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El IV encuentro nacional Invertir en Ciencia SÍ es Rentable se celebra en Santiago de Compostela los días 11 y 12 de febrero, con un llamado a confiar, y apoyar, los proyectos que nacen de las ideas y tienen potencial de transformar

Por: Violeta Villar Liste

Invertir en ciencia sí es rentable, evento organizado por Unirisco y Xesgalia y que hasta este jueves 12 de febrero se celebra en Santiago de Compostela, en gran parte en la Universidade de Santiago de Compostela (USC), es la clara demostración del valor e impacto del conocimiento para mejorar la salud, el ambiente y en general la vida de la sociedad.

Ha sido el rector de la USC, Antonio López, quien ha ofrecido las palabras inaugurales de la cuarta edición de un encuentro entre comunidad científica, emprendedora, inversionistas e historias de éxito y crecimiento para seguir apostando a la ciencia como el camino hacia la solución de los problemas del país.

En los nobles espacios del Palacio de Fonseca, que vio nacer a la la USC hace más de cinco siglos, el rector exaltó que esta casa del saber es una referencia histórica de la ciencia y de la investigación.

A su lado, las anfitrionas de este encuentro que pone en valor la inversión en conocimiento: Inmaculada Rodríguez, directora de Unirisco, la primera empresa de capital riesgo vinculada a proyectos procedentes de universidades y Raquel Rodríguez, directora de XesGalicia, sociedad mercantil pública autonómica de la Xunta de Galicia, adscrita a la Consellería de Economía e Industria,

“Nuestra universidad siempre ha tenido un perfil investigador muy claro. Hace 30 años decidió apostar porque la investigación mirara a la empresa y la transferencia de resultados hacia el sector público y privado”. Que el conocimiento, en suma, fuese útil.

Esta declaratoria de vanguardia interpreta también el espíritu de la Ley de Universidades que consagra al conocimiento como un eje para lograr impacto y bienestar en la sociedad.

A las puertas de las elecciones de la USC que tendrán lugar este jueves 12, y cuando por primera vez se escogerá una rectora entre cuatro mujeres, el rector dijo que la USC diseñó hace tres décadas una estructura de apoyo a la investigación y se propuso trasladar fuera de los muros a la universidad.

Un logro pionero fue la creación de Unirisco, la primera sociedad de capital riesgo nacida y liderada por la USC, también con la participación de la Universidade de Vigo y de A Coruña.

Unirisco ha dado impulso a estas empresas que quieren salir del laboratorio y dar sus primeros pasos.

El capital ligado al conocimiento y las ideas tienen un nivel de fracaso alto, pero también de éxito. En el caso de la USC, las cifras citadas por el rector resumen 19 millones de euros en activos, 34 spin off creadas con talento gallego, con 7.9 millones de euros en ingresos y empleos sólidos.

“Estos datos son fruto de esta trayectoria y compromiso que la USC ha tenido con énfasis en el conocimiento y la investigación”, subrayó.

Tenemos una factoría de conocimiento ligado a la universidad muy importante, dijo.

Considera fundamental conectar las ideas con el capital y lograr con esta conexión resultados en beneficio en la sociedad.

Agradeció al personal que ha hecho posible este logro y destacó el compromiso de la directora general de Unirisco.

De igual modo, puso en valor el papel de los inversores privados “que no solo han invertido en ciencia, sino que nos dan algo más importante y no es siempre habitual: nos acompañan en la toma de decisiones en Unirisco. Este gesto tiene un valor incalculable”.

Aprender del ecosistema de inversión

La jornada del primer día contempló una visita al Centro Singular de Investigación en Tecnologías Inteligentes (CiTIUS) y Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CIMUS), modelos en Galicia y en España de la capacidad de la universidad de convertir el conocimiento en soluciones para la sociedad.

Invertir en ciencia sí es rentable, también dio la palabra a piezas clave del ecosistema: a expertos en inversión y finanzas que aportaron información de valor a quienes aspiran a dar el salto del laboratorio a la empresa de base científica y tecnológica.

Manuel Pérez (Mendel Brain); Ignacio Prieto (Clave Capital), Santiago Domínguez (Augur Ventures) y Fernando Ibáñez (Biozell ventures), moderados por Manuel J. Martínez (CCS Abogados), dialogaron sobre la visión del inversor.

Pérez invitó a generar facturaciones tempranas para poder lograr escalar en el corto y mediano plazo. Domínguez subrayó que las tecnologías son útiles cuando resuelven un problema:  deben ser aplicables.

Ignacio Prieto destacó que “a veces no participamos en proyectos porque no existe un producto desarrollado o porque aún no se ha demostrado que la tecnología puede traccionar en el mercado. La facturación no es un requisito imprescindible, pero sí lo es la capacidad de demostrar que el mercado responde. Una vez que la tecnología está validada, el siguiente paso es probar que realmente tiene un hueco comercial.

En España contamos con ciencia de altísimo nivel, pero con frecuencia se comete un error recurrente: se pone demasiado foco en la tecnología y se descuida la pregunta fundamental de cómo voy a vender mi producto, quién es el cliente y qué necesidad concreta resuelve. Hay compañías científicamente brillantes, pero les falta ese componente comercial que es determinante para escalar”.

Dijo que el inversionista toma en consideración aspectos esenciales como contar con una tecnología diferencial, sólida e innovación y  que se pueda proteger. Identificar un problema relevante y demostrar que el producto responde a una demanda concreta.

Buscan equipos con un fuerte componente científico, pero también con visión empresarial. “Si esa visión no está presente desde el inicio, debe existir un plan claro para incorporarla”.

Es clave tener definidos los hitos relevantes del proyecto y saber hasta dónde se puede llegar con la financiación actual para preparar la siguiente ronda.

“Durante el análisis, el promotor suele percibir cierta tensión con el inversor, porque estamos en lados distintos de la mesa. Sin embargo, una vez que invertimos, la relación cambia por completo: pasamos a ser parte del equipo. Necesitamos transparencia total para construir juntos. Queremos saber cómo va la compañía, qué funciona y qué no, porque estamos en el mismo barco.

El grado de acompañamiento también depende del perfil del promotor. Hay equipos que buscan más apoyo y orientación, y otros que prefieren mayor autonomía. En ambos casos, nuestro objetivo es el mismo: acelerar con el conocimiento que tenemos para que la siguiente ronda o la venta lleguen lo antes posible”, subrayó.

Fernando Ibáñez reconoció que esperarían no pasar a un segundo plano luego de colocar el dinero que requiere la parte científica.

“Hay alguien que ha invertido en tu compañía, así que merece respeto y empatía”.

Fernando Cabadas (MAIO Abogados), Sonia Fernández (Kibo Ventures), Marisol Quintero (Columbus), Mariona Vidal Picamoles (Capital Cell) y Roberto Ranera (Beable Capital), analizaron las tendencias del mercado: empresas que habían sido muy valoradas y luego cayeron, si bien en el último año se han abierto más los mercados públicos.

Destacaron que un criterio a valorar por el inversionista es que cuenten con un equipo capaz de interactuar, vender y negociar con los compradores internacionales.

Invertir y creer en las empresas del país

El primer día de Invertir en ciencia sí es rentable cerró con un panel que pidió invertir en las empresas del país y confiar en los procesos.

Bajo la moderación de Sylvain Sachot (Asabys partners), conversaron Constantino Fernández (Altia), Luis Álvarez Sestelo  (Optare solutions), Antonio Herce (Inveready), María Porta (Abanca Galicia) y Jesús GonzáLez (BME Growth).

Entre otras ideas centrales, analizaron que el mercado se ha vuelto más selectivo y los inversores cuidadosos lo cual obliga a elevar la exigencia y priorizar proyectos sólidos.

Apoyan el impulso al emprendimiento científico bajo nuevos escenarios que fomenten los mercados de capitales y reforzar la idea de que invertir en empresas es una vía legítima y necesaria para dinamizar la economía. Países como Alemania o Italia incentivan a los ciudadanos a invertir en compañías.

Otras condiciones que se abordaron fue la necesidad de reducir la burocracia, mejorar la fiscalidad, eliminar los obstáculos que dificultan acceder a las subvenciones y en general favorecer una inversión que impulse la innovación.

Durante este primer día se conocieron empresas nacidas de la universidad que son ejemplos del éxito cuando las condiciones están alineadas, una idea prospera, se consiguen los socios adecuados y un mercado dispuesto a creer, confiar y apoyar.

Por: Violeta Villar Liste | [email protected]