Una hidratación constante permite limpieza continua, debido a que los riñones filtran la sangre sin interrupciones, eliminando el exceso de sodio, urea y toxinas del torrente sanguíneo
Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid. Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia. Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)
El agua no es solo una bebida; es el combustible del sistema de filtración de tu cuerpo. Una hidratación adecuada es la herramienta principal que utilizan tus riñones para realizar su labor de limpieza de forma eficiente y sin estrés. Los riñones funcionan como una planta de tratamiento de residuos de alta tecnología.
Una hidratación constante permite limpieza continua, debido a que los riñones filtran la sangre sin interrupciones, eliminando el exceso de sodio, urea y toxinas del torrente sanguíneo.
Al diluir estas sustancias, se reduce significativamente el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica (ERC). Además, beber suficiente agua evita que los minerales se concentren y se cristalicen, lo que previene la formación de las dolorosas «piedras» o cálculos renales.
¿Cuánta agua necesitamos realmente?
No hay una cifra mágica universal, ya que depende del clima y tu estilo de vida, pero la Fundación Nacional del Riñón sugiere estas pautas generales para un funcionamiento óptimo:
| Categoría | Recomendación Diaria | Equivalencia en Vasos |
| Mujeres | 1.5 a 2 Litros | ~ 6 a 8 vasos |
| Hombres | 2 a 2.5 Litros | ~ 8 a 10 vasos |
| Actividad Física | + 500ml a 1L extra | Dependiendo de la intensidad y sudor |
No toda el agua viene del vaso. Puedes apoyar a tus riñones incluyendo alimentos con alto contenido acuoso en tu dieta. La sandía y el melón están compuestos por más de un 90% de agua. El pepino y apio son ideales para ensaladas refrescantes. Las fresas y cítricos, además de agua, aportan antioxidantes. Los caldos y sopas claras son una excelente forma de hidratarse en climas fríos.
Prevención de Infecciones: El efecto de «Barrido»

Beber agua es la mejor defensa contra las infecciones urinarias (ITU). Al orinar con frecuencia, generas un efecto de barrido mecánico que expulsa las bacterias que intentan colonizar la uretra y la vejiga. Si no bebes suficiente agua, la orina se vuelve muy concentrada y estancada, convirtiéndose en el medio de cultivo perfecto para las bacterias.
El Equilibrio Delicado: Agua en Falla Cardíaca y ERC

En falla cardíaca, el corazón no tiene fuerza suficiente para bombear la sangre de forma efectiva, o los riñones no pueden filtrar el exceso de líquido para convertirlo en orina. Esto puede causar edema (hinchazón) o, en el peor de los casos, que el líquido se acumule en los pulmones.
A diferencia de la población general, a estos pacientes se les suele asignar una cuota diaria estricta. A menudo se limita la ingesta a un rango de 1 a 1.5 litros al día (incluyendo el agua de las sopas, gelatinas y frutas).
Los nefrólogos suelen calcular la cantidad permitida sumando el volumen de orina que el paciente produce en 24 horas más unos 500 ml adicionales (para compensar lo que se pierde por sudor y respiración).
Para estos pacientes, la báscula es más importante que el vaso de agua, ya que el control de peso es un muy buen indicador. Si el paciente orina poco, pesarse todas las mañanas puede ayudar a conocer si ha ganado peso repentinamente, ya que un aumento repentino de 1 a 2 kilos en 24-48 horas no suele ser grasa, sino retención de líquidos. Esto requiere atención médica inmediata.
Hay diferentes maneras de cuidar el riñón. En la época de calor y si no tienes enfermedad cardíaca o renal, mantente bien hidratado, sobre todo al exponerse al sol, si trabajas en estrés térmico o lugares con alta temperatura.
Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI

