Panamá participa en este artículo con la coautoría del Dr. Xavier Sáez-Llorens, científico distinguido del Sistema Nacional de Investigación (SNI) y experto en Enfermedades Infecciosas Pediátricas
Redacción LWS
La región latinoamericana se enfrenta a un escenario de vulnerabilidad creciente ante los brotes epidémicos, impulsado por tres frentes simultáneos: el aumento de casos en un contexto de coberturas vacunales desiguales, con riesgo de importación de casos, un discurso político antivacunas y decisiones institucionales del gobierno de Estados Unidos que, al presentar recomendaciones universales como opcionales, abren la puerta a retrocesos en los programas de inmunización.
Pese a esta situación, América Latina conserva fortalezas decisivas como programas nacionales de inmunización con una fuerte misión pública y amplio alcance territorial, “promoviendo la vacunación como una responsabilidad compartida, respaldada por una confianza sostenida en los profesionales de la salud”.
Estas reflexiones y un decisivo llamado a defender la confianza en las vacunas, son mensajes contenidos en artículo difundido en The Lancet Regional Health Americas, como parte del volumen 57 de una edición en progreso de la edición Américas de la reconocida revista científica.
Panamá participa en este artículo con la coautoría del Dr. Xavier Sáez-Llorens, científico distinguido del Sistema Nacional de Investigación (SNI) y experto en Enfermedades Infecciosas Pediátricas, del Hospital del Niño Dr. José Renán Esquivel, Ciudad de Panamá, Panamá.
De igual modo son coautores de este este artículo:
- María L. Ávila-Agüero, especialista en Enfermedades Infecciosas Pediátricas, Hospital Nacional de Niños, San José, Costa Rica.
- Luiza Helena Falleiros-Arlant, profesora de la Universidade Metropolitana de Santos, São Paulo, Brasil.
- José Brea, profesor de la Facultad de Salud, Instituto Tecnológico de Santo Domingo, República Dominicana.
- Carlos Torres-Martínez, profesor del Departamento de Pediatría, Universidad del Bosque, Bogotá, Colombia.
- Ángela Gentile, especialista en Enfermedades Infecciosas Pediátricas y Epidemiología, Hospital de Niños R. Gutiérrez, Buenos Aires, Argentina.
- Flor M. Muñoz, profesora de los Departamentos de Pediatría y de Virología Molecular y Microbiología, Baylor College of Medicine, Houston, Estados Unidos.
Los riesgos de la politización en vacunas

Las y los autores explican que los cambios recientes en las directrices de vacunación infantil y materna del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. (HHS, por sus siglas en inglés) tienen posibles implicaciones más allá de sus fronteras.
Si antes la política de inmunización estadounidense, “se basaba en un sólido marco científico y consenso, se ha politizado cada vez más tras la pandemia de COVID-19”.
Las consecuencias se expresan “en menor aceptación de las vacunas, una menor cobertura y una mayor morbilidad y mortalidad por enfermedades prevenibles mediante vacunación. Estas tendencias aumentan la preocupación por sus efectos colaterales más allá de las fronteras estadounidenses”.
Reflexionan que “hay momentos en la salud pública en que la principal amenaza no es un patógeno ni una enfermedad, sino algo más frágil: la confianza”.
Una de las principales preocupaciones que quiebra esta confianza comenzó el 5 de enero de 2026, cuando, según comunicado del HHS, varias vacunas (VRS, rotavirus, hepatitis A y B, influenza, COVID-19, meningococo) pasaron de tener una recomendación universal a solo indicarlas por razones de “alto riesgo” o de manera consensuada.
La Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE), en reciente comunicado, también alertó que con esta modificación de Estados Unidos en el esquema de vacunas, dejaron de ser de uso universal y pasaron a depender de una “decisión clínica compartida”, “entre el médico tratante y el paciente o su familia”, sin que mediara algún tipo de evidencia en relación con pérdida de eficacia o seguridad que sustentara la medida.
