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«Los refugiados y migrantes no son solo receptores de atención médica, sino también trabajadores de la salud, cuidadores y líderes comunitarios», afirmó el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud.

Comunicado OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa de un cambio importante en la forma en que los países responden a las necesidades sanitarias de los refugiados y migrantes, y nuevos datos muestran que más de 60 países —dos tercios de los encuestados— los incluyen ahora en sus políticas y leyes nacionales de salud.

Basándose en datos de 93 Estados Miembros, el informe establece la primera base de referencia mundial para evaluar el progreso hacia sistemas de salud inclusivos y que respondan a las necesidades de los migrantes.

La migración humana es un rasgo distintivo de nuestra historia compartida, que impulsa el desarrollo cultural, social y económico a lo largo de las generaciones. Hoy en día, más de mil millones de personas —más de una de cada ocho en el mundo— viven como refugiados o migrantes.

Los motivos para desplazarse son diversos: desde conflictos y desastres hasta oportunidades económicas, educación o necesidades familiares.

Sin embargo, muchos refugiados y migrantes se enfrentan a obstáculos para acceder a la atención médica, mayores riesgos de contraer enfermedades infecciosas y crónicas, problemas de salud mental y condiciones de vida o de trabajo inseguras.

«Los refugiados y migrantes no son solo receptores de atención médica, sino también trabajadores de la salud, cuidadores y líderes comunitarios», afirmó el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud.

«Los sistemas de salud solo son verdaderamente universales cuando atienden a todas las personas. El nuevo informe de la OMS sobre la salud de los migrantes y refugiados demuestra que la inclusión beneficia a sociedades enteras y fortalece la preparación para los futuros desafíos sanitarios».

Las inversiones en la salud de refugiados y migrantes generan beneficios de gran alcance. Favorecen una mejor integración social y económica, fortalecen la resiliencia de los sistemas de salud y refuerzan la seguridad sanitaria mundial.

Los sistemas de salud inclusivos y adaptados a las necesidades de los migrantes también reducen los costos a largo plazo, al permitir que poblaciones sanas y bien integradas contribuyan plenamente a las sociedades en las que viven.

El nuevo “Informe mundial sobre la promoción de la salud de los refugiados y migrantes: seguimiento de los progresos del plan de acción mundial de la OMS” muestra que, incluso en contextos políticamente delicados, los países recurren cada vez más a la evidencia, los datos, la ciencia y las normas y estándares establecidos para orientar la forma en que se abordan la migración y la salud dentro de los sistemas nacionales de salud.

Los estudios de caso de las seis regiones de la OMS ilustran cómo se pueden lograr avances en la práctica, desde la ampliación de la cobertura del seguro médico para migrantes en Tailandia, hasta el uso de mediadores de comunicación intercultural en Bélgica y la inclusión de representantes de la comunidad migrante en la toma de decisiones sobre la prestación de atención primaria de salud en Chile.

Persisten las brechas

A pesar de los avances, el informe destaca que persisten algunas deficiencias:

  • Solo el 37% de los países que respondieron recopilan, analizan y difunden de forma rutinaria datos de salud relacionados con la migración como parte de sus sistemas nacionales de información sanitaria.
  • Tan solo el 42% incluye a los refugiados y migrantes en sus planes de preparación para emergencias, reducción del riesgo de desastres o respuesta ante desastres.
  • Menos del 40% informa haber capacitado a trabajadores de la salud en atención culturalmente sensible para refugiados y migrantes.
  • Solo el 30% ha implementado campañas de comunicación para contrarrestar las ideas erróneas y la discriminación relacionadas con la salud de los refugiados y migrantes.
  • El acceso sigue siendo desigual: si bien los refugiados generalmente tienen más probabilidades de acceder a los servicios de salud, los migrantes en situación irregular, las personas desplazadas internamente, los trabajadores migrantes y los estudiantes internacionales reciben una cobertura mucho menos sistemática.
  • La participación en la gobernanza es limitada: los refugiados y los migrantes siguen estando infrarrepresentados en la gobernanza sanitaria y en los procesos de toma de decisiones en la mayoría de los países.

El camino a seguir

La OMS celebra los progresos realizados e insta a los gobiernos, socios y donantes a acelerar dichos progresos mediante:

  • Integrar a los refugiados y migrantes en todas las políticas, estrategias y planes nacionales de salud.
  • Fortalecer la recopilación y el uso de datos rutinarios y desagregados sobre la salud de los migrantes para la planificación y la rendición de cuentas.
  • Coordinación intersectorial que abarca la salud, la vivienda, la educación, el empleo y la protección social.
  • Adaptar las estrategias a las necesidades específicas de los diferentes subgrupos de migrantes, incluidos aquellos en situación irregular.
  • Involucrar de manera significativa a los refugiados y migrantes en la planificación, la gobernanza y el diseño y la prestación de servicios.
  • Capacitar a los trabajadores de la salud en la prestación de una atención equitativa y culturalmente sensible.
  • Combatir la desinformación y la discriminación mediante acciones basadas en la evidencia.
  • Proteger y ampliar la financiación para salvaguardar el progreso para todos.

La OMS seguirá apoyando a los Estados Miembros para que traduzcan sus compromisos en acciones concretas, fortaleciendo la evidencia, promoviendo una atención culturalmente sensible e integrando a los refugiados y migrantes en sistemas nacionales de salud resilientes.

A nivel mundial, regional y nacional, la OMS también continuará colaborando estrechamente con sus socios, entre ellos la Organización Internacional para las Migraciones, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y el Banco Mundial, para impulsar enfoques coordinados y basados ​​en los derechos humanos en materia de salud de los refugiados y migrantes.

Comunicado OMS