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La salud preventiva es la única vía para evitar que los sistemas de salud colapsen y que las personas pierdan su calidad de vida a edades tempranas

Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid.  Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia.  Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)

En el marco del Día Mundial del Riñón 2026, nos unimos a una campaña global que busca reducir el impacto de la enfermedad renal en todo el mundo.

Esta iniciativa se basa en las famosas 8 Reglas de Oro, un decálogo de hábitos sencillos pero poderosos que pueden prevenir el fallo de estos órganos vitales.

Las reglas incluyen mantenerse en forma y activo, llevar un control regular de los niveles de azúcar, monitorear la presión arterial, comer sano y mantener el peso bajo control, mantener una ingesta de líquidos saludable, no fumar, no automedicarse con analgésicos y realizarse un chequeo de la función renal si se tienen factores de riesgo.

La importancia de este día en 2026 radica en que, tras años de retos sanitarios globales, hemos entendido que la salud preventiva es la única vía para evitar que los sistemas de salud colapsen y que las personas pierdan su calidad de vida a edades tempranas.

Llegamos a un punto crítico: la alimentación. Los riñones son, en esencia, los «químicos» de nuestro cuerpo, y la calidad del combustible que les damos determina qué tan duro deben trabajar.

El Riñón: Tu Laboratorio Interno

Para entender por qué comemos lo que comemos, primero debemos valorar a nuestros riñones. Estos órganos no solo filtran la sangre; mantienen el equilibrio perfecto de minerales, agua y acidez en nuestro organismo. Cuando la dieta es deficiente, este laboratorio interno se sobrecarga, lo que puede llevar a un daño silencioso pero irreversible. Cuidar lo que ponemos en el plato es, literalmente, darle un respiro a tus riñones.

¿Qué es realmente «comer saludable» y qué es controlar el peso?

No se trata de dietas restrictivas o de «pasar hambre», sino de nutrición consciente. Comer saludable es elegir alimentos en su estado más natural posible, proporcionando al cuerpo los macronutrientes (carbohidratos, grasas, proteínas) y micronutrientes (vitaminas y minerales) necesarios para funcionar sin generar desechos tóxicos en exceso.

Controlar el peso es vital porque el exceso de tejido graso (obesidad) obliga a los riñones a filtrar más sangre de lo normal para satisfacer las demandas metabólicas del cuerpo. Este esfuerzo extra se llama hiperfiltración, y con el tiempo, agota las unidades de filtrado del riñón (nefronas).

¿Cómo podemos controlarlo? equilibrio energético: ingerir las calorías que realmente quemamos; actividad física, con al menos 30 minutos de movimiento diario; y comer con porciones, aprendiendo a escuchar las señales de saciedad del cuerpo.

Para mantener un peso saludable, hay tres recomendaciones sobre dieta que podemos realizar.

1. Dieta Equilibrada

Es aquella que incluye una variedad de grupos alimenticios en proporciones adecuadas: muchas frutas y verduras (fibra), granos integrales, y proteínas de alta calidad (legumbres, pescado o carnes magras).

2. Comer bajo en sal (Sodio)

El sodio es necesario, pero en exceso es un enemigo silencioso. La recomendación general es menos de 5 gramos de sal al día (una cucharadita).

El riñón es el encargado de excretar el exceso de sal, por lo que juega un papel importante en la hipertensión. Si consumes demasiada, el riñón no puede eliminarla toda, lo que hace que el cuerpo retenga agua para diluirla. Esto aumenta el volumen de sangre en las arterias, elevando la presión arterial (hipertensión). La presión alta, a su vez, daña los pequeños vasos sanguíneos del riñón, creando un círculo vicioso peligroso.

3. Evitar Alimentos Procesados

Los alimentos procesados (embutidos, enlatados, comida rápida, refrescos) son «bombas» de sodio, fósforo aditivo y conservantes. Estos ingredientes se añaden para que los productos duren más o sepan mejor, pero son extremadamente difíciles de filtrar para un riñón bajo estrés.

Enfermedades relacionadas

Una mala dieta y el sobrepeso son la puerta de entrada para enfermedades cardiovasculares. El corazón y el riñón son mejores amigos; si uno falla, el otro sufre. La obesidad aumenta el colesterol y la presión, dañando ambos órganos. La Diabetes Tipo 2es la causa número uno de insuficiencia renal en el mundo.

Cuidar tus riñones no es solo evitar una enfermedad, es asegurar la energía y la vitalidad necesarias para vivir plenamente. Un riñón sano es sinónimo de un cuerpo en equilibrio. Si eres joven, empieza hoy; si eres adulto, nunca es tarde para tomar el control. Recuerda que tus riñones y tu corazón te agradecerán cada decisión saludable que tomes hoy.

Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI