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El director científico en funciones del CNIO acaba de ganar el XIII Premio Nacional de Biotecnología en reconocimiento a una labor sostenida

Por: Violeta Villar Liste

Fernando Peláez, director científico en funciones del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de España ha ganado el XIII Premio Nacional de Biotecnología, un reconocimiento que ha destacado sus aportes en investigación, su capacidad de transferir la ciencia a la sociedad y sus logros como gestor, tanto en el mundo privado como en el público.

“Un grande en su labor; humilde y modesto en su vida personal y pública que va dejando huellas”, dijo Martín Hernández-Palacios, presidente del jurado del premio y director de Relaciones Institucionales de Alpha Bioteclegal, consultora en Biotecnología y Derecho que entregó el galardón en la sede del Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE) en Madrid.

La sencillez de este científico de reconocida trayectoria, se refleja en sus palabras emocionadas: “Me sentí un poco conmocionado cuando Martín me dijo que había ganado el premio”, reconoció.

Contó que dos temas transversales han permeado su vida: el efecto del azar y el haber estado dispuesto a aprovechar las oportunidades. Cuando se conoce su vida, se entiende que este azar, junto con la oportunidad, ha tenido mucho de propósito.

“Hay dos tipos de personas en el mundo de la ciencia: el científico con una vocación desde pequeño y el científico como yo, quien puede estudiar el gen, los hongos, las algas o lo que le toque y siempre le gusta”.

Este amor hacia el conocimiento explica que entre ciencias y letras con las dos se sintiera a gusto.

Sin embargo, de la duda a la certeza, y aconsejado por un amigo, decide estudiar Biología. Lo hará en la Universidad Complutense de Madrid y luego obtiene su PhD en Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Autónoma de Madrid.

Este mismo azar lo llevará a trabajar, entre los años 1999 y 2008, en la empresa farmacéutica Merck, Sharp & Dohme (MSD). Entra en el área de la Micología y descubre “a los seres vivos más fascinantes de la tierra. Desde el punto de vista estético son de una belleza y una ecología de otro mundo”.

Determinar si los hongos tenían interés aplicable para la producción de fármacos fue una tarea que lo ocupó en la empresa, hasta que asume la dirección del Centro de Investigación Básica de España (CIBE) y lidera proyectos clave de producción de medicamentos. Más de 40 patentes dan cuenta de su labor científica.

En 2008 se incorpora al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en calidad de director del Programa de Biotecnología, “asumiendo la supervisión y coordinación de un departamento compuesto por nueve unidades de apoyo a la investigación cubriendo múltiples disciplinas científico-técnicas (Genómica, Proteómica, Histopatología, Anticuerpos Monoclonales, Animalario, Edición Génica en Ratón, Citometría de Flujo, Microscopía Confocal e Imagen Molecular)”, datos del CNIO.

En esta institución también “ha sido responsable administrativo del Animalario del CNIO, presidente del Comité Científico del Biobanco de la entidad y jefe de Gabinete de la Dirección del CNIO”

Fue en enero de 2025 cuando sus capacidades, y de nuevo el azar con propósito, lo llevar a asumir la dirección científica en funciones del CNIO, cargo que ocupará hasta mayo de 2026.

Esta etapa de gestor, reconoce, no es sencilla para quienes son científicos, “pero alguien lo tiene que hacer”.

El galardonado desempeñó la presidencia de la Sociedad Española de Biotecnología e integra el Comité de Coordinación de la Plataforma Tecnológica Española de Medicamentos Innovadores (PTEMI).

 
Tiene cualidades únicas: su capacidad de adaptación, su trabajo entre ciencia básica y la aplicada. Ha facilitado puentes entre la academia y las empresas y sabe llevar el mensaje de colaboración. Tiene la capacidad de dirigir con timón suave, pero firme

Jesús Pérez Gil, catedrático de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid, quien tuvo las palabras de inauguración de la ceremonia de premiación de Fernando Peláez
El premiado con compañeros del CNIO. Desde la izda.: Giovanna Roncador, Eduardo Caleiras, Isabel Blanco, Fernando Peláez, Francisca Mulero, Sagrario Ortega y Jorge Martínez Torrecuadrada Foto: cortesía CNIO

España cuenta con investigación de excelencia en Biotecnología

En diálogo con LWS, el galardonado destacó que “España tiene una sólida preparación en Biotecnología. El país cuenta con investigadores de excelencia distribuidos en numerosos centros de investigación punteros, fruto de una apuesta sostenida durante las últimas décadas.

Existen grupos de referencia internacional en áreas como el desarrollo de vacunas, la biotecnología vegetal, la biotecnología industrial y otros campos”.

En el ámbito educativo, dijo que la Biotecnología no nació como una disciplina universitaria diferenciada. Hoy, sin embargo, el cambio es evidente: se imparten grados, másteres y programas de formación especializada en todas las universidades importantes.

“El futuro del sector es prometedor en España. Dispone de una comunidad científica muy sólida y cada vez más investigadores formados en Biología se sienten atraídos por las aplicaciones prácticas de su disciplina, que en esencia constituyen el núcleo de la biotecnología”.

La debilidad, subraya, es la falta de un tejido empresarial más robusto.

Aunque el país cuenta con una presencia científica muy destacada y está a la altura de las naciones líderes en investigación básica, dijo, persiste el desafío de transformar esos descubrimientos en productos comerciales.

Para ello se requiere una financiación, que no sobra, y personas dispuestas a emprender y asumir el rol de empresarios.

Con estudiantes del ISDE

Este modelo funciona de manera más fluida en Estados Unidos, mientras que en España aún cuesta movilizar recursos desde el sector privado.

Reconoce que esta travesía la entienden los poderes públicos. Han generado herramientas para acompañar al sector y hay más fondos de capital riesgo especializados en llevar las ideas a otro nivel. Sin embargo, todavía no es suficiente.

Explica que la Biotecnología siempre será un negocio de alto riesgo. “No es un problema de falta de talento o de interés; es de escala”.

En relación con la posibilidad de España de aprovechar los acuerdos entre la Unión Europea y el Mercosur para establecer nuevas alianzas en este ámbito, dijo que países como Brasil y Argentina son muy potentes en Biotecnología y en general pudo conocer la riqueza botánica de América Latina desde su posición en el laboratorio.

Sobre la importancia de la Biotecnología e impacto en la sociedad, reflexionó que está llamada a resolver problemas en salud, alimentación o desarrollo industrial.

“No podemos depender de la tecnología exterior; nos hace vulnerables, tenemos que ser capaces de generar nuestros propios recursos y tecnologías”, exhortó.

Este diálogo cierra con una pregunta que interroga su vida desde la duda razonable de cuál «azar» le queda por esperar porque nunca llegó.

Y responde:

-La de vivir un tiempo en el extranjero. Es muy bueno porque abres los ojos y la mente. Te da otras perspectivas.

Quizás será el azar que habrá de venir.

Por: Violeta Villar Liste | [email protected]