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Parafraseando a Borges, este libro que ofrezco de nuevo es también «otro, el mismo» depositario  de una fe que sigue moviendo montañas

Por: Juan Alonso Molina

El autor es historiador, cronista gastronómico, cocinero y consultor

Jamás habría imaginado que un día escribiría un libro sobre la Divina Pastora. Pero a fines del 2011 la sorpresa de un encargo así, me puso a pensar detenidamente en cómo redactar algo que no lloviera sobre mojado. 

Tal como aprendiera de mis maestros, empecé por hacer un arqueo de lo publicado hasta esa fecha sobre el tema. La conclusión fue que ya una investigación histórica, rigurosa, bien  documentada y claramente expuesta, había sido hecha por las investigadoras María Matilde Suárez y Carmen Bethencourt.

Creí un despropósito reducirme a glosar su obra. Pero en el examen de esa y otras publicaciones dedicadas al tema, me percaté de que, por obvias razones, el interés se había centrado en los aspectos religiosos y devocionales, principalmente.

De modo que allí vi una oportunidad, puesto que por propia experiencia de barquisimetano que habita muy cerca del santuario santarroseño de la Divina Pastora y de caminante puntual de la procesión hasta la Catedral cada 14 de enero, sabía que el influjo, los aspectos prácticos y logísticos, las circunstancias particulares, las oportunidades y la significación que forman parte de lo esta devoción mariana, se manifiestan de maneras muy diversas que en su mayoría suelen pasar desapercibidas y, de hecho, apenas algunas podían encontrarse reseñadas de vez en cuando en la prensa local. 

Sobre esta base, fue entonces que decidí proponer a la editora un libro que aparte de contener una cronología actualizada del desarrollo y apropiación local de esta advocación mariana, por sobre todas las cosas mostrara la diversidad de las impresiones, reacciones y formas de acercamiento o participación de la gente que había tenido la oportunidad de compartir su devoción y estar presente en la procesión, reuniendo fragmentos de textos publicados, testimonios personales de informantes entrevistados —desde costureras de los trajes de la virgen hasta beneficiarios de sus milagros, pasando por sacerdotes, buhoneros, poetas, artistas plásticos, feligreses y confesos ateos, entre otros— y textos propios, conservando, a propósito, distintos registros del habla, tanto de las personas consultadas como de los personajes recreados a partir de mis vivencias y lecturas personales. 

Una vez convenido el proyecto, me preocupé también de incluir, como parte de la investigación, una colección de imágenes de documentos, fotografías y material impreso antiguo que a mi juicio revelaban una parte muy importante de la sensibilidad y la estética del tiempo al cual correspondían, la cual, para mi pesar, la editora rechazó incluir en esa primera edición, privilegiando los testimonios fotográficos contemporáneos de un conjunto de extraordinarios fotógrafos larenses convocados al efecto. 

Con todo, su publicación en 2012 fue para mí un acontecimiento extremadamente satisfactorio y su rápido agotamiento hizo que cada vez con mayor frecuencia me preguntaran por una reimpresión, a lo cual 13 años después decidí responder con un esfuerzo en cierto modo más ambicioso, recuperando para esta 2a. edición, ampliada y corregida, aquella colección de imágenes antiguas, asumiendo personalmente un diseño y diagramación ágil y fácil de leer que les diera cabida junto a las estupendas fotografías que generosamente me cedió Héctor Segura, un reconocido fotorreportero larense que tiene a cuestas más de 30 años de documentación ininterrumpida de la procesión, a las que sumé algunas de mi archivo personal. 

Parafraseando a Borges, este libro que ofrezco de nuevo (Pastora viva) es también «otro, el mismo» depositario  de una fe que sigue moviendo montañas.

El libro se consigue en la gran librería llamada Amazon:

Por: Juan Alonso Molina