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El diseño lineal de disposición de desechos, del hogar al vertedero, puede transformarse en una recolección diferenciada y sostenible, pero antes es preciso reducir el consumo y evitar basura innecesaria. La profesora Lourdes Arjona de la Universidad de Panamá (UP) aborda en esta entrevista las ventajas de un cambio sostenible con apoyo en la evidencia que genera la investigación científica

Por: Violeta Villar Liste

La crisis sanitaria y social por la acumulación de basura en el distrito de San Miguelito, y que ameritó una intervención de emergencia, además de los incendios frecuentes en el vertedero de Cerro Patacón cuando inicia el verano, son situaciones que conducen a una interrogante con respuesta: ¿cómo lograr una gestión efectiva del problema de la basura en Panamá?

“La primera recomendación, mucho antes de reciclar, es reducir el consumo y evitar generar basura innecesaria”, explica en esta entrevista la profesora Lourdes Arjona, magíster en Química Industrial, docente de la Universidad de Panamá (UP) y estudiante de doctorado en Química de la Universidad de Granada (UGR).

Apasionada de incentivar el mensaje de la basura como un bien que se puede transformar, también trabaja con el grupo de investigación de Tecnologías de Valorización de Residuos y Procesos Catalíticos de la UGR con la tecnología de pirólisis que permite dar valor industrial a residuos textiles.

En esta entrevista con LWS, propone cambiar el diseño lineal de la gestión de la basura (de la bolsa al vertedero), a un sistema de recolección diferenciada, con valorización de residuos y reducción del volumen que llega al vertedero. 

Es un proceso integral que amerita voluntad política y social y acompañamiento de instituciones clave como la Universidad de Panamá (UP) y su talento científico al servicio de las mejores causas del país.

Este diálogo ofrece una mirada general y local de un problema que sí tiene solución más allá de aumentar el número de unidades recolectoras.

Reciclaje y educación ambiental

Profesora Lourdes Arjona

-¿Cómo entender que la basura es un tesoro?

-Se entiende por basura todo aquello que una persona decide desechar por considerarlo innecesario, inservible o deteriorado. Sin embargo, mucha de esa basura en realidad son residuos que todavía pueden reutilizarse, reciclarse o transformarse mediante una adecuada gestión y separación en origen.

Así, materiales que, en principio, estaban destinados a los vertederos pueden revalorizarse y convertirse en un verdadero recurso. Un tesoro para el ambiente y la sociedad.

-Las personas, por lo general, cuando le hablan de basura, divisan una bolsa negra cerrada. Si pudiéramos comprender el “alma” de esa bolsa. ¿Qué deberíamos saber? Por ejemplo, ¿segundo uso de los orgánicos, de los plásticos, del vidrio…?

-Actualmente, en Panamá, todavía no existe una cultura sólida de separación de residuos: la mayoría de lo que generamos termina mezclado dentro de una sola bolsa negra.

Para que esa bolsa tenga valor y pueda aprovecharse mejor es necesario que separemos su contenido según su composición para luego lograr reciclarlos.  

Podemos organizar los residuos en tres categorías:

  1. Residuos orgánicos: Todo desecho de origen biológico, como hojas, ramas, frutas y verduras
  2. Residuos inorgánicos: Es todo desecho de origen no biológico, por ejemplo, ropa, plástico o vidrio.
  3. Residuos peligrosos: Todo desecho que constituye un peligro potencial y por tanto debe ser tratado de forma especial.

En nuestro país por ahora solo contamos con contenedores de color azul para el papel, verde para el vidrio y amarillo para los envases. Sin embargo, no es de uso obligatorio: la persona que los utiliza lo hace porque tiene una conciencia ambiental y conoce del problema que estamos viviendo.

¿Cómo lograr que el contenido de esa bolsa se divida en contenedores adecuados para impulsar un segundo uso, además del beneficio económico?

-Para lograr que esa bolsa se convierta en materiales separados y aprovechables, primero es indispensable construir cadenas completas de reciclaje: contenedores diferenciados, rutas de recolección por separado y plantas que realmente den un segundo uso a los materiales. Al mismo tiempo, debemos incentivar la separación en casa y en los espacios públicos, mostrando con claridad lo que lleva cada contenedor de basura y lo que ocurre si esto lo hacemos bien.

Muchas personas no separan sus residuos, o no saben qué hacer con ellos, y es común escuchar “yo no separo porque no sé a dónde llevarlos” o “no sabemos a dónde va lo que separamos”. De modo que la educación ambiental, sumada a la información transparente del proceso, es clave en este tema.

Cuando existen infraestructuras confiables, y la ciudadanía entiende el valor de sus acciones, los materiales llegan clasificados, lo que permite transformarlos en nuevos productos y hace que el reciclaje sea ambientalmente útil y económicamente rentable.

Experiencias internacionales y de Panamá

¿Cuáles experiencias exitosas conoce de otros países o ciudades?

-Lo primero que debemos tener claro es que todos los residuos se reciclan de distintas maneras y que, cuando se gestionan correctamente, pueden convertirse en nuevas materias primas y generar ingresos. En varios países existen experiencias exitosas que muestran cómo pasar de la bolsa negra, a sistemas de contenedores diferenciados y cadenas de reciclaje, es rentable.

En Alemania, por ejemplo, cada hogar separa los residuos en contenedores específicos y tienen el sistema conocido como “Botella retorno”. Se paga un pequeño depósito por cada envase, lo que incentiva su devolución y mantiene los materiales limpios y aprovechables.

Japón es otro ejemplo. La separación es aún más detallada: la ciudadanía clasifica por tipo de materiales y por días específicos de recolección. Gracias a esto, los residuos llegan casi listos para su procesamiento, disminuyen los rellenos sanitarios y se crean empleos en plantas de reciclaje.

Lo más cercano a nuestro país como ejemplo puntal ocurre en los países hermanos de Colombia y Chile, en los cuales se ha fortalecido la participación de recicladores de base y empresas privadas.

Y en Panamá, ya contamos con experiencia en reciclaje mecánico que muestra que es posible avanzar en esta dirección.

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Destaca que sostuvo una reunión con la empresa SIMPLE AF, S.A, que realiza reciclaje y confecciona nuevos productos a partir de materiales textiles cuyo destino final habría sido el vertedero.

Su trabajo demuestra, que, con creatividad, compromiso y articulación entre sectores, los residuos pueden convertirse en oportunidades productivas, sostuvo.

Estos países y proyectos nacionales son de referencia y demuestran que el paso clave ambiental es combinar tres elementos:

  1. Infraestructuras adecuadas
  2. Mercado para los materiales de reciclados
  3. Educación ambiental constante.

Solución real a largo plazo

¿Cuáles datos económicos deberían conocer los municipios y empresas privadas para impulsar el ciclo completo del reciclaje: educación, recolección, reciclaje y venta posterior?

-Es importante que cada municipio conozca cuántos residuos genera, qué tipos de residuos produce, cuánto cuesta separarlos y gestionarlos, cuánto puede recuperar en ventas y ahorra, y cuántos empleos e ingresos pueden generar el reciclaje. Con esta información, se pueden comparar los costos actuales con el modelo de eliminación de residuos en Cerro Patacón.

A corto plazo, puede parecer más fácil colocar mas camiones y recolectores bajo el modelo actual. Sin embargo, recordemos que la materia no se crea ni se destruye, sino que se transforma. Esa “basura” que llega a Cerro Patacón, o termina en ríos y quebradas, se va transformando en microplásticos, lixiviados peligrosos o gases contaminantes, provocando impactos irreversibles en la salud y en el ambiente.

