La Dra. Karen Courville, por el Departamento de Nefrología del Hospital Gustavo N. Collado de la Caja de Seguro Social (CSS) en Chitré (Panamá), participa en esta investigación de carácter internacional que invita a una mirada humana a un problema complejo. En este artículo, describe los alcances del estudio, titulado, Enfermedad renal crónica (ERC) en migrantes: de la epidemiología a los desafíos, publicado en Kidney International Reports
Por: Dra. Karen Courville

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid. Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia. Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)
La migración es un fenómeno de magnitud sin precedentes, con más de mil millones de personas viviendo fuera de su lugar de origen, de los cuales 258 millones son migrantes internacionales y 763 millones son migrantes internos. Este movimiento masivo de personas, impulsado por conflictos, desastres ambientales y la búsqueda de oportunidades económicas, ha convertido a la salud de los migrantes en una prioridad de salud pública global.
Para las autoridades y colaboradores del sector, es fundamental reconocer que el proceso migratorio en sí mismo actúa como un determinante de salud que expone a los individuos a riesgos únicos en cada una de sus etapas: antes de la partida, durante el tránsito y tras su llegada al país de destino.
Factores de riesgo y vulnerabilidad renal
La población migrante enfrenta una vulnerabilidad desproporcionada ante enfermedades renales, tanto agudas como crónicas.
Durante los traslados, factores como la deshidratación severa, los traumas físicos en zonas de conflicto y las infecciones no tratadas pueden derivar en una lesión renal aguda (IRA), la cual, si no se maneja adecuadamente, progresa hacia una enfermedad renal crónica. Una vez establecidos, los migrantes suelen habitar en entornos con escasos recursos, enfrentando barreras lingüísticas, falta de estatus legal y condiciones laborales precarias.
Muchos trabajan en sectores de alto riesgo, como la agricultura o la construcción, donde la exposición al calor extremo y la ingesta insuficiente de agua contribuyen al desarrollo de nefropatías ambientales y ocupacionales.
Barreras en el acceso al tratamiento y cuidados especializados

Uno de los desafíos más complejos para los sistemas de salud es garantizar el acceso a tratamientos de soporte vital, como la diálisis y el trasplante renal, para los migrantes, especialmente aquellos en situación irregular.
En muchos países, los migrantes indocumentados están excluidos de los programas de diálisis crónica programada y solo tienen acceso a «diálisis de emergencia» cuando su estado es crítico. Esta modalidad de atención no solo es éticamente cuestionable y traumática para el paciente y el personal médico, sino que también resulta en peores resultados de salud y una mayor mortalidad en comparación con los tratamientos regulares y preventivos.
Es fundamental entender que la enfermedad renal en poblaciones migrantes no se limita únicamente al fallo orgánico terminal, sino que está profundamente ligada a patologías específicas según el origen geográfico y los riesgos ambientales a los que han sido expuestos. Este enfoque es vital para las autoridades de salud, ya que permite transitar de un modelo de «medicina de catástrofe» (atender solo la emergencia) a uno de prevención y detección temprana según el perfil de cada migrante.
Enfermedades regionales
En Centroamérica y regiones del sudeste asiático, destaca la presencia de la Nefropatía Mesoamericana o Enfermedad Renal de Causas Desconocidas (ERCn).
Esta patología afecta principalmente a jóvenes trabajadores agrícolas que, debido a la migración para trabajo por condiciones climáticas y económicas, llevan consigo una carga de daño renal previo.
A diferencia de la ERC tradicional causada por diabetes, esta variante está vinculada al estrés térmico, la deshidratación severa y la exposición a agroquímicos.
Cuando estos individuos migran a países desarrollados, su diagnóstico suele retrasarse porque no encajan en el perfil típico del paciente renal (no son obesos ni necesariamente hipertensos), lo que subraya la necesidad de que los colaboradores de salud realicen historiales laborales y geográficos detallados.
Por otro lado, los migrantes provenientes de África subsahariana y el sur de Asia presentan una alta incidencia de daño renal derivado de enfermedades infecciosas endémicas.
Patologías como la malaria, la esquistosomiasis, la leptospirosis y la tuberculosis pueden causar episodios de Lesión Renal Aguda que, al no ser tratados adecuadamente durante el tránsito migratorio, cicatrizan el riñón y evolucionan hacia la cronicidad.
Además, factores genéticos como la variante del gen APOL1, común en poblaciones de ascendencia africana, predisponen a una progresión mucho más rápida de la enfermedad renal frente a estresores ambientales o infecciones como el VIH, lo que requiere un seguimiento más estrecho por parte de los sistemas de acogida.
Al llegar a los países de destino, estas poblaciones se ven expuestas a la dieta occidentalizada y al sedentarismo, lo que añade factores de riesgo como la obesidad y la diabetes tipo 2 a su vulnerabilidad previa.
Para las autoridades de salud, esto implica que los programas de tamizaje deben ser integrales, considerando tanto las enfermedades infecciosas y ambientales de los países de origen como las enfermedades metabólicas de los países de destino, con el fin de evitar que el migrante termine en una unidad de diálisis que sature el sistema.
| Fase de la migración | Factores de riesgo para la enfermedad renal |
| Pre-migración (país de origen) | Exposición a enfermedades infecciosas (malaria, VIH, hepatitis), desnutrición, falta de acceso a agua potable, exposición a toxinas ambientales/agroquímicos, factores genéticos (ej. APOL1) y falta de infraestructura de salud. |
| Tránsito (Durante el viaje) | Deshidratación severa, traumas físicos, violencia, falta de medicamentos para condiciones preexistentes, saneamiento deficiente e infecciones agudas no tratadas. |
| Post-migración (País de destino) | Barreras lingüísticas y culturales, estatus legal incierto, falta de seguro médico, trabajos de alto riesgo físico, hacinamiento, estrés psicológico y adopción de dietas poco saludables (diabetes/hipertensión). |
| Sistémicos / Políticos | Políticas de salud excluyentes, discriminación, falta de continuidad en el cuidado médico y altos costos de los tratamientos especializados (diálisis/trasplante). |
Implicaciones económicas y éticas para el sistema de salud