Las sociedades científicas estadounidenses, subraya Slipe, advirtieron que estos cambios generarían confusión y pérdida de confianza en las vacunas, disminuyendo así las coberturas de vacunación y aumentando el riesgo de brotes: Llaman a fortalecer calendarios de vacunas con base en evidencia científica y sin interferencias políticas: Slipe
“SLIPE sostiene que la vacunación, como derecho fundamental de la niñez y una de las intervenciones sanitarias de mayor costo-efectividad, con sólida evidencia de impacto en la reducción de la carga de enfermedad, la morbimortalidad infantil y la protección de la salud pública, debe mantenerse como una política pública basada estrictamente en evidencia científica y libre de presiones ajenas al conocimiento técnico.»
El Grupo de Trabajo de Vacunas e Inmunización de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), por su parte, lanzaron un posicionamiento conjunto en el que manifiestan su preocupación por los cambios impulsados por el Comité Asesor de Prácticas de Inmunización (ACIP) de los Estados Unidos.
En el documento, los expertos advierten de que la decisión supone un retroceso en la prevención de enfermedades transmisibles y genera riesgos evitables para la salud infantil y global: Cambios en el calendario de vacunación infantil de EE.UU. podrían afectar cobertura y equidad global: SEE y SESPAS
“La erosión de la confianza en la política de vacunas que ahora se está formando en EE. UU. transforma el consenso científico previamente aceptado en un asunto de controversia”, se advierte en el artículo en The Lancet.
Ser consistentes ante la sociedad

Si bien sociedades profesionales de EE. UU. y América Latina y el Caribe “han advertido que estos cambios podrían reducir la cobertura y aumentar el riesgo de brotes” y los profesionales de la Salud mantienen posiciones firmes en relación con la vacunación, preocupa el efecto en la confianza social.
“Cuando las personas observan inconsistencias por parte de las autoridades, la duda se vuelve contagiosa; y una vez que se pierde la confianza, es extremadamente difícil reconstruirla”, advierten en el artículo.
Expresan su preocupación porque también la falta de respaldo de Estados Unidos hacia la vacunación y la salud pública se puede traducir en menor financiación “y debilidad de las coaliciones que sustentan los programas de inmunización”.
Recuerdan que estrategias como el Fondo Rotatorio de la OPS que facilitan la adquisición conjunta y el acceso equitativo, permitieron a “América Latina y el Caribe eliminar la polio en 1994 e interrumpir la transmisión endémica del sarampión en 2016, y siguen brindando protección si se actúa a tiempo”.
El peligro es real y lo prueba la pérdida del estatus de la región como libre de sarampión luego de la circulación sostenida, por más de 12 meses, de la enfermedad en Canadá.
“Las respuestas institucionales deben ser rápidas, salvaguardando la toma de decisiones técnicas y protegiendo las políticas de inmunización de la interferencia política, para evitar una mayor erosión de la confianza pública”, señalan.
Avanzar hacia la soberanía sanitaria
Proponen implementar estrategias de mitigación e intervenciones para fortalecer la resiliencia regional.
“Para mitigar estos riesgos transnacionales, la región de ALC debe avanzar hacia la soberanía sanitaria, con el objetivo de aislar los programas de inmunización de la volatilidad de los ciclos electorales”.
Crear marcos legales sólidos que protejan los presupuestos de la volatilidad política, respaldo a las decisiones técnicas y fortalecer la autosuficiencia regional, “lo que incluye un mejor uso de los centros de fabricación de vacunas existentes en países como Brasil, México, Argentina, Colombia, Costa Rica y Panamá para avanzar hacia una cadena de suministro más autosuficiente”, son parte de las recomendaciones.
De igual modo, se promueve “el fortalecimiento de mecanismos de financiamiento como el Fondo Rotatorio de la OPS” e impulsar “iniciativas digitales organizadas para combatir la desinformación, con grupos de trabajo dedicados a abordar la desinformación sanitaria en toda la región”.
Consideran fundamental lograr que “las personas reciban los beneficios comprobados de la vacunación mediante una guía clara, transparente y basada en la evidencia, impartida por profesionales de la salud de confianza”.
Referencia científica: Political interference in vaccination policy and transnational implications for Latin America and the Caribbean. Avila-Aguero, María L. et al.The Lancet Regional Health – Americas, Volume 57, 101426

