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Álvaro Roy, Allegra Chatterjee y Zaida Herrador, autores del trabajo, en las inmediaciones del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del ISCIII Imagen cortesía
Un estudio, liderado por el Instituto de Salud Carlos III, revela que los casos han aumentado 50 veces entre 2011 y 2023: han pasado en este periodo de 131 a más de 6.300

Por: Mayka Sánchez

La autora es periodista y editora. Redactora especializada en salud y cultura.

La sarna es una enfermedad que parecía erradicada de los países desarrollados. Sin embargo, un estudio científico demuestra que aumenta de manera significativa en España (y en todo el mundo). 

Esta realidad la corrobora un trabajo desarrollado por el Centro Nacional de Epidemiología (CNE), adscrito al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), y publicado  en diciembre de 2025 en Euroservillance, la revista científica del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades.

La sarna está causada en el ser humano por un ácaro parasitario microscópico (Sarcoptes scabiei).

       Se trata de un estudio observacional retrospectivo, que se ha basado en distintas fuentes de información, como datos de atención primaria, admisiones hospitalarias, casos ocupacionales o laborales y brotes, a fin de lograr una fotografía más exacta de la epidemiología de esta patología e intentar identificar potenciales áreas para poder intervenir.

El Dr. Álvaro Roy, uno de los autores principales de la investigación, explica que “nuestros resultados revelan un incremento constante de la incidencia, es decir, nuevos casos al año, en las cuatro áreas observadas”.

Especialmente relevantes son los casos en las consultas de atención primaria: los casos han aumentado 50 veces entre 2011 y 2023. Es decir, en ese periodo se ha pasado de 131 afectados por millón de habitantes a más de 6.300.

       “Investigaciones anteriores a la nuestra ya apuntaban en esta misma dirección y España destacaba entre los países de la Unión Europea (UE). No obstante, como la sarna no figura entre las enfermedades de declaración obligatoria, alcanzar una imagen epidemiológica completa y analizar su impacto real en la población suponía un gran desafío, de ahí que hasta ahora no se hubiese establecido un mapa evidente”, advierte Roy.

Otros centros colaboradores

       En el trabajo, liderado por el ISCIII, han colaborado también grupos del Centro de Investigación Biomédica en RED (CIBER), la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), el Programa Europeo EPIET de formación en epidemiología, la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid y el hospital San Cecilio de Granada, entre otros.

       Los datos obtenidos en el estudio español arrojaron las tasas de incidencia más altas entre los jóvenes de 15 a 24 años en atención primaria y entre los mayores de 74 años en el ámbito hospitalario. En lo que respecta a las bajas laborales por sarna, estas se hallaron curiosamente en el entorno sociosanitario (82% del total).

Por áreas geográficas, las zonas costeras del norte del país fueron las que experimentaron un mayor incremento, hecho que posiblemente evidencie una relación entre factores climatológicos y ambientales para la transmisión del ectoparásito o ácaro.

       Los brotes notificados a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE) se hallaron sobre todo en hogares y residencias de ancianos, pero los más serios en cuanto a número de afectados y duración del proceso, en el ámbito de la atención sanitaria.

      Zaida Herrador, Álvaro Roy y Allegra Chatterjee, tres de los investigadores del estudio español, precisan que los resultados obtenidos hasta ahora “son prometedores para abrir una línea de trabajo multisectorial y colaborativa que pueda arrojar mucha más luz sobre los interrogantes que cabe plantearse ante el incremento de la sarna en el mundo”.

 Luchar contra el estigma

       Todos los expertos que investigan esta patología dermatológica se plantean retos, como medidas de prevención y control, mejoras en el diagnóstico, concienciación y formación profesional más comunicación a la ciudadanía.

De igual modo, es necesario luchar contra el estigma social que tiene esta enfermedad que pueden demorar el diagnóstico y el tratamiento que debe instaurarse.

       Pero, ¿la población general conoce realmente qué es la sarna, una de las enfermedades dermatológicas más comunes y reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una dolencia tropical desatendida, pese a estar presente en todo el mundo? Curiosamente, es más frecuente de lo que pudiera imaginarse en la infancia.

Sin embargo, a menudo se confunde en los pequeños con brotes de dermatitis atópica, impétigo u otras erupciones comunes en los niños, que además facilita el contacto piel con piel en el entorno familiar y escolar. Por lo mismo, los expertos advierten de la importancia del diagnóstico precoz.