Desde una perspectiva de gestión y administración de salud, la exclusión de los migrantes de los servicios preventivos genera costos significativamente más altos a largo plazo.
La diálisis de emergencia, realizada frecuentemente en unidades de cuidados intensivos y con hospitalizaciones prolongadas, supone una carga financiera mucho mayor para el Estado que la provisión de un tratamiento ambulatorio regular o el trasplante renal. Además, esta situación coloca a los profesionales de la salud en dilemas éticos profundos al tener que negar cuidados esenciales, lo que resalta la necesidad de marcos legales que protejan el derecho fundamental a la salud por encima del estatus migratorio.
En Europa ya existen normativas para atención de pacientes migrantes o refugiados y según datos internacionales recientes, las personas con estatus de refugiado representan aproximadamente el 1,5% de la población total de pacientes en diálisis en Europa. Más información se encuentra disponible en nuestra publicación:
https://www.kireports.org/article/S2468-0249(25)00744-2/fulltext
Recomendaciones y hacia una cobertura universal de salud
Para abordar este reto, es imperativo que las autoridades de salud avancen hacia la Cobertura Universal de Salud (CUS), asegurando que los servicios de prevención y tratamiento renal sean inclusivos y accesibles para todos.
Esto requiere la implementación de políticas que eliminen las barreras legales para el acceso a la salud, la promoción de entornos laborales seguros para los trabajadores migrantes y la capacitación del personal en salud culturalmente sensible.
La cooperación internacional y la recolección de datos específicos sobre la salud renal en migrantes son pasos esenciales para diseñar intervenciones basadas en la evidencia que no solo mejoren la vida de los individuos, sino que fortalezcan la resiliencia de los sistemas de salud en todo el mundo.
Autoría de la investigación: Karen Courville 1 8,Vicente Sánchez-Polo 2 8 ,Roberta Arena 3 ∙Greta Borelli4 Lilio Hu4 , 5∙ Miriam Di Nunzio4 Gianluigi Zaza3 Gaetano La Manna 4 , 6∙ Luca De Nicola 7 , 9∙ Michele Provenzano 3 ,
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Afiliaciones y notas:
1Departamento de Nefrología, Hospital Gustavo N. Collado, Chitré, Panamá
2Servicio de Nefrología y Trasplante Renal, Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, Ciudad de Guatemala, Guatemala
3Unidad de Nefrología, Diálisis y Trasplante Renal, Departamento de Farmacia, Ciencias de la Salud y Nutrición, Universidad de Calabria, Hospital Rende “SS. Annunziata”, Cosenza, Italia
4Departamento de Ciencias Médicas y Quirúrgicas (DIMEC), Alma Mater Studiorum-Universidad de Bolonia, Bolonia, Italia
5Unidad de Nefrología y Diálisis, Hospital Santa Maria Delle Croci, Rávena, Italia
6Unidad de Nefrología, Diálisis y Trasplante Renal, IRCCS Azienda Ospedaliero-Universitaria di Bolonia, Bolonia, Italia
7Departamento de Ciencias Médicas y Quirúrgicas Avanzadas, División de Nefrología, Universidad de Campania “Luigi Vanvitelli”, Nápoles, Italia
8KC y VSP comparten la primera autoría
9LDN y MP comparten la autoría principal conjunta
Por: Dra. Karen Courville

