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Una mesa redonda organizada por la Fundación Ramón Areces, con datos científicos aportados por los ponentes, llevó a conclusiones sobre el consumo de estos fármacos y la necesidad de mejorar las políticas de salud mental

Por: Violeta Villar Liste con información de la Fundación Areces | Clinic Barcelona

Casi tres millones de personas tienen un diagnóstico de depresión en España. Esta cifra convierte a la enfermedad mental en la más prevalente del país. Es mayor en mujeres y en el grupo de 75 a 84 años.

Estos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) de España ponen sobre la mesa otro tema vinculado: el de los antidepresivos, cuya demanda en las farmacias españolas aumentó 24% en 2024, según datos de Cofares, y conduce a la interrogante sobre el uso y el abuso de este tipo de fármacos en la población.

Una mesa redonda organizada por la Fundación Ramón Areces, con datos científicos aportados por los ponentes, concluyó que “la prescripción de antidepresivos crece con los años en España y es mayor que en otros países europeos”. Ahora bien, “las cifras epidemiológicas no indican un exceso de prescripción”.

Sin embargo, hay otras realidades que deben merecer atención: el 50% de las personas con depresión en España no están diagnosticadas, mientras personas que tienen malestar emocional o estrés social, reciben antidepresivos cuando podrían mejorar sin intervenciones farmacológicas.

“El modelo sanitario de España tiene un acceso aceptable, pero está muy medicalizado”, afirmó el Dr. Eduard Vieta, jefe del Servicio de Psiquiatría y Psicología en el Hospital Clínic de Barcelona, quien compartió la mesa con el Dr. José Luis Ayuso Mateos, catedrático de Psiquiatría en la Universidad Autónoma de Madrid y jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de la Princesa, moderados por el Dr.Juan Tamargo, de la Universidad Complutense.

El evento contó con las palabras de apertura de María Vallet, miembro del Consejo Científico de la Fundación Ramón Areces, quien recordó que la depresión “es una enfermedad mental multifactorial -genética, biológica, ambiental, social y psicológica-, caracterizada por tristeza persistente, pérdida de interés y dificultad para realizar actividades cotidianas, con gravedad variable y duración que puede extenderse desde semanas hasta años”.

Citó los datos de la última encuesta de salud publicada (2025): el 14,6% de la población de 15 años o más presentaba un cuadro depresivo, con 8% en forma severa y un riesgo de sufrirla de dos a tres veces mayor en mujeres que en hombres. Respecto a 2020, la depresión grave ha aumentado 5,5 % y los cuadros depresivos en general 3,7%.

Los datos de la cohorte

Equipo de investigación | Cortesía: Clinic Barcelona

El Dr. Eduard Vieta, jefe del Servicio de Psiquiatría y Psicología en el Hospital Clínic de Barcelona, compartió los datos de la cohorte PADRIS-PRESTO, estudio liderado por el Clínic Barcelona-IDIBAPS, en colaboración con la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS), que analizó, “por primera vez, a escala poblacional, los patrones de diagnóstico, tratamiento y uso de los servicios sanitarios en salud mental en Cataluña”.

La investigación, que se publicó en la  revista European Psychiatry, trabajó con una población de 1,4 millones de personas en Cataluña entre los años 2010 y 2019.

En el estudio, liderado por Michele De Prisco y Vincenzo Oliva, investigadores del grupo IDIBAPS Trastornos bipolares y depresivos, Eduard Vieta participó como jefe del Servicio de Psiquiatría y Psicología del Clínic y del grupo IDIBAPS. Son autores séniors del trabajo, Diego Hidalgo-Mazzei y Gerard Anmella.

Entre otros datos relevantes de este estudio, aplicables también al conjunto de la población española, se registraron más de 1,5 millones de diagnósticos psiquiátricos.

Los más frecuentes: los trastornos de ansiedad (31.38%) y los trastornos del estado de ánimo (18.83%).

El análisis de la distribución de diagnósticos dentro de la cohorte PADRIS-PRESTO revela que los trastornos de ansiedad, los trastornos del estado de ánimo y los trastornos conductuales y emocionales, con inicio en la infancia y la adolescencia, son las categorías diagnósticas más prevalentes en la población catalana.

Aproximadamente la mitad de la muestra recibió al menos un diagnóstico en atención especializada o primaria.

Desde la perspectiva sociodemográfica y de comorbilidades, los casos muestran mayor vulnerabilidad social y económica; prevalencia de tabaquismo y comorbilidades físicas. Los trastornos musculoesqueléticos son más frecuentes en personas con trastornos mentales.

En relación con el tratamiento, se prescribieron más de 67 millones de recetas, principalmente medicamentos antipsicóticos, psicolépticos y psicoanalépticos.

“La distribución de medicamentos muestra un incremento en el uso de ciertos fármacos, con implicaciones en prácticas clínicas, costos y impacto ambiental por la producción de psicotrópicos”.

