fbpx
Imagen de Freepik
Día Mundial del Riñón, marzo 2026

El daño al riñón se puede revertir o evitar si logras que tus niveles de azúcar vuelvan a rangos normales y mantienes un peso saludable

Por: Dra. Karen Courville

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid.  Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia.  Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)

La diabetes ocurre cuando los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre están demasiado altos de forma constante. La sangre es como un jarabe espeso circulando por tuberías muy finas dentro del riñón. Con el tiempo, ese exceso de azúcar «oxida» y endurece los pequeños vasos sanguíneos, causando un daño microvascular. Este daño afecta la capacidad del riñón para filtrar desechos, lo que puede derivar en insuficiencia renal crónica.

La buena noticia es que la diabetes tipo 2 es, en gran medida, prevenible y tratable. Si se detecta a tiempo, los daños iniciales en los riñones (como la pérdida leve de proteínas por la orina) son reversibles con un control estricto de la glucosa y cambios en el estilo de vida.

Niveles de glucosa

La diabetes es una enfermedad «silenciosa». Los médicos utilizan principalmente tres pruebas de laboratorio para saber qué está pasando en tu sangre:

Glucemia en ayunasSe mide el azúcar tras al menos 8 horas sin comer Si el resultado es igual o mayor a 126 mg/dL en dos pruebas distintas, se confirma la diabetes
Hemoglobina Glicosilada (HbA1c)Nos dice el promedio de tu azúcar en los últimos 3 meses. Un valor de 6.5% o más indica diabetes
Prueba de tolerancia a la glucosaIngesta de líquido con carga alta de glucosa. Medición de glucosa dos horas después, mayor de 200 mg/dL o más, es positivo.

Como inicialmente la diabetes también es una enfermedad silenciosa, no hay que esperar a tener sed excesiva o visión borrosa, se deben hacer revisiones preventivas para realizar lo que se conoce como detección temprana.

Existe la indicación de hacerle prueba de glucosa a las personas con sobrepeso u obesidad; aquellos con antecedentes familiares (padres o hermanos con diabetes), personas con vida sedentaria (poco ejercicio), mujeres que tuvieron diabetes durante el embarazo, y cualquier adulto a partir de los 35-45 años, incluso sin síntomas, como parte de su chequeo anual.

Dieta: ¿qué comer y qué evitar?

Para mantener el azúcar a raya, debemos entender qué sucede en nuestro plato. Lo que más eleva la glucosa son los carbohidratos simples: harinas blancas (pan dulce, pastas), arroz blanco, refrescos y jugos procesados.

Hay algunas comidas que se recomiendan para evitar la carga de carbohidratos, como lo integral (avena, quinoa, legumbres) y mucha fibra. La fibra actúa como un «freno» que evita que el azúcar suba de golpe en la sangre.

En términos de usar sustitutos de azúcar como edulcorantes vs. no utilizar azúcar, aunque los edulcorantes no suben la glucosa de inmediato, lo ideal es acostumbrar al paladar al sabor natural de los alimentos. «Sin azúcar» es siempre la meta de oro.

El ejercicio: Tu aliado natural

El ejercicio no es solo para «verse bien». Cuando mueves tus músculos, estos consumen glucosa como combustible, incluso sin necesidad de tanta insulina. Una caminata rápida de 30 minutