Al viajar a África, descubrió en la población infantil una infección que afecta a las mucosas orales y a la cara y suele conducir a la muerte. Un libro recoge su historia inspiradora
Por: Mayka Sánchez | Fotos: Fundación Campaner

La autora es periodista y editora. Redactora especializada en salud y cultura
Nacido en Inca (Mallorca) de familia muy humilde, desde muy niño, impresionado por la campaña del Domingo Mundial de las Misiones (Domund), se empeñaba en ir a África “a la salida del colegio”, “este fin de semana”… Diríase que el entonces pequeño Josep Campaner pensaba que el gran continente africano se hallaba muy cerquita de casa, y todo su afán era ayudar en lo que fuera y como fuere, a otros niños.
“Un niño inquieto, nervioso y emotivo”, así se describe en el libro, Josep Campaner, la lucha contra la noma.
El libro fue presentado en Madrid, en un acto realizado por la Fundación Campaner, entidad con sede en Baleares, que anunció la apertura de una delegación en la capital española.
La Fundación, con más de dos décadas de trayectoria en cooperación internacional, centra su labor en el apoyo a poblaciones africanas y en la lucha contra la noma, una enfermedad infecciosa y desatendida que afecta de manera particular a la infancia.
La presentación se desarrolló en el contexto del Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), que se conmemora cada 30 de enero.
El libro, autoría de Miquel Sbert i Garau, fue escrito en 2020 pero la pandemia truncó su promoción. Ahora, se retoma este proyecto de dar mayor visibilidad al esfuerzo de Campaner, quien falleció el 3 de diciembre de 2023.
La historia de un hombre valiente

Campaner era recepcionista de un hotel de la cadena española internacional RIU, cuando su arrojo le conduce a crear una fundación con su nombre, pero todo era insuficiente.
Empezaron a colaborar compañeros de trabajo y, cuando Carmen Riu, propietaria de la cadena hotelera RIU, se entera de ese casi bosquejo de proyecto, se lo toma muy en serio, se sensibiliza, empatiza y pone a disposición de la recién creada fundación en 1996, todos los medios necesarios para que Campaner pudiera emprender la marcha a su amada África y lo que siguiera demandando el proyecto.
Y así florece el ansiado sueño de Josep de viajar a África, ya casado y con hijos. Su esposa, Marinela Navarro, es coprotagonista de esta hermosa aventura y seguramente sin su aliento desde el principio, su apoyo y su inconmensurable ayuda el buen desarrollo de los acontecimientos no habría sido el mismo.
De este modo, como si amara el desierto con el que había convivido en sueños toda su vida, se encuentra en la pequeña Fátima con una terrible enfermedad: la noma (Cancrum Oris). Se trata de una infección oportunista de terribles consecuencias, causada por bacterias orales, principalmente Fusobacterium necroforum y Prevotella intermedia.
Comienza necrosando los tejidos gingivales, evoluciona en pocos días a gangrena hasta destruir todos los tejidos blandos del rostro, incluso los óseos, como los maxilares y la nariz , causando un olor fétido y repulsivo y desfigurando por completo la cara del niño. Si bien los pequeños más afectados principalmente se hallan en el periodo etario entre los dos y los seis años, puede debutar más tarde y/o prolongarse hasta la adolescencia.
Está comprobado que si no existe un diagnóstico y no se instaura un tratamiento estos niños morirán. Es terrible además constatar que las familias y amigos, cual si se convirtieran en leprosos, les expulsan de casa y de su entorno y abandonan, por tanto además están absolutamente faltos de amor y de atenciones, cuando no se trata de un proceso contagioso. El tratamiento de la infección, con antibióticos y abordada terapéuticamente en sus orígenes, remite sin dejar secuelas.
Ahora bien, si se ha producido gangrena y, por tanto, destrucción de los tejidos blandos y óseos, las consecuencias son catastróficas, no solo estéticas, que es lo primero que se acusa, sino incluso para alimentarse y hablar. Es trascendental constatar que la noma se presenta en niños desnutridos y con falta de higiene oral.
La zona de la amada África de Josep más castigada es Níger, considerado el cuarto país más pobre del mundo por ser eminentemente desértico, con una baja densidad de población y con ausencia de recursos naturales. No obstante, también se da en países como Senegal, Gambia, Angola y Mozambique. También en América y Asia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó la enfermedad en su lista oficial de enfermedades tropicales desatendidas (ETD) en enero de 2024, luego de recomendación de la 17.ª reunión del Grupo Consultivo Estratégico y Técnico sobre Enfermedades Tropicales Desatendidas (STAG-NTD, por sus siglas en inglés).
Cambiar el devenir de la enfermedad

Durante la actividad, se reflexionó que con una experimentada ayuda técnica de los países ricos el panorama podría cambiar muy positivamente: conducciones complejas de agua, creación de regadíos para cultivos comestibles, más atención sanitaria… Todo, encaminado a mejorar la calidad de vida de la población, expuesta a condiciones de vida insalubres.
Esta realidad la conoció Josep Campaner, quien llegó a expresar en algún momento: “Yo no sé si soy blanco o negro”, significando obviamente su mimetismo con el cariño, el dolor, el sudor, la lucha y la ayuda apasionada por los nigerianos. Además destacaba siempre ante la adversidad por su buen humor, su amplia sonrisa, sus cariñosas palabras, a modo de manta antialarma, que también arropaba de amor y bienestar. Eran sus primeros medicamentos.
Con la evolución de la fundación Josep Campaner recoge dinero, fármacos, recluta personal sanitario y logra edificar centros sociosanitarios para acoger y curar a los niños afectados de la noma e incluso su compasión y su entusiasmo consiguen trasladar a España a los pequeños no curables allí por las espantosas deformaciones sufridas en el rostro solo tratables mediante la cirugía plástica reparadora y la cirugía maxilofacial.

Miquel Ensayart, actual presidente de la Fundación Campaner, expresó que la noma es una terrible enfermedad tropical muy desconocida y olvidada.
Destacó la labor de Josep Campaner, su sencillez y compasión y cómo su labor también fue trascedente para que la OMS reconociera la noma como enfermedad tropical desatendida, paso que supone un gran avance para el abordaje e incluso la potencial erradicación de la enfermedad en los países asolados por ella en la población infantil.
En el acto que se desarrolló en el hotel RIU de Madrid, también participó Francina Armengol, presidenta del Congreso de los Diputados, como paisana de Campaner, nacidos ambos en la localidad mallorquina de Inca.
Evocó, emocionada, la humanitaria labor de Campaner y destacó que “entre todos debemos construir un mundo mejor para los más necesitados, quienes también están en nuestra metrópolis”.
Animó a los presentes a la responsabilidad moral con quienes sufren “por haber nacido en un medio hostil, que tienen por esta razón mucho menos que nosotros, puesto que las oportunidades que nos ofrece el destino están en gran medida condicionadas por dónde venimos al mundo”.
Anunciaron que la delegación de la Fundación en Madrid estará bajo la responsabilidad de Francisco Pérez.
En relación con el libro Josep Campaner, La lucha contra el noma, de ediciones LLeonard Muntaner, cuya venta será destinada a la obra de la Fundación, fue escrito en primera persona (“prácticamente, al dictado de Josep”) por el profesor en Filología Catalana Miquel Sbert i Garau. Como él mismo declaró, “nuestra intención era presentarlo los dos, en catalán y castellano, pero la pandemia truncó todas nuestras ilusiones”.
En él se narra emotivamente toda la vida de Josep, en virtud de numerosos fragmentos que leyó el propio Sbert i Garau a una audiencia que siguió el relato impresionada.
En el relato, en primera persona, de este hombre bueno, nacido para ayudar al otro, destaca, como se ha descrito, la historia de Fátima, una niña de seis años, con grave afectación orofacial.
La familia Campaner la había acogido como a un hijo más, le entregó todo su amor y la curó con la ayuda de los profesionales quirúrgicos españoles. Una vez totalmente restablecida la llevaron a Níger, al hogar de su familia biológica, que se volcó en agradecimientos.
La Fundación quiere lograr que el 3 de diciembre, fecha de la muerte de Campaner, la OMS lo declare como el Día Mundial de la noma (Cancrum Oris), a fin de dar una mayor visibilidad a esta enfermedad que afecta a la población infantil y destierra su futuro.
Por: Mayka Sánchez

