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La jefa del Programa Ampliado de Inmunización, Itzel de Hewitt, explicó que la normativa anunciada en Estados Unidos sobre eliminar la obligatoriedad de algunas vacunas no es vinculante para el sistema de salud panameño

Con información del Minsa | Redacción LWS

El Ministerio de Salud (Minsa), a través del Programa Ampliado de Inmunización (PAI), reiteró este lunes que la reciente decisión adoptada en Estados Unidos de eliminar la obligatoriedad de algunas vacunas no tendrá ningún impacto en el esquema de vacunación que se aplica en Panamá.

Las autoridades sanitarias aclararon que cada país es soberano en la toma de decisiones relacionadas con sus políticas de salud pública, por lo cual Panamá mantiene vigente su Esquema Nacional de Inmunización, el cual contempla actualmente 25 vacunas que se aplican de manera gratuita a la población.

La jefa del Programa Ampliado de Inmunización, Itzel de Hewitt, explicó que la normativa anunciada en Estados Unidos establece que vacunas como la influenza, la COVID-19, el rotavirus, la hepatitis A y B, y la meningitis meningocócica continúan disponibles, pero ahora mediante un proceso de “toma de decisiones clínicas compartidas” entre médicos y padres de familia.

Hewitt también explicó que el sistema de inmunización en Estados Unidos funciona bajo un modelo distinto: gran parte de la cobertura depende de los seguros médicos.

Itzel de Hewitt

Reiteró que Panamá no contempla realizar modificaciones al esquema vigente.

“Nosotros no vamos a cambiar nuestro esquema porque cada país es soberano en sus acciones de salud pública. En Panamá contamos con un programa sólido respaldado por la Ley No. 48 del 5 de diciembre de 2007, que regula el proceso de vacunación en la República de Panamá”, destacó Hewitt.

La funcionaria detalló que el país solo retira una vacuna del esquema cuando se ha logrado controlar o eliminar la enfermedad que previene, decisión que se toma con base en evidencia científica y en la situación epidemiológica nacional.

Asimismo, resaltó que el Programa Ampliado de Inmunización continúa garantizando el acceso universal a las vacunas, incluyendo a personas procedentes de otros países que se encuentren en territorio panameño.

“En Panamá se ofrecen de manera gratuita todas las vacunas del Esquema Nacional de Vacunación, incluso a personas provenientes del extranjero, como parte del compromiso del Estado de proteger la salud de toda la población”, indicó.

La Ley No. 48 del 5 de diciembre de 2007 establece la vacunación como una medida sanitaria de especial atención para prevenir enfermedades inmunoprevenibles y dispone que la aplicación de los inmunobiológicos definidos por el Ministerio de Salud es de obligatorio cumplimiento en todo el territorio nacional, tanto en el sector público como en el privado.

La normativa también reconoce el derecho de toda persona a la protección contra enfermedades prevenibles mediante vacunas, especialmente de los niños, mujeres embarazadas, personas con discapacidad, adultos mayores, jubilados y personas con factores de riesgo.

La jefa del PAI señaló que, aunque existe una legislación que establece la obligatoriedad de la vacunación, las autoridades sanitarias también respetan las decisiones de los padres de familia.

Sin embargo, enfatizó que, en situaciones donde se considere que la salud o la vida de un menor pueda estar en riesgo, las autoridades pueden aplicar las disposiciones establecidas en la ley para garantizar su protección.

Gracias a la vacunación, Panamá ha logrado importantes avances en salud pública, como la erradicación de enfermedades como la fiebre amarilla, la poliomielitis, el sarampión, el síndrome de rubéola congénita y el tétano neonatal.

Un riesgo que debe enfrentar la región

La decisión de Estados Unidos en materia de vacunación ha generado profunda preocupación en comunidad médica y científica, por el impacto en la población.

Un decisivo llamado a defender la confianza en las vacunas, son mensajes contenidos en artículo difundido en The Lancet Regional Health Americas, como parte del volumen 57 de una edición en progreso de la edición Américas de la reconocida revista científica.

Panamá participa en este artículo con la coautoría del Dr. Xavier Sáez-Llorens, científico distinguido del Sistema Nacional de Investigación (SNI) y experto en Enfermedades Infecciosas Pediátricas, del Hospital del Niño Dr. José Renán Esquivel.

Las y los autores explican que los cambios recientes en las directrices de vacunación infantil y materna del Departamento de Salud y Servicios Humanos  de EE. UU. (HHS, por sus siglas en inglés)  tienen posibles implicaciones más allá de sus fronteras.

Si antes la política de inmunización estadounidense, “se basaba en un sólido marco científico y consenso, se ha politizado cada vez más tras la pandemia de COVID-19”.

Las consecuencias se expresan “en menor aceptación de las vacunas, una menor cobertura y una mayor morbilidad y mortalidad por enfermedades prevenibles mediante vacunación. Estas tendencias aumentan la preocupación por sus efectos colaterales más allá de las fronteras estadounidenses”.

Reflexionan  que “hay momentos en la salud pública en que la principal amenaza no es un patógeno ni una enfermedad, sino algo más frágil: la confianza”.

Una de las principales preocupaciones que quiebra esta confianza comenzó el 5 de enero de 2026, cuando, según comunicado del HHS, varias vacunas (VRS, rotavirus, hepatitis A y B, influenza, COVID-19, meningococo) pasaron de tener una recomendación universal a solo indicarlas por razones de “alto riesgo” o de manera consensuada.Llamado de Panamá y países de la región a proteger la confianza en la vacunación: publicación en The Lancet

La Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE), en reciente comunicado, también alertó que con esta modificación de Estados Unidos en el esquema de vacunas, dejaron de ser de uso universal y pasaron a depender de una “decisión clínica compartida”, “entre el médico tratante y el paciente o su familia”, sin que mediara algún tipo de evidencia en relación con pérdida de eficacia o seguridad que sustentara la medida.

Las sociedades científicas estadounidenses, subraya Slipe, advirtieron que estos cambios generarían confusión y pérdida de confianza en las vacunas, disminuyendo así las coberturas de vacunación y aumentando el riesgo de brotes: Llaman a fortalecer calendarios de vacunas con base en evidencia científica y sin interferencias políticas: Slipe

“SLIPE sostiene que la vacunación, como derecho fundamental de la niñez y una de las intervenciones sanitarias de mayor costo-efectividad, con sólida evidencia de impacto en la reducción de la carga de enfermedad, la morbimortalidad infantil y la protección de la salud pública, debe mantenerse como una política pública basada estrictamente en evidencia científica y libre de presiones ajenas al conocimiento técnico.»

La Sociedad Panameña de Pediatría (SPP), en reiteradas oportunidades, ha defendido el valor de las vacunas para prevenir muerte y enfermedad. Panamá, un país que se vacuna, ha entendido la necesidad de este llamado.

Con información del Minsa | Redacción LWS