El Dr. Jesús Olivares, coordinador de Divulgación y Educación del Instituto Milenio Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso (CINV), y el profesor César Amaya, de la Universidad de Panamá (UP) y quien cursa el doctorado en la Universidad de Valparaíso, comparten la importancia de la investigación colaborativa, del impulso a la divulgación científica y las alianzas público-privadas para trasladar el conocimiento a la sociedad
Por: Violeta Villar Liste
Cuando el profesor César Abdiel Amaya Rodríguez, docente de la Universidad de Panamá (UP) y cursante del Doctorado en Ciencias, Mención Biofísica y Biología Computacional, en la Universidad de Valparaíso (Chile), participa en actividades de círculos sociales no académicos ni científicos, y menciona al Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso (CINV), ubicado en la Universidad de Valparaíso, se sorprende de manera muy grata.
Esta sorpresa ocurre porque las personas conocen el CINV, lo incorporan como parte de su identidad. Se sienten orgullosas de la calidad de su investigación y su divulgación.
Que el CINV impacte al chileno de a pie, sea cercano a la sociedad, y al mismo tiempo una referencia internacional, es consecuencia de pasos hacia un objetivo: convertir a Valparaíso en un faro de la ciencia latinoamericana, propósito luminoso que anuncia el Dr. Jesús Olivares, coordinador de Divulgación y Educación del CINV en este diálogo con La Web de la Salud, en el cual también participa el profesor Amaya, quien proyecta la luz de la ciencia panameña y su orgullo de ser puente entre Chile y Panamá.
El encuentro, mediado por la comunicación digital (herencia positiva de la pandemia), ha permitido conocer modelos replicables de colaboración público-privada, de transferencia de tecnología y divulgación científica del CINV, en concreto el programa Neuronews, que ofrece herramientas pedagógicas a estudiantes de maestría y doctorado para contar la ciencia de una manera cercana y sencilla.


Esta metodología la conoce con conocimiento y causa el profesor Amaya, quien ha estudiado el curso creado por el Dr. Olivares y el Dr. Oliver Schmachtenberg, en el año 2013, el cual produce artículos de divulgación científica y, de manera más reciente, libros de acceso público.
El investigador y docente de la UP tiene entre sus planes, al volver a Panamá, promover Neuronews como una estrategia que fortalezca la divulgación científica, en una versión adaptada al país.
En La Web de la Salud, como plataforma colaborativa, nos sumamos con entusiasmo a la idea de republicar los contenidos de Neuronews, tanto su edición chilena como la futura panameña.
¿Qué es el CINV?

El Instituto Milenio Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso (CINV) se define como una institución orientada a investigar y enseñar “cómo el sistema nervioso funciona y responde al ambiente”.
Reúne a “biofísicos, fisiólogos, neurobiólogos, expertos en genómica, bioinformática y simulación molecular, quienes desarrollan investigación y actividades de divulgación hacia el medio externo en un ambiente de excelencia académica”.
Sus áreas de investigación están orientadas “a las bases moleculares de la excitación neuronal, transmisión sináptica, comunicación y diferenciación neuronal, los mecanismos que subyacen la percepción, así como los estados patológicos involucrados en la neurodegeneración y las alteraciones de la conducta”.
Forma parte de la red de Centros Milenio de Chile, de la Iniciativa Científica Milenio, que impulsa la investigación científica y tecnológica de excelencia.
Los Centros Milenio están llamados a trabajar “con eficacia y rigurosidad, elevar la productividad de los científicos y contribuir al desarrollo social, económico y cultural del país”.
Se espera que un Centro Milenio “contribuya a la generación de conocimiento científico y tecnológico de alta calidad que aporte a la competitividad del país”, así como a mejorar la calidad de la investigación y la entrega de conocimiento al país.
Contribuciones en una historia de dos décadas


El Dr. Olivares señala que el trabajo constante del CINV desde hace más de 20 años, les permitió posicionarse como Instituto Milenio, “un reconocimiento importante para recibir financiamiento y realizar investigaciones en varios campos dentro de la Neurociencia, así como generar contribuciones en otras áreas de la ciencia por medio de colaboraciones interdisciplinarias”.
Describe que estas colaboraciones han generado alianzas con universidades en Brasil, México, Argentina, Estados Unidos y en Europa, en la visión de desarrollar investigaciones de punta con equipos conformados por chilenos, quienes aportan capital humano de avanzada.
Destaca que la institución se ha convertido en receptora de talento internacional. “Un ejemplo es César Amaya, estudiante de doctorado, quien es brillante y viene a aportar lo mejor de Panamá a nuestra institución. Está aprendiendo cómo liderar investigaciones de punta desde su área que es la Biofísica y la Biología Computacional”.
El Dr. Olivares comenta que el profesor Amaya ha dejado muy en alto el nombre de Panamá y en Chile es apreciado.
Con el apoyo del CINV, y por iniciativa propia, ha organizado simposios de carácter internacional con indudable impacto.
El Dr. Olivares reflexiona en relación con la relevancia de la movilidad internacional. En el caso de Chile, la reincorporación de investigadores chilenos que realizaron estudios en el extranjero durante las décadas de 1980, 1990 y principios del 2000, ha sido fundamental para impulsar el desarrollo científico del centro.
Descentralizar el impacto de la investigación

