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El docente es un actor clave en la detección temprana y protección integral de la niñez, pero su rol no puede ejercerse de manera efectiva sin respaldo institucional, formación especializada y protocolos claros

Por: Irina Chan Castillo | Foto: Ilustrativa Canva Pro | En UP Hacia La Luz

Una investigación desarrollada por especialistas de la Universidad de Panamá reveló debilidades en la preparación y actuación del personal docente ante casos de presunto abuso sexual infantil en algunas escuelas primarias (públicas) del distrito de San Miguelito, evidenciando la necesidad de fortalecer los protocolos institucionales y la capacitación de los docentes..

El estudio, titulado “Procedimiento docente para niños víctimas de supuesto abuso sexual en escuelas primarias públicas de San Miguelito”, fue publicado en la revista científica REDEPSIC (Vol. 5, No. 1, enero-junio 2026). La investigación fue realizada por los psicólogos: Melba Rosa Stanziola Arosemena y Eloy M. Santos, de la Facultad de Psicología, y Alexander Alleyne, de la Facultad de Humanidades.

Bajo nivel de formación y desconocimiento de protocolos

La investigación, de enfoque cuantitativo y descriptivo, encuestó a 73 docentes de seis centros educativos del distrito de San Miguelito. Los resultados muestran que:

  • El 88% de los docentes no ha recibido capacitación sobre atención a posibles víctimas de abuso sexual u otras formas de violencia.
  • El 69% desconoce el protocolo de maltrato físico, psicológico y abuso sexual.
  • El 73% afirma que su centro educativo no le ha formado sobre los pasos a seguir ante una sospecha de abuso.
  • El 95% señala que no existen docentes especializados en la atención de estos casos en sus escuelas.

Además, el 57% indicó que las autoridades no les ha informado oficialmente sobre la existencia de protocolos o directrices (en el área de estudio), para abordar el abuso sexual infantil.

Estos datos reflejan un panorama preocupante: aunque el personal docente cuenta con una amplia experiencia profesional —con un promedio de más de 17 años de servicio—, carece de herramientas técnicas y lineamientos claros para actuar frente a situaciones de alta complejidad y sensibilidad.

Información fragmentada y respuestas inconsistentes

El estudio también encontró que la información sobre posibles casos de abuso sexual suele circular de manera informal, a través de comentarios entre docentes o relatos de los propios estudiantes, lo que dificulta una respuesta institucional coordinada.

Un 47% de los encuestados manifestó no saber si han ocurrido casos de violencia sexual en su centro educativo, mientras que 13% afirmó tener conocimiento de situaciones de este tipo. Entre quienes señalaron conocer casos, el 70% indicó que no hubo un abordaje institucional claro.

Asimismo, el 72% de los docentes dijo no tener conocimiento sobre cómo se resolvieron los casos reportados, lo que evidencia debilidades en el seguimiento y en los mecanismos de comunicación interna.

Factores que limitan la denuncia

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Entre las razones que podrían explicar la ausencia de denuncias formales, el 40% respondió que no sabe por qué no se denuncian los casos; el 25% atribuyó la situación al miedo de la víctima y 11% señaló la posible participación de familiares cercanos como factor inhibidor.

También se identificaron barreras institucionales: el 81% afirmó que no existe una oficina encargada de dar seguimiento a casos de sospecha o abuso sexual infantil en su entorno escolar.

Recomendaciones de los investigadores

Ante este panorama, los autores subrayan la necesidad urgente de:

  • Diseñar e implementar un procedimiento docente formal y estructurado para la atención de casos de presunto abuso sexual infantil.
  • Desarrollar programas de formación continua obligatoria para el personal docente.
  • Fortalecer los mecanismos de comunicación institucional, garantizando que todos los educadores conozcan los protocolos existentes.
  • Reforzar el enfoque preventivo mediante talleres con la comunidad educativa y educación sexual con perspectiva preventiva.
  • Mejorar la articulación con las autoridades judiciales y administrativas para asegurar el seguimiento adecuado de los casos.

Los investigadores concluyen que el docente es un actor clave en la detección temprana y protección integral de la niñez, pero su rol no puede ejercerse de manera efectiva sin respaldo institucional, formación especializada y protocolos claros.

El estudio aporta evidencia científica relevante para la formulación de políticas públicas educativas en Panamá y abre el debate sobre la necesidad de fortalecer la respuesta del sistema escolar ante una de las formas más graves de violencia contra la niñez. 

Si usted quiere leer todo el contenido de esta investigación puede visitar el siguiente enlace:

https://revistas.up.ac.pa/index.php/redepsic/article/view/8988/6886

Por: Irina Chan Castillo | Foto: Ilustrativa Canva Pro | En UP Hacia La Luz