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Educadora de larga trayectoria, acaba de recibir el Premio Mujer Líder 2025, entregado por la Escuela de Negocios de la Cámara de Comercio de Madrid

Por: Violeta Villar Liste

“Una auxiliar sanitaria no dirige el hospital; no dirige equipos, no firma grandes presupuestos. Surge, entonces, una pregunta inevitable: ¿Podemos reconocerla como líder?”
A esta interrogante, ante el auditorio de la Escuela de Negocios de la Cámara de Comercio de Madrid, en la voz de Irene Prieto Rodríguez, Premio Mujer Líder 2025, siguió un “sí” enfático y decidido de su parte.

Lo definió como “el liderazgo invisible pero real” porque liderar, aclaró, no siempre es mandar: es quedarse cuando todos se van, apagar la luz e incluso ser la última, o el último, en volver a casa, porque un compañero necesita apoyo.

Reivindica este liderazgo invisible porque lo conoce en la cifra que representan más de 40 000 alumnos y alumnas egresadas de la institución educativa que creó por vocación docente y deseo de impactar en la sociedad.

Estos rostros que representan el liderazgo invisible en hospitales y centros donde el sufrimiento y la enfermedad requiere volcarse en el otro, son su orgullo.

“Estas mujeres no tienen liderazgos formales y dan ejemplo. Un líder debe dar ejemplo. Lideran en momentos del miedo de los pacientes y de los familiares, en momentos muy delicados y, en particular, si pensamos en ese día del cual nadie quiere hablar”, prosiguió.

Habló ante las egresadas de las ediciones 42, 43 y 44 del Programa Superior de Mujer y Liderazgo de la Cámara de Comercio de Madrid, en el XIX Foro de Mujer y Liderazgo, evento que reunió a representantes de sectores económicos, profesionales y sociales y en el cual se hizo entrega de diplomas a las graduadas y se le concedió el premio Mujer Líder 2025.

La docente y empresaria, abogó por ampliar la idea del liderazgo. “No todos los líderes tienen despacho o focos, pero los líderes dejan huella”, afirmó.

Recogió su reconocimiento con profundo orgullo y agradecimiento. Se reconoció responsable de usar esta visibilidad para hablar de quienes casi nunca la tienen y, “mientras digo esto, pienso en las personas con quienes hablo a diario, en esos días que están cansadas y, sin embargo, no dejan de ofrecer sonrisas”.

Señaló que las mujeres deben ser referentes «para que otras nos sigan y dar la mano a otras es un propósito fantástico”. Una tarea a la cual suma a los hombres, parejas, padres, hijos, amigos, otros líderes “que nos ayudan, levantan y apoyan para que este fuego esté vivo y lo disfruten con nosotras”.

Pedro Montarelo, a quien correspondió la presentación y elogio de la Premio Mujer Líder 2025, reconoció este espíritu de la homenajeada.

“Creo que pocas veces un premio encaja tan bien con una persona”, destacó. Reconoció su liderazgo “y su capacidad de levantarse una y otra vez”.

De niña soñaba con ser artista, pero su padre colocó tres palabras en su destino: enfermera, profesora o monja.

De las tres, suma cualidades que enumeró: “Al final fue profesora, un poco enfermera del alma y una mujer con una fe inmensa”.

Una vez le preguntó de dónde sacaba tanta energía y ella le dijo: “Del miedo a fallar a los míos y a las ganas de demostrar que se puede”.

Su prueba más grande fue la pandemia. Decidió no despedir a nadie. “Si esto se hunde, nos hundimos todos, pero no dejaré a nadie atrás”, dijo Irene Prieto con esa convicción de no fallar.

A la vuelta a la normalidad, “salieron más fuertes, más unidos y más humanos”, dijo Montarelo.

Formar profesionales sanitarios que ayuden a salvar vidas y sean buenas personas, es su compromiso que le ha merecido este y otros galardones.

Martín Hernández-Palacios, director del Programa Superior de Mujer y Liderazgo, tuvo palabras de elogio para la ganadora. Y, cabe reconocer, también hubo palabras de reconocimiento hacia Hernández-Palacios, creador del programa, del premio y de distintas iniciativas pioneras que han acompañado a las mujeres a fortalecer su liderazgo. Y lo hizo cuando pocos creían que era posible.

Irene Prieto recibe el Premio Mujer y Liderazgo de manos de Eva Serrano, vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Madrid

Para Montarelo, la ganadora del Premio Mujer y Liderazgo resume una inmensa cualidad: Eligió soñar en grande, transformar la adversidad en oportunidad y enseñar que el liderazgo femenino es liderazgo humano.

Otro valor añadido: “Demostró que emprender también es una forma de cuidar a los demás”.

Emprendimiento, como motor del empleo y de la transformación, que según datos del Observatorio Global Entrepreneurship Monitor (GEM), atribuye a las mujeres un papel crucial, reflexiones compartidas por Ángel Asensio Laguna, presidente de la Cámara de Comercio, durante su intervención.

De hecho, el emprendimiento femenino ha crecido en España (20%) por encima del promedio europeo (17%), si bien quedan brechas por cerrar: “Hay que seguir trabajando para acelerar y lograr la cohesión”, subrayó.

Parte de las egresadas del programa Mujer y Liderazgo de la Cámara de Comercio

Pilar Menor, reconocida abogada laboralista de trayectoria internacional, intervino en el XIX Foro Mujer y Liderazgo, que se desarrolló como parte de la ceremonia de graduación del Programa Superior de Mujer y Liderazgo, con la ponencia La formación en liderazgo como palanca para impulsar las carreras de las mujeres. Destacó que la formación en liderazgo es una herramienta que ayuda a las mujeres a seguir avanzando. Dijo que en ocasiones las mujeres creen que por hacer un trabajo bien hecho y riguroso llegará la recompensa y la promoción. No siempre es así. Fijar objetivos, una hoja de ruta con intención, método y estrategia y dedicar un tiempo personal, son metas a cumplir en esta lista de propósitos hacia el éxito. Aprender a salir de la zona de confort, ser decidida, valiente y trabajar la marca personal, son aspectos para ganar visibilidad. Generosidad es otro valor que subrayó: ser generosas y ayudar a otras personas; devolver parte de lo recibido.

Agradecimiento y responsabilidad

Irene Prieto Rodríguez, en entrevista con LWS, dijo que este premio representa orgullo, agradecimiento y en particular responsabilidad de dar visibilidad “para que otras mujeres sepan que sí se puede. Todo que he logrado ha sido gracias a levantarme luego de cada fracaso y a buscar a las personas adecuadas, a quienes te hacen mejor persona”.

Su camino en la docencia lo inició convencida de la formación como herramienta poderosa para transformar al mundo “y si unes formación con sanidad, tienes los dos elementos que más impactan a la humanidad”.

Expresa con orgullo que cada año forma a más de 3 000 personas y el 50% son migrantes, quienes consiguen rápido ingreso laboral: 1 de cada 10 trabaja, un respaldo a la inclusión y a la igualdad.

Salvar más vidas

Un trabajo solidario que también la acompaña es el de ser patrona de la Fundacion Freno al Ictus, creada por Julio Agredano, quien lo hizo por una circunstancia personal: sufrió tres ictus. En este contexto, se dio cuenta que era necesario profundizar en docencia y prevención.

De hecho, la institución tiene como misión “divulgar y extender el conocimiento del ictus en la sociedad” y trabajar “en la promoción de la investigación científica del ictus y del daño cerebral adquirido”, además de promover “la inclusión social y laboral de los afectados y sus familiares”.

Prieto Rodríguez explica que una de cada cuatro mujeres muere de ictus si bien el 90% son prevenibles.

Reflexiona que las mujeres “son más de aguantar el dolor, de no buscar ayuda y por eso morimos más. Un dolor de cabeza fuerte, no poder levantar los brazos a la vez o una sonrisa asimétrica puede indicar una situación grave”. Llamar a urgencias y no normalizar las señales es fundamental para sobrevivir a un ictus.

Hacia el futuro su visión es la de “seguir creciendo y salvar vidas”, desde sus distintos roles.

“Y darle visibilidad a mis mujeres líderes para que otras se atrevan. Somos muy poderosas, pero no lo sabemos, o dudamos, y darte visibilidad no es ser prepotente: es ser generosa.”.

Por: Violeta Villar Liste | [email protected]