El coordinador de Divulgación y Educación del CINV afirma que el país se ha visto beneficiado del desarrollo científico del centro y es un ejemplo de descentralización del conocimiento.
Recuerda que Chile es largo y angosto, con la capital, Santiago de Chile, en el centro.
“El CINV se posiciona en una región, la quinta del país, externa a la capital, Valparaíso, y esto permite descentralizar las actividades de todo tipo que realizamos: académicas, científicas, culturales… permitiendo un impacto más difundido en nuestro territorio”.
De igual modo, en estas dos últimas décadas, han celebrado eventos importantes de corte internacional, “que son un lujo y normalmente se realizan en el hemisferio norte, en Estados Unidos principalmente y Europa”, con lo cual se ha contribuido “no sólo a la cultura científica de nuestro país, sino también a desarrollar el turismo y el impulso económico”.
Al conversar cómo esta vinculación entre Panamá y Chile puede acercar la academia y la investigación, el profesor Amaya resalta que puede ser un beneficio para ambos países los intercambios académicos y la sólida formación en Neurociencia que aporta el CINV.
“Panamá tiene un ecosistema más pequeño pero variado. Su privilegiada ubicación geográfica favorece diversidad de colaboraciones internacionales”, resalta el profesor Amaya.
En el caso de Chile, observa una oportunidad de fomentar que más estudiantes puedan viajar a formarse en Valparaíso, y otras universidades chilenas, con esta visión colaborativa que es ahora la base de la ciencia moderna.
El profesor Amaya expresa su emoción de ser puente y lazo entre los dos países y las oportunidades que se pueden generar.
Colaboración público-privado para trasladar el conocimiento a la sociedad

El Dr. Olivares resalta la importancia de la colaboración público-privado en el desarrollo de la ciencia que hacen desde el CINV.
Una visita reciente de investigadores del Instituto Tecnológico de Monterrey (TEC) ha abierto la posibilidad de una colaboración científico y tecnológica que del norte al sur acercará a ambos países.
Los acuerdos con la municipalidad refuerzan la visión de “convertir a Valparaíso en lo que siempre hemos querido que sea: un faro de la ciencia en Latinoamérica”, una meta para la cual el centro se ha fijado un horizonte de diez años.
Dice que en general el país mantiene una vinculación constante con el sector productivo. En el caso del CINV, cuentan con una unidad de transferencia tecnológica y licenciamiento que trabaja articulada con la industria para impulsar proyectos de innovación científica y tecnológica relacionados con la neurociencia.
Al enumerar algunos proyectos emblemáticos que nacen de esta sinergia público-privada, y permiten transferir el conocimiento neurocientífico a la sociedad, cita los aportes del Dr. John Ewer, quien es experto en Cronobiología, profesor titular de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso e investigador del CINV.


Estudioso del ritmo circadiano o reloj biológico interno, desarrolló una metodología para disminuir el riesgo de accidentes en la industria minera chilena por exposición a horarios nocturnos.
Los protocolos que desarrolló permiten regular los ritmos del sueño de las personas que trabajan en esta industria y reducir la incidencia de siniestros.
Otro proyecto se denomina PanexPatch: se trata de un prototipo de parche cutáneo para acelerar la curación de heridas crónicas y manejo del pie diabético.
El profesor Amaya señala que, según lo que se ha comunicado institucionalmente, la Universidad de Panamá (UP) ha realizado ajustes a nivel administrativo para abrirse paso en transferencia tecnológica y de patentes.
Uno de los ejemplos más notables es la patente para lograr el primer antiveneno antiescorpiónico de Panamá, un logro del Centro de Investigación e Información de Medicamentos y Tóxicos (CIIMET) de la Facultad de Medicina.
Dijo que flexibilizar y adaptar la legislación es crucial para una transferencia efectiva de un producto real hacia la sociedad.
Panamá, resaltó, también cuenta con las AIP (asociaciones de interés público), centros afiliados a la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) que funcionan como plataformas intermedias, con una visión pública y la flexibilidad del modelo privado.
En esta dirección, comentó que, según lo que estas instituciones han difundido públicamente, los esfuerzos del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (INDICASAT AIP) y del Centro Regional de Innovación en Vacunas y biofármacos (Crivb AIP) “buscan trasladar la ciencia básica y el conocimiento hacia su uso en la sociedad”.


