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Esta regulación se sumará a la prohibición de la venta de bebidas energéticas en los centros escolares de todo el país

Con información del Ministerio de Consumo | SMC España

El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 de España, pondrá en marcha una normativa para prohibir la venta de todas las bebidas energéticas a menores de 16 años.

Esta prohibición se ampliará a los menores de 18 en el caso de las bebidas que tienen más de 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.

El ministro Pablo Bustinduy hizo el anuncio desde Barcelona, antes de reunirse con representantes de la Gasol Foundation, entidad social cuya misión es la reducción de la obesidad infantil a través de la promoción de hábitos de vida saludables, dijo el Ministerio en comunicado.

Bustinduy ha recalcado que esta medida cuenta con un amplio apoyo social, en referencia al barómetro sobre publicidad de alimentos y bebidas energéticas que adelantó la semana pasada la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) y, según el cual, nueve de cada diez personas en España está de acuerdo con esta prohibición.

Ha destacado que en este dato se incluye un apoyo también muy alto de los jóvenes, un 88,3% de los encuestados entre 18 y 35 años, apoyan prohibir las bebidas energéticas.

El estudio de la AESAN refleja también una percepción de riesgo clara sobre las bebidas energéticas. Por ello, el ministro ha recalcado la necesidad de regular su venta, teniendo en cuenta, además, otros datos que arroja el propio barómetro.

Por ejemplo, que el 25% de los encuestados consume bebidas energéticas y que lo hacen dos veces por semana de media. Por otra parte, casi la mitad (el 49%) de quienes toman bebidas energéticas consumen al menos una al día, y el 47% las mezclan regularmente con alcohol.

Esta regulación se sumará a la prohibición de la venta de bebidas energéticas en los centros escolares de todo el país que impulsó el Ministerio que dirige Pablo Bustinduy el año pasado, con la aprobación del Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles. Y viene precedida, además, por el informe sobre los riesgos asociados al consumo de bebidas energéticas que elaboró el Comité Científico de la AESAN en el año 2021 y que señalaba que un consumo excesivo de cafeína puede provocar efectos fisiológicos no deseados que van desde la alteración del sueño (tanto en el tiempo necesario para conciliar como en su duración), hasta efectos psicológicos y alteración del comportamiento, así como trastornos cardiovasculares.

Esta iniciativa va en línea con las medidas que están adoptando diferentes países europeos como Alemania, Noruega, Letonia, Polonia, Hungría o Lituania; y con normativa que se implanta ya en España por algunos gobiernos autonómicos como el de la Xunta de Galicia y el del Principado de Asturias, lo que -a juicio de Consumo- refuerza la importancia de armonizar esta legislación a nivel estatal y favorecer así la unidad de mercado.

Apoyo a la medida

El SMC España ha recogido varias reacciones en relación con las declaraciones del ministro de Consumo.

Al respecto  Josep Maria Suelves, investigador del Behavioural Design Lab en el UOC eHealth Center, vocal de la junta directiva de la Sociedad de Salud Pública de Cataluña y de Baleares y vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, señaló “las bebidas energéticas son productos que, además de una elevada cantidad de cafeína, suelen tener también otras sustancias estimulantes, como la taurina, que incrementan este efecto estimulante que se asocia con una idea de energía».

Casi todas las bebidas energéticas, además de ser bebidas estimulantes, tienen cantidades de azúcar muy importantes, como otros refrescos. La publicidad de que han sido objeto en los últimos años ha hecho de los adolescentes una población en la que se concentra un consumo muy elevado, como reflejan los resultados de la última encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias en España, ESTUDES. 

Prohibir su venta a los menores, afirmó, podría ser una buena medida para reducir su consumo y evitar los riesgos que suponen en términos de mayor incidencia de obesidad y otros problemas derivados del efecto estimulante; pero son medidas que ponen su acento exclusivamente en los destinatarios finales del producto y no establecen limitaciones sobre la fabricación o la publicidad.

Propone dedicar esfuerzos » a vigilar el cumplimiento de esta prohibición —cosa que no siempre se hace—, y deberían venir acompañadas otras medidas sobre la publicidad o sobre las características de los productos que los hicieran más seguros porque, si no, al final estamos poniendo el acento exclusivamente en el consumo responsable, en lugar de hacerlo sobre quien lo promueve; y eso, además de poco equitativo, es ineficiente”. 

Jesús Francisco García-Gavilán, investigador en el grupo de Alimentación, Nutrición, Desarrollo y Salud Mental, departamento de Bioquímica y Biotecnología de la Universitat Rovira i Virgili, subrayó que esta medida «es respaldada científica y médicamente desde hace más de una década. Una sola lata de estas bebidas puede contener una cantidad de cafeína equivalente a tres o cuatro cafés expreso, además de otros compuestos, como taurina y guaraná, apenas estudiados en población pediátrica, y de cantidades muy elevadas de azúcar. Múltiples estudios y evaluaciones de riesgo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) llevan años señalando que los adolescentes alcanzan más rápidamente niveles de cafeína asociados a toxicidad cardiovascular». 

Estas bebidas, resaltó, no tienen cabida en la dieta infantil y juvenil. «Instituciones de referencia en salud pública, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Española de Pediatría (AEP), han advertido que los riesgos neurológicos, cardiovasculares y metabólicos superan ampliamente cualquier supuesto beneficio».

Javier Sánchez Perona, investigador científico del Instituto de la Grasa-CSIC, resalta que la denominación de ‘bebida energética’, puede dar lugar a confusión, tanto en los propios niños y adolescentes, como entre sus padres, ya que se puede pensar que estos productos proporcionan la energía necesaria para las actividades diarias.

Indica que se corre el peligro de sustituir comidas importantes del día, como es el desayuno, por este tipo de bebidas, provocando un riesgo de déficit de energía y nutrientes.

En conclusión, los expertos consultados por SMC España avalan la decisión en favor de mejorar la salud de la población.

Con información del Ministerio de Consumo | SMC España