En la actualidad está disponible la guía Recomendaciones para medios de comunicación sobre cómo informar de la obesidad, elaborada por la SEEN, la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO)
Por: Violeta Villar Liste
El 4 de marzo de cada año se conmemora el Día Mundial de la Obesidad, con la misión de crear sensibilidad hacia la enfermedad y propiciar estrategias de prevención y tratamiento.
Una iniciativa que también acompaña esta fecha, es la de invitar al uso correcto de los conceptos cuando se trata de hablar de quienes viven con obesidad.
Las palabras no deberían pesar más que la propia enfermedad y pesan cuando se estigmatiza y generan juicios de valor.
Al respecto, la Jornada de Formación para periodistas Las palabras también pesan: mejorando el abordaje de la obesidad, organizada por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) junto con la Asociación Nacional de Personas que Viven con Obesidad (ANPO) y el Foro Español de Pacientes (FEP),con el aval de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), ha permitido conocer las herramientas disponibles para el mejor manejo de la enfermedad en los medios.
En la actualidad está disponible la guía Recomendaciones para medios de comunicación sobre cómo informar de la obesidad, elaborada por la SEEN, la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO).
Durante la actividad formativa, en la cual participaron el Dr. Javier Salvador, profesor emérito de Endocrinología de la Universidad de Navarra y miembro del Área de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), Andoni Lorenzo, presidente del FEP y Graziella Almendral, presidenta de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), se conoció que la SEEN está elaborando de manera adicional un documento sobre el lenguaje respetuoso para referirse a las personas con esta patología y otras enfermedades propias de la especialidad.
Otro avance en material comunicacional, es la próxima publicación de la segunda edición de la guía Abordaje de la obesidad en el adulto, en la que ha colaborado el nuevo Grupo Desigualdad y Estigma, perteneciente al Área de Obesidad de la SEEN, coordinado por la Dra. Ana Zugasti.
¿Por qué mejorar el lenguaje hacia quienes viven con obesidad?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la obesidad como “una enfermedad crónica con probabilidad de recaídas derivada de interacciones complejas entre la genética, la neurobiología, las conductas alimentarias, las fuerzas del mercado y el entorno más amplio”.
“Es una enfermedad compleja y multifactorial. No se cura, pero puede controlarse. Su impacto es enorme: se asocia a más de 200 complicaciones y constituye uno de los mayores desafíos de salud pública. A pesar de ello, uno de los aspectos más graves y menos abordados es la estigmatización que sufren las personas que viven con obesidad”, reflexionó el Dr. Javier Salvador.
Señaló que durante décadas se ha difundido la falsa idea de asociar la obesidad a la voluntad, la disciplina o la responsabilidad personal.
Este prejuicio constituye el sesgo de peso, y genera un estigma que margina, culpabiliza y deshumaniza. Quienes lo padecen rara vez lo expresan en público, pero sus consecuencias son profundas, describió el especialista.
Estrés crónico, ansiedad, depresión o abandono de los controles médicos, son algunas de las consecuencias de la estigmatización y que pueden agravar una enfermedad con causas genéticas, biológicas, ambientales y sociales.
Dijo que vivimos en un entorno obesogénico, es decir, que genera condiciones para promover el aumento de peso, desde la exposición a alimentos ultraprocesados hasta la falta de actividad, es decir, que cualquier persona podría sufrir la enfermedad.
Explicó que las proyecciones indican que para 2035 la prevalencia podría alcanzar el 37%, frente al 18 23% actual, una tendencia preocupante.
En este contexto, el lenguaje importa.
Pidió no hablar de “personas obesas”, sino de personas que viven con obesidad y en general usar un lenguaje respetuoso, evitar en los medios imágenes irreales y aportar información rigurosa sobre la enfermedad.
Andoni Lorenzo, presidente del FEP, afirma que “el estigma no motiva, enferma” y cuando en el abordaje de la obesidad se construye una realidad desde la culpa, se afecta a las personas que evitan ir a la playa, a la piscina o a las gimnasios. Se sienten solas, no escuchadas ni tratadas con dignidad.
Una guía para revisar y aplicar
La guía Recomendaciones para medios de comunicación sobre cómo informar de la obesidad, elaborada por la SEEN, SEMI y la SEEDO aporta información científica sobre qué es la obesidad, tipos y factores de riesgo, entre otros conceptos.
“La prevalencia de la obesidad está en constante aumento: las cifras actuales a nivel mundial prácticamente triplican a las declaradas hace 50 años con previsión de que esta tendencia se mantenga en los próximos años. Según datos del Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE) 2014-2015, el 39,3% de los españoles entre 25 y 64 años tenían sobrepeso y el 21,6%, obesidad”, señala el documento.
Dedican otro capítulo a los mitos y las realidades. Un mito es, por ejemplo, que “el sobrepeso y la obesidad se deben simplemente a comer demasiado y no hacer suficiente ejercicio”, cuando en realidad “es un trastorno complejo en el que influyen múltiples factores, incluyendo los de tipo genético, epigenético, fisiológico, metabólico, social, medioambiental y psicológico”.
Entre las recomendaciones a los medios piden evitar:
- Mostrar imágenes de personas con exceso de peso u obesidad que las ridiculicen (por ejemplo, vídeos de personas con obesidad que utilicen música cómica de fondo).
- Mostrar estereotipos relacionados con el peso (por ejemplo, vincular a las personas con obesidad con la pereza o la falta de voluntad).
- Hacer un énfasis innecesario o distorsionado en el peso corporal. Las referencias a este no deberían implicar suposiciones negativas sobre el carácter de una persona, su inteligencia, sus capacidades o su estilo de vida.
- Usar adjetivos o adverbios potencialmente negativos al describir a las personas con exceso de peso u obesidad, ni un lenguaje que implique juicios morales o defectos de carácter de tales personas
- Centrarse únicamente en la estética o el peso corporal
Proponen a los medios de comunicación “promover un enfoque más amplio y saludable de la obesidad, que incluya la importancia de llevar un estilo de vida saludable, la prevención de enfermedades relacionadas con la obesidad y el acceso a opciones de tratamiento y apoyo adecuadas”.
Para consultar la guía, ver el siguiente enlace:


