El presidente de la Academia Nacional de Medicina (ANM) de Venezuela reflexiona en relación con los desafíos del sistema de salud y el papel de los profesionales
Por: Violeta Villar Liste
El Dr. Huníades Urbina Medina ha levantado su voz de manera reiterada para visibilizar la labor del médico venezolano y es un ejemplo, como muchos otros profesionales, del valor de acompañar la salud del pueblo venezolano en el hospital, en las comunidades y en cualquier lugar donde su presencia sea necesaria.
“Desde hace ocho años hemos sacado a la Academia Nacional de Medicina (ANM) a las comunidades, explicando en cada ciudad qué hacemos y buscando impulsar el trabajo de la mano con las asociaciones científicas”, explica en este diálogo,con motivo de la reciente conmemoración del Día del Médico en Venezuela, fecha que recordó el natalicio del Dr. José María Vargas, quien fue el primer presidente civil de la historia política venezolana.
El Dr. Urbina Medina es pediatra intensivista, presidente de la ANM de Venezuela y docente de la Universidad Central de Venezuela (UCV), con una labor destacada en el Hospital de Niños J.M. de los Ríos.
Ante la coyuntura actual de Venezuela, en transición hacia la democracia, reflexiona que el papel del médico venezolano se mantiene como hasta ahora: “Somos líderes comunitarios por excelencia y es nuestra labor orientar, informar, atender, curar y cuando no sea posible, acompañar, a bien morir, a nuestros pacientes”.
Señala que el compromiso institucional de la ANM está escrito en un documento que recoge las mejores estrategias para garantizar la salud del pueblo venezolano y está en manos de los funcionarios del Estado, responsables de la política sanitaria.
A la fecha, trabajan en su actualización con planes específicos en materia de salud, educación, asistencia, innovación e investigación.
Esperamos, afirma, tener un interlocutor válido en el Ministerio del Poder Popular para la Salud porque desde hace 20 años no lo hemos tenido.
Sin embargo, la voz de la ANM no se ha silenciado: han emitido comunicados y recomendaciones por responsabilidad y obligación jurídica consagrada en el artículo primero de la ley de la Academia, el cual establece que son consultores del Estado para la toma de decisiones estratégicas en el ámbito de la salud y la investigación.
El presidente de la ANM, quien entregará su cargo el 11 de junio, subraya: “no nos podemos dejar abatir por la opacidad del sistema de salud. Siempre se puede estar mejor y buscar el camino de la excelencia”.
Razones para celebrar la vida

El Dr. Urbina Medina subraya que el reciente Día del Médico genera una reflexión positiva sobre la necesidad de celebrar la vida, la profesión y “el estar viviendo en un país como Venezuela, que a pesar de la crisis, muestra resiliencia”.
Los retos y desafíos son amplios. En el ámbito de la formación del pregrado, el punto de inicio de la carrera de Medicina, la educación venezolana universitaria logra resistir gracias a los docentes que se quedaron en el país y a quienes, desde el exterior, ayudan por vía telemática a mantener al día a los futuros profesionales de la Medicina.
Acuerdos entre clínicas privadas y hospitales también permiten a los estudiantes, siempre supervisados, garantizar la adecuada formación clínica.
“Nos importa, y mucho, la formación de nuestra generación de relevo”, afirma el presidente de la ANM, quien resalta el logro histórico de la UCV, junto a la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y la Universidad Metropolitana (Unimet), que acaban de ser acreditadas por el Alto Consejo Francés para la Evaluación de la Investigación y la Educación Superior (Hcéres, por sus siglas en francés), por un periodo de cinco años.
Esta acreditación destaca que la formación de estas universidades venezolanas reúne estándares europeos.
En el caso de la UCV, afirma el Dr. Urbina, es un logro de la comunidad universitaria, liderada por el rector, Dr. Víctor Gago y, en el caso de Medicina, de su decano, el Dr. Mario Patiño Torres.
Compromiso del médico con sus pacientes

En relación con la debilidad de la política oficial en salud, valora el trabajo del médico venezolano quien lidia con el dolor humano y mantiene su compromiso, a pesar de una remuneración que no alcanza a los 100 dólares por mes, mientras la canasta básica supera los 600 dólares.
A las nuevas generaciones las invita a seguir en Venezuela, formarse en competencias amplias (estadística, salud pública…) y tomar el testigo para acompañar el desarrollo de mejores servicios sanitarios.
La ética, en este camino, es transversal, y por eso, subraya, el máximo juramento del médico, el Hipocrático, fue modificado para introducir el compromiso con la salud de la población y el secreto profesional.
“La ética marca nuestro estilo de vida y juega un papel primordial en la relación médico y paciente”, dice.
Resalta también la necesidad de actualizar el Código de Deontología Médica, conforme a las nuevas tecnologías. Hay un trabajo adelantado entre la ANM y la Federación Médica Venezolana (FMV).
Contar con presupuestos adecuados
Al evaluar las prioridades de una agenda de salud pública, analiza que es un concepto muy relativo porque para cada paciente su enfermedad es una prioridad.
Lo ideal, observa, es contar con presupuestos adecuados para fomentar la investigación en las universidades y centros especializados y en general definir estrategias entre los distintos actores del sistema (médicos, Estado, comunidad, academia…) y, de manera colaborativa, diseñar una estrategia clara a favor de la salud del pueblo venezolano.
Por: Violeta Villar Liste | [email protected]

