaron una mejoría significativa de sus capacidades sensoriales y motoras, que habían quedado profundamente alteradas tras el infarto cerebral.
Además, mediante técnicas electrofisiológicas, los investigadores demostraron que esta mejoría funcional se acompañó de fenómenos de reorganización cerebral en áreas adyacentes a la zona de daño.
Un aspecto significativo de este estudio fue que la fibroína de la seda aumentó considerablemente la supervivencia de las células madre implantadas en el cerebro, impidiendo una mayor extensión del daño tras el ictus cerebral inducido en los animales” (Ver: Nuevo biomaterial avanzado para reparar el tejido nervioso)

En general, esta combinación de células madre con hidrogeles de fibroína de seda ha mostrado un efecto neuroprotector en el tejido cerebral dañado.
Ahora esperan seguir escalando esta terapia con financiamiento de la Unión Europea, dado que cuentan con una prueba de concepto sólida en modelos murinos. El siguiente paso consiste en reproducir todo el proceso bajo condiciones estrictamente orientadas a la escalabilidad clínica, lo cual implica trabajar conforme a estándares GMP (Good Manufacturing Practices) y GLP (Good Laboratory Practices).
El investigador del CTB reflexionó que las alianzas público-privadas son cruciales para poder escalar los proyectos y generar mayor impacto.
Sin embargo, en la actualidad, la mayor parte del financiamiento procede de fondos públicos, observó.
Que el inversor privado apueste al riesgo, y entienda que la investigación y sus resultados llevan tiempo, es fundamental para cerrar el círculo virtuoso de la ciencia, la tecnología y la innovación que se transfiere en resultados a la sociedad.
Un centro diverso
El Dr. Francisco J. Rojo, director del CTB de la UPM, destaca, en particular en el ámbito de la innovación, los estudios de envejecimiento activo y prevención de la fragilidad en personas mayores, del Laboratorio de Envejecimiento «Salgado Alba».

Se trata de un laboratorio mixto entre el CTB y el Hospital Universitario de Getafe y ha dado lugar a la creación de una empresa llamada MG Biomed
Otra fortaleza del CTB, es el Laboratorio de Óptica, Fotónica y Biofotónica, el cual se dedica a diseñar y fabricar chips con sensores ópticos para detectar moléculas determinadas en muestras líquidas (biomarcadores de ojo seco en lágrima, COVID-19 en aguas residuales, biomarcadores de Alzheimer en plasma sanguíneo…).
De igual modo fabrican los equipos necesarios para realizar los análisis y hacer las mediciones.
“Un aspecto muy interesante es la gran resolución (miden concentraciones muy pequeñas en cantidades de microlitros) y el bajo coste, tanto de los chips como de los equipos de medida”, explica el director del CTB.
El objetivo, precisa, es desarrollar equipos «point-of-care», de manera que se puedan realizar los análisis en clínicas pequeñas o en las consultas médicas, sin necesidad de enviar las muestras a grandes hospitales o laboratorios.
Este laboratorio académico está muy cerca de la industria, colaborando con la empresa Muldia, start-up del grupo Brill-Pharma.
Otro logro que celebra el director del CTB son los laboratorios dedicados al estudio de datos e imágenes médicas con inteligencia artificial en neurorrehabilitación o diabetes.
De hecho, el CTB es la sede de IABiomed – Sociedad Española de Inteligencia Artificial en Biomedicina.
“Una institución muy diversa, siempre centrada en la Biomedicina, pero trabajando muchos campos”, es la descripción resumida del CTB de la UPM en la voz de su director quien, junto a los grupos de investigación, propicia la colaboración en casa y en conexión internacional, para que los beneficios de la innovación se traduzcan en una sociedad con mejor calidad de vida.
Por: Violeta Villar Liste

