Hace ya cinco años que nos dejó Richard Brooks, Ricardo Ríos Torres, el 31 de enero del 2021. Escritor, pionero de los círculos de lectura en Panamá y un ciudadano de batalla por nuestra soberanía
Pedro Crenes Castro, coordinador del Viernes Cultural: Literatura Panameña [email protected]

Reseña por: Pedro Crenes Castro

No permitamos que el olvido que se asoma por las grietas de nuestra circunstancia nos arrebate obras y legados como los de Ricardo Ríos Torres
Recordando a Richard, recordando a Ricardo
El tiempo se pasa volando, y la cotidianidad vertiginosa de nuestras vidas nos hace perder la perspectiva y la medida de las ausencias. Hace ya cinco años que nos dejó Richard Brooks, Ricardo Ríos Torres, el 31 de enero del 2021. Escritor, pionero de los círculos de lectura en Panamá y un ciudadano de batalla por nuestra soberanía, dejó abierta una puerta a través de su legado a una sociedad que no debemos olvidar, y una obra que haremos bien en celebrar por su particular perspectiva creativa y académica.
Hay dos obras suyas que dialogan, que leídas en el conjunto de su producción literaria se convierten en cómplices la una de la otra: su clásico La calle del espanto y La magia del Quijote, escrito con la profesora Isolda De León Becerra. Ambos nos descubren una de las grandes pasiones de Ricardo: Don Quijote de la Mancha. Varias veces hablamos de montar un acto público para sentarnos a hablar del Quijote, y firmaba siempre con «un abrazo quijotesco», que ahora se echa mucho en falta. Leer la magia del Quijote explica, la aventura, la ponchera literaria que es La Calle del Espanto, su obra magna, su territorio mítico panameño, el viejo Salsipuedes y su bajada, y el personaje de Hormiguita, en el que no solo se dibuja a Richard, sino que nos retrata a todos.
La clave de este juego podemos leerla en unas palabras que se destacan en la contraportada de La magia del Quijote: «El Quijote le pertenece a los millones de lectores que lo enriquecen con una lectura creadora, cada lector es un personaje. La máxima obra cervantina, por su potencia genética, es un espejo múltiple de la humanidad, pues es un manantial inagotable de profundidad, ingenio y donaire. El libro habla, le transmite al lector un mensaje muy personal», de allí que sea lógico lanzarse a la escritura apasionada y desmesurada de una obra como La calle del espanto, en la que se pretende resolver, mostrar y explicar a un tiempo la circunstancias de nuestro país, volando en alas de escritores, amigos y libros a lo largo y ancho de un territorio universal, de cuyo nombre debemos acordarnos siempre: Salsipuedes.
Leído el Quijote, reflexionado y comentado, es lógico caer en la tentación de convertir en personajes a todos esos «quijotes domésticos», amigos y cómplices en un Panamá que vio la generosidad pedagógica y académica en los círculos literarios, y que asistió a uno de los momentos más dulces del panorama de las letras istmeñas, los años de Exedra Books (hace diez años que cerró) y las editoriales que comenzaron a publicar a los que hoy son nuestros más importantes escritores contemporáneos. Ricardo estaba allí, y Richard vivía con intensidad sus aventuras literarias.
No permitamos que el olvido que se asoma por las grietas de nuestra circunstancia nos arrebate obras y legados como los de Ricardo Ríos Torres. Las personas desaparecen cuando dejamos de recordarlas, y en este caso, de leerlas. Ojalá que no ocurra; sigamos jugando en la calle del espanto a no olvidar lo que hemos sido.
Pedro Crenes Castro, coordinador del Viernes Cultural Literatura Panameña | [email protected]

Pedro Crenes Castro (Panamá, 1972), es escritor. Columnista y colaborador en varios medios panameños y españoles. Ha ganado dos veces el premio Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá y dicta talleres literarios. Vive en España desde el año 1990.