En el estudio se explica que un análisis previo de la cohorte PADRIS-PRESTO, “centrado exclusivamente en las prescripciones de antidepresivos en atención primaria, reveló un aumento en la tasa de prescripción que superó la incidencia de trastornos mentales con indicaciones establecidas para antidepresivos”.

Además, señalan los autores, la creciente prevalencia de síntomas de ansiedad y depresión también puede estar relacionada con deficiencias sistémicas en los recursos de atención psicológica, lo que pone de relieve la necesidad de un enfoque más integrado.

Los resultados de esta investigación conducen a la preocupación sobre una “cierta inadecuación de la prescripción de antidepresivos debido al aumento del malestar emocional y estrés social”.

“Una explicación sencilla de estos resultados, significa que estamos dejando de tratar a personas que no van al médico (50% de la población estudiada)  y a lo mejor estamos tratando a personas que no necesitan los antidepresivos”, observa el Dr. Vieta.

La investigación promueve políticas de salud pública en salud mental, así como aumentar el número de profesionales, en particular de psicólogos clínicos.

El experto agrega la necesidad de promover estilos de vida saludables: dormir más, recuperar la siesta y hacer ejercicio.

Controversias sobre el uso de los antidepresivos

El Dr. José Luis Ayuso Mateos abordó las preguntas clave que las personas se hacen, y hacen, en relación con los antidepresivos. Controversias que explicó desde la visión médica y científica.

En relación con la pregunta de si producen adicción, dijo que no producen una búsqueda compulsiva de la sustancia como ocurre con sustancias adictivas.
Lo que sí puede ocurrir es que cuando una persona interrumpe el tratamiento antes de tiempo, los síntomas de la depresión pueden reaparecer, porque la enfermedad no estaba aún controlada.

Algunos antidepresivos pueden causar síndrome de retirada si se suspenden de forma brusca. No es adicción, sino una reacción del organismo a la interrupción repentina. Entre otros síntomas que enumeró: ansiedad, insomnio, dolor de cabeza, mareos, cansancio, irritabilidad, síntomas parecidos a la gripe, náuseas, sensación de “descargas eléctricas” o reaparición temporal de síntomas depresivos.

Las guías clínicas recomiendan que el tratamiento sea supervisado por un médico y la retirada sea gradual.

Otra pregunta recurrente es si pueden inducir conductas o ideas suicidas.

El especialista explica que a principios de los años 2000 se observó que algunos niños y adolescentes desarrollaban ideas suicidas al inicio del tratamiento, incluso si no las tenían antes.

En 2004, la FDA exigió incluir una advertencia en todos los antidepresivos indicando que en menores de 18 años, y en algunos jóvenes adultos, puede aumentar el riesgo de ideación suicida al comienzo del tratamiento.
Cuando se difundió esta advertencia, explica el Dr. Ayuso, disminuyó la prescripción de antidepresivos en jóvenes y, como consecuencia, en varios países se observó un aumento de suicidios consumados en ese mismo grupo de edad. La interpretación posterior fue que la advertencia era necesaria, pero su lectura generó miedo y evitó tratamientos que sí eran necesarios.

La evidencia actual indica que este riesgo existe solo en una minoría de jóvenes; en adultos, este riesgo no se ha demostrado de forma consistente.

Lo más peligroso es no tratar una depresión grave, ya que la propia enfermedad es un factor de riesgo mayor que el medicamento, advierte.

En relación con la eficacia de los antidepresivos, aclara que no todas las depresiones son iguales: en algunos casos la persona responde bien con medicación, en otras es mejor la psicoterapia y para otro grupo se indican los tratamientos combinados.

Una pregunta fundamental es por qué no baja la prevalencia de la depresión.

A pesar del aumento en la prescripción de antidepresivos, la prevalencia de la depresión no ha disminuido y en algunos estudios incluso aumenta, argumenta. Una realidad que genera intensos debates.

Ocurre que muchas personas no reciben tratamiento: se estima que hasta la mitad de quienes tienen depresión no están en seguimiento médico.

Por otra parte, “que se prescriban más fármacos no significa que lleguen a todas las personas que los necesitan”.

En España, las cifras de suicidio se mantienen relativamente estables. El mayor número de casos ocurre en personas mayores de 65 años, quienes tenían depresión no diagnosticada o no tratada.

Es decir, el aumento de las prescripciones no significa que todas las personas que requieren los antidepresivos los reciban y a algunos pacientes les iría bien solo con la psicoterapia.

Este panorama llama a aumentar el número de especialistas, insistir en la importancia de la atención primaria para reconocer en el paciente estos síntomas de depresión y un abordaje integral (ejercicio, dieta, higiene del sueño…) que va más allá de solo prescribir medicamentos.

Por: Violeta Villar Liste con información de la Fundación Areces | Clinic Barcelona