      De acuerdo con los informes de la OMS,  El ectoparásito de la sarna penetra en la capa superficial de la piel, donde subsiste y se reproduce. Se transmite de persona a persona, en particular mediante el contacto prolongado de piel con piel.

       Sus síntomas suelen ser bastante molestos para los propios afectados, principalmente por la noche, en que se manifiestan con picor o prurito severo, que se complican con alteraciones severas en la conciliación del sueño. Los signos se expresan en forma de pequeñas lesiones cutáneas, pápulas o vesículas y con bastante frecuencia acompañadas de excoriaciones, al rascarse las personas de manera frecuente.

       Otros enfermos presentan igualmente ronchas y ampollas, con el aspecto de pequeños bultitos a modo de picaduras de insectos; marcas de los túneles escarbados bajo la piel, que se aprecian como líneas onduladas en forma de hilo y que sobresalen en el tejido cutáneo; piel engrosada con escamas, costras y heridas del rascado; en los bebés también se observa irritabilidad, llanto y falta de apetito.

  Localizaciones más frecuentes y complicaciones

       La localización más frecuente de las lesiones son los espacios entre los dedos de las manos y los pies, muñecas, axilas, glúteos y genitales. Si la sarna evoluciona seriamente, al aumentar la población parasitaria, la enfermedad puede progresar a una forma grave, conocida como sarna costrosa.

        En esta circunstancia, las lesiones generadas por el Sarcoptes scabiei son susceptibles de sufrir infecciones bacterianas secundarias, fundamentalmente causadas por estafilococos, estreptococos y otros grupos, bacterianos, que pueden  desencadenar posteriormente complicaciones de gravedad, como la fiebre reumática, que puede degenerar en cardiopatía reumática, además de artritis migratoria, corea de Sydenham o eritema marginado.

       Otra consecuencia muy seria es la glomerulonefritis: depósito de complejos inmunes en el riñón, tributarios de conducir al fracaso de su funcionamiento e incluso llevar a la diálisis o al trasplante.

       No obstante,  la forma costrosa, que es la más grave, como se ha explicado, a pesar de ser altamente contagiosa, debuta casi exclusivamente en personas inmunodeprimidas, o bien de edad muy avanzada o con alta vulnerabilidad por comorbilidad (padecimiento de otras patologías asociadas).

La OMS informa que la sarna “se trata con cremas tópicas o, en los casos más graves, con medicamentos tomados por vía oral”.

Medidas preventivas

El organismo señala que la “mejor forma de prevenir los brotes epidémicos es el tratamiento inmediato de la sarna. Fuera de la piel, los ácaros causantes no sobreviven más de 2 o 3 días”.

Las siguientes medidas que enumera el organismo pueden ayudar a prevenir la propagación de la sarna:

  • evitar el contacto piel con piel con una persona infestada, sobre todo si tiene erupciones que le causan picor
  • cuando una persona tenga sarna, tratar a todos los miembros de su familia para evitar que les contagien los ácaros
  • lavar y secar las sábanas y la ropa con las que haya estado en contacto la persona infestada. Hay que lavarlas con agua caliente y secarlas a la luz directa del sol, con una secadora de ciclo caliente o en seco
  • meter los objetos que no se puedan lavar en una bolsa de plástico y cerrarla durante una semana para ayudar a eliminar los ácaros y
  • limpiar y aspirar o barrer las habitaciones después de tratar a una persona infestada, sobre todo si presenta la forma costrosa de la enfermedad.

La OMS incluyó en el año 2017 la sarna y otras ectoparasitosis en la lista de enfermedades tropicales desatendidas, en respuesta a las solicitudes de los Estados Miembros y para aplicar las recomendaciones del Grupo Consultivo Técnico sobre Enfermedades Tropicales Desatendidas. 

Referencia del artículoChatterjee Allegra, Roy Álvaro, García-Blázquez Cristina, Cruz Israel, Gómez-Barroso Diana, Descalzo Miguel Ángel, Planelló Rosario, Herrador Zaida, SCABEAT Network group. Rising scabies incidence in Spain: a retrospective observational analysis of four national data sources, 2011 to 2023. Euro Surveill. 2025;30(47):pii=2500296. https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2025.30.47.2500296