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De izquierda a derecha: Francisco Álvarez, Luis Carlos Blesa Baviera y Valentí Pineda
Durante las XVII Jornadas de Inmunizaciones de la Asociación Española de Pediatría se promueven modificaciones para reforzar la protección

Con información de la AEP

Algunas enfermedades infecciosas prevenibles mediante vacunación, como el sarampión, la hepatitis A o la enfermedad meningocócica, están mostrando en los últimos años signos de reemergencia en España y en otros países europeos.

Una realidad que se analiza en la XVII Jornadas de Inmunizaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEP), un encuentro que congrega en Jerez de la Frontera, desde hoy y hasta el sábado, a más de 300 especialistas en vacunas e inmunizaciones.

Ante esta realidad, la comunidad pediátrica española solicita introducir cambios fundamentales en vacunación:

  • Adelantar la segunda dosis de la vacuna del sarampión a los 2 años
  • Introducir la vacuna de la hepatitis A para bebés de 12-15 meses y la de rescate para el resto de niños y adolescentes sin vacunar
  • Extender la vacunación frente al serogrupo B del meningococo también a los adolescentes, no solo a los lactantes

Como apunta el coordinador del Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la AEP (CAV-AEP), el doctor Francisco Álvarez, “el resurgir de algunas infecciones no significa que las vacunas hayan dejado de funcionar. Este fenómeno suele estar relacionado con descensos puntuales en las coberturas vacunales, cambios epidemiológicos o la importación de casos desde otros países”.

Sarampión, casi el doble de casos en un año

El sarampión, uno de los virus más contagiosos, está experimentando un repunte en varios países, entre ellos España, hasta el punto de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) le ha retirado el estatus de zona “libre de sarampión”.

Según los datos epidemiológicos más recientes, en 2025 se notificaron 397 casos, casi el doble que en 2024, cuando se registraron 227.

Para evitar la circulación del virus es necesario que al menos el 95 % de la población esté vacunada con dos dosis, pero en España la cobertura de la segunda dosis se sitúa en torno al 93 %, con diferencias entre comunidades autónomas. Esto puede favorecer una mayor diseminación del patógeno. A ello se une, según explica el doctor Álvarez, “el flujo de personas procedentes de países con coberturas vacunales más bajas, que favorece la transmisión del sarampión entre personas no vacunadas”.

El sarampión no es una enfermedad banal: en lactantes menores de un año, que aún no han sido vacunados, y en personas con enfermedades de base, puede provocar complicaciones graves como neumonía o afectación neurológica. Por este motivo, el CAV-AEP pide adelantar la segunda dosis de la vacuna triple vírica a los 2 años, como ya hace Andalucía, para reforzar la protección frente a posibles brotes.

Meningococo B: 1 de cada 4 adolescentes es portador del patógeno

La enfermedad meningocócica es una infección bacteriana grave, que produce enfermedad a través de cinco serogrupos: A, B, C, W e Y. Aunque la incidencia en España es baja gracias a la vacunación, el serogrupo B es hoy el más frecuente.

Uno de los aspectos que más preocupa a los expertos es que se trata de una enfermedad devastadora por la rapidez de su evolución, pudiendo afectar a personas previamente sanas y evolucionar en pocas horas desde un estado aparentemente normal a una sepsis fulminante o una meningitis grave.

Puede aparecer a cualquier edad, pero el riesgo es máximo en lactantes menores de un año y vuelve a aumentar en la adolescencia y el adulto joven, así como en personas con factores de riesgo (asplenia, inmunodeficiencias, tratamiento con inhibidores del complemento, etc.).

En los últimos tres años, tras la pandemia, se ha observado un progresivo aumento de casos, siendo el serogrupo B el más predominante en España. Actualmente, uno de cada cuatro adolescentes está colonizado por meningococo, es decir, es portador del patógeno en su nasofaringe sin llegar a desarrollar enfermedad, lo que convierte a este grupo de edad en uno de los principales reservorios de la bacteria en la población.

Desde el CAV-AEP sugieren la protección a todos los lactantes menores de 12 meses frente a los serogrupos ACWY, no solo frente a C, como ya se está haciendo, y extender la vacunación frente al serogrupo B también a los adolescentes, aprovechando que a los 12 años se les hace un examen de salud en Atención Primaria.

Hepatitis A: aumento de casos en varias comunidades

La hepatitis A también está mostrando un cambio en su patrón epidemiológico en España, con un incremento significativo de casos en los últimos años.

Ante esta situación, el Ministerio de Sanidad realizó en diciembre de 2024 una evaluación epidemiológica específica para analizar el aumento de infecciones. Según los datos del Boletín en Red de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE), hasta la semana 52 de 2025 se habían notificado 1 864 casos de hepatitis A en España, frente a 1 035 casos registrados en el mismo periodo del año anterior, lo que supone casi duplicar la incidencia en un año.

Este repunte se produce en un país que tradicionalmente se ha considerado de baja endemicidad para esta enfermedad, donde la vacunación frente al virus se recomendaba principalmente para grupos de riesgo o en situaciones de brote. De hecho, actualmente, solo Cataluña, Ceuta y Melilla incluyen la vacuna frente a la hepatitis A en el calendario infantil de forma sistemática.

Sin embargo, el aumento de casos observado en los últimos años ha llevado al CAV-AEP a revisar sus recomendaciones. Como apunta el doctor Valentí Pineda, pediatra del Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la AEP, “la situación nos obliga a reforzar la vigilancia epidemiológica y a robustecer la prevención mediante la vacunación”.

Los expertos abogan por incorporar la vacunación sistemática frente a la hepatitis A a los 12-15 meses de edad, junto con una estrategia de rescate para niños y adolescentes que no hayan sido vacunados.

Un visión más amplia de la vacunación

Más allá de las medidas específicas frente a cada patógeno, los pediatras insisten en la necesidad de abordar la prevención de las enfermedades infecciosas desde una perspectiva más amplia, que tenga en cuenta la interacción entre distintos factores que influyen en su aparición y propagación.

En este sentido, el presidente de la AEP, el doctor Luis Carlos Blesa Baviera, aboga por una visión integral de la salud: “Hoy sabemos que la prevención de las enfermedades infecciosas exige una visión de ‘Una Sola Salud’ [One Health], que integre la salud humana, animal y ambiental, especialmente en un contexto en el que muchas infecciones emergentes tienen su origen en la interacción entre estos ámbitos. Las vacunas son una de las herramientas más eficaces para proteger a la población y evitar el impacto de enfermedades que creíamos controladas”.

También subraya que la protección no depende únicamente de la vacunación individual, sino de la inmunización del entorno familiar. “La vacunación de padres, cuidadores y convivientes contribuye a reducir la circulación de patógenos y a crear una barrera de protección alrededor de los niños, especialmente de los más pequeños o de aquellos que aún no han completado su calendario vacunalY vacunar a los niños contribuye a proteger la salud de los adultos vulnerables, como población mayor o enfermos crónicos”.

Esta protección resulta especialmente relevante durante los primeros 1 000 días de vida, desde la concepción hasta los dos años, una etapa determinante para el desarrollo cerebral, la maduración del sistema inmunológico y la salud metabólica futura. “En este periodo se establecen las bases de la salud de toda la vida, por lo que prevenir las enfermedades infecciosas es algo ineludible”, apostilla el presidente de la AEP.

Con información de la AEP