Por eso, la verdadera solución a largo plazo es la separación de residuos desde el origen, recolección diferenciada y una disposición final adecuada, que reduzca la contaminación y permita aprovechar los materiales reciclables.

Gestión inteligente y sostenible de los textiles

¿Cómo podría colaborar con el municipio de San Miguelito, y en general con la gestión de la basura en el país, con su trabajo sobre reciclado de textiles y el uso de la pirólisis?

-El problema de los residuos textiles es un tema que ha tomado relevancia en los últimos cinco años; los esfuerzos y campañas se habían centrado principalmente en el plástico.

Hoy se reconoce que la ropa y otros textiles también generan un impacto ambiental importante y deben gestionarse de manera responsables. Actualmente me encuentro en el último año de mis estudios doctorales en la Universidad de Granada, en el grupo de investigación RNM-152: Tecnologías de Valorización de Residuos y Procesos Catalíticos donde trabajamos con la tecnología de pirólisis.

Mediante este proceso transformamos los residuos textiles en tres facciones: una gaseosa, una sólida y una líquida, cada una con un gran valor potencial para usos industriales.

La pirólisis es un tipo de reciclaje químico que no se limita a los textiles: hoy se utiliza a nivel industrial para tratamiento de plásticos y biomasa.

En países como España, México y Guatemala existen plantas que convierten residuos plásticos en aceite pirolítico y otros productos valiosos, lo que nos ofrece referencias reales para evaluar esta posibilidad en nuestro contexto.

En Panamá existe un capital humano significativo, con profesionales formados en áreas industriales, ambientales y de gestión pública, así como capacidades técnicas que pueden integrarse de manera más estratégica.

La articulación de este conocimiento, en conjunto con los gobiernos locales, la academia y el sector privado, permitiría mejorar el diseño lineal que tiene la gestión de la basura en nuestro país, favoreciendo el diseño de sistemas de recolección diferenciada, la valorización de residuos y así reducir el volumen que llega al vertedero. 

Saberes de la Universidad de Panamá

¿Cuál debe ser el papel de la universidad panameña y su comunidad científica en este desafío sanitario y social que se le presenta a San Miguelito y podría ser replicable en otros municipios e incluso países?

-Nuestro primer rector Octavio Méndez Pereira, concebía a la universidad como una institución esencial para la formación intelectual y cultural de la sociedad. Desde esta perspectiva, la Universidad de Panamá no solo forma profesionales, sino que también somos un referente en la búsqueda de soluciones a problemas nacionales.

En este sentido, frente al desafío sanitario y social que enfrenta el distrito de San Miguelito, la Universidad de Panamá y su conocimiento científico desempeña un papel clave. En enero de 2025 se firmó un convenio con la Alcaldía de San Miguelito que permite a los estudiantes realizar servicio social, prácticas profesionales e investigación ambiental, orientado a generar propuestas técnicas y educativas que contribuyan a una mejor gestión de los residuos y a la mejora de la calidad de vida de la población.

¿Recomendaciones generales para gobiernos y ciudadanía?

La primera recomendación, mucho antes de reciclar es reducir el consumo y evitar generar basura innecesaria. Desde esta perspectiva:

Para los gobiernos:

  • Diseñar políticas que incentiven a menos residuos y más reutilización
  • Implantar sistemas de recolección diferenciada y puntos de acopio
  • Fortalecer la educación ambiental
  • Apoyar emprendimientos y proyectos de economía circular

Para la ciudadanía

  • Comprar solo lo necesario y priorizar productos duraderos y reparables
  • Evitar plásticos de un solo uso
  • Reparar, reutilizar antes que desechar

El gobierno, la empresa privada y la ciudadanía, reflexionó, tenemos que trabajar en conjunto. «Solo así podremos disminuir la cantidad de basura que llega a los vertederos, proteger nuestra salud y el ambiente, y generar una mejor economía aprovechando los residuos que hoy se están quemando en Cerro Patacón».

 

Por: Violeta Villar Liste | [email protected]