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Durante un taller organizado por la OPS/OPS en Brasil se presentó y puso a prueba, por primera vez, la herramienta Fase II para la estimación del impacto de la vacunación antigripal, la cual introduce mejoras metodológicas significativas

Con información del Minsa | ICGES

Fortalecer las capacidades nacionales para estimar la carga de enfermedad por influenza y evaluar el impacto real de la vacunación antigripal en términos de casos, hospitalizaciones y muertes evitadas, fueron objetivos cumplidos por Panamá durante el III Taller Regional sobre los avances en las estimaciones de la carga en salud asociada a la influenza y del impacto de los programas de vacunación antigripal.

La actividad, impulsada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS)/Organización Mundial de la Salud (OMS), se desarrolló los días 26 al 28 de enero de 2026 en Brasilia.

Participación nacional

Panamá participó a través del equipo técnico de Epidemiología, Inmunizaciones y Centro Nacional de Influenza. La magíster Brechla Moreno Arévalo estuvo presente por el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES).

De acuerdo con información del Minsa e ICGES, “durante el encuentro se presentó y puso a prueba, por primera vez, la herramienta Fase II para la estimación del impacto de la vacunación antigripal, la cual introduce mejoras metodológicas significativas respecto a versiones previas, incluyendo la estimación de muertes evitadas, la diferenciación de la efectividad vacunal según la gravedad de la enfermedad, la consideración de la disminución de la inmunidad a lo largo del tiempo y la evaluación de múltiples temporadas de influenza”.

En este contexto, Panamá presentó los avances obtenidos mediante la aplicación de esta herramienta y participó en sesiones técnicas orientadas a la validación de resultados, el análisis de escenarios programáticos y la traducción de la evidencia técnica en mensajes de comunicación de riesgo y abogacía, dirigidos tanto a autoridades sanitarias como a la población general.

Las autoridades panameñas destacan que esta participación “refuerza el compromiso del país con el uso de evidencia científica para la toma de decisiones en salud pública, particularmente en el fortalecimiento de la política de vacunación contra la influenza, la optimización de las campañas de inmunización y la mejora de las estrategias de comunicación orientadas a incrementar la confianza y la cobertura vacunal en grupos prioritarios”.

Este taller también “contribuye a los esfuerzos regionales de preparación ante la influenza pandémica, promoviendo el uso de metodologías estandarizadas y comparables que permitan orientar políticas públicas basadas en datos sólidos y oportunos”.

Influenza, alta carga de morbilidad y mortalidad

De acuerdo con la OPS, “las infecciones por influenza y sus complicaciones representan una carga de morbilidad y mortalidad importante en la región de las Américas. Se estima que alrededor de 79.057 muertes por influenza, variando entre 48.880 y 160.270, ocurren anualmente en las Américas, 81% de los fallecidos siendo adultos ≥65 años (datos de 35 países)”.

Los hallazgos disponibles para América Latina, destaca el organismo, sugieren que la enfermedad afecta de forma más severa a niños <5 años y adultos ≥60 años con condiciones preexistentes.

Vacunas, medida efectiva

La OPS describe que “las vacunas de influenza son una de las medidas más efectivas para prevenir la enfermedad de influenza grave y sus complicaciones”.

Debido a “los frecuentes cambios genéticos que caracterizan el virus, los componentes de la vacuna necesitan ser actualizados anualmente, tomando en cuenta las diferencias entre las epidemias del Hemisferio Sur y del Hemisferio Norte”.

Por otra parte,  “la efectividad de la vacuna depende, además de la edad y del estado de salud del vacunado, de la concordancia entre las cepas de la vacuna y las cepas circulantes”.

Esta heterogeneidad hace necesario conocer el desempeño de la vacuna anualmente “y contar con evidencias para una toma de decisión adecuada en salud pública”.

Este monitoreo continuo, basado en evidencia, forma parte de las estrategias  de la OPS y Estados miembros para aportar información técnica que fortalezca el seguimiento de la vacuna.

Con información del Minsa | ICGES