Divulgar y contar la ciencia
Investigar, transferir, vincular e impactar son pilares de una labor del CINV que se complementa en sintonía perfecta con el trabajo del equipo de divulgación científica, el cual lidera el Dr. Olivares.
Es una divulgación que nació con la historia del CINV y se consolidó con su designación como Instituto Milenio.
Son varios los programas de divulgación:
Ciencia al Tiro, creado por la investigadora Kathleen Whitlock, con participación de estudiantes de maestría y doctorado, quien “ha desarrollado un trabajo hermoso en los colegios más vulnerables de nuestra ciudad” al llevar la ciencia al salón de clases y también desarrollar talleres.

Tertulias Porteñas: encuentros organizados por el CINV desde el año 2012, los cuales buscan mostrar “cómo la neurociencia se hace las mismas preguntas que el resto de la sociedad”. Se propician diálogos con invitados de distintas disciplinas para dar respuesta a temas comunes de interés.

Producciones audiovisuales como Neurópolis no solo se han transmitido en la televisión chilena sino en el exterior.
Un documental relevante es Montemar que explica la historia de la Neurociencia en Chile, “desde uno de los principales laboratorios donde se gestó, cercano a Valparaíso, en la ciudad de Viña del Mar, en el sector Montemar, donde un conjunto de biofísicos, entre otros el connotado Premio Nacional de Ciencia, el Dr. Ramón Latorre de La Cruz, fueron pioneros en el desarrollo de la electrofisiología a nivel mundial”, resalta el científico y divulgador chileno.

El profesor Amaya trabaja de manera directa con el Dr. Latorre, quien, a sus más de 80 años, todavía está en funciones y comparte su sabiduría.
Neuronews (noticias de neurociencias), es otro de los proyectos emblemáticos, que “ha contribuido a masificar aún más la comunicación científica de nuestro centro”, afirma el Dr. Olivares.

Es un programa de divulgación basado directamente en evidencia, el cual incorpora a estudiantes de maestría y doctorado de Neurociencia y a alumnos de otros programas de la Universidad de Valparaíso que deseen participar.
Está diseñado como un curso libre, de un semestre de duración, que ayuda a los futuros comunicadores de ciencia a comprender las claves de la divulgación.
“No se trata de traducir la ciencia desde el inglés. La idea de este programa es explicar ciencia en español y hacerlo comprensible”.
Lo define como una trasposición didáctica hacia un lenguaje ameno y comprensible, respetando los criterios científicos.
Cuenta que a los alumnos siempre les dice: “Chicos, piensen, al escribir, en la señora Juanita que está en el kiosco, en don José que maneja el colectivo… piensen en esas personas”.
Los artículos se publican en el diario electrónico de circulación mundial, El Mostrador, el primer diario electrónico de Chile, y luego pasan al sitio web del centro. Son de acceso libre.
Este programa de divulgación también ha hecho posible la publicación de los libros “DeMente. El cerebro, un hueso duro de roer” y “DeMEnte 2. Dos cabezas piensan más que una” (y una próxima tercera entrega), con artículos de neurociencia, publicados en revistas de reconocimiento mundial.

-¿Qué mensaje trasladaría a la comunidad médica, científica, de tecnología e innovación sobre la importancia de llevar su conocimiento a la sociedad?, pregunta al Dr. Olivares.
-Que la ciencia no es de los científicos; la ciencia es de la humanidad. Desde ese punto de vista, quienes producimos el conocimiento, debemos liberarlo de inmediato para que esté al alcance de las personas. Es una idea que ya se está comprendiendo.
El profesor Amaya hizo el curso de Neuronews “por las ganas de transmitir el conocimiento a las personas” de manera sencilla y cercana.
Considera que la iniciativa se puede replicar en Panamá, adaptada a su contexto, incorporando Neurociencia (en el INDICASAT AIP funciona el Centro de Neurociencias con líneas de investigación de gran impacto) y ampliando el enfoque hacia áreas como ecología, biología tropical y otras disciplinas afines.
Una de las propuestas que Amaya ha considerado es atraer a los estudiantes desde etapas tempranas, para que se familiaricen con el lenguaje científico desde el inicio de su formación. De este modo, cuando lleguen al trabajo de tesis, ya contarán con herramientas sólidas de comunicación científica, más allá del tecnicismo o la estructura formal de un artículo académico.

En este marco, plantea incluso que el curso pueda convertirse en una modalidad de servicio social para los estudiantes de la Universidad de Panamá, quienes deben cumplir un número de horas gratuitas para graduarse.
Destaca el papel que pueden cumplir medios como La Web de la Salud al difundir también este tipo de artículos que interpretan la ciencia al alcance de las mayorías.
El Dr. Olivares valora las capacidades adquiridas por el profesor Amaya al participar en el curso y escribir artículos de divulgación con esta perspectiva. Es, entonces, un mentor potencial para promover esta metodología. De igual modo, las puertas del Instituto Milenio Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso (CINV) están abiertas para ser luz que ilumine la ciencia, en alianza con Panamá y otros países de la región, de manera colaborativa, amorosa y solidaria por y para un conocimiento que llegue, impacte y transforme vidas.
Por: Violeta Villar Liste | [email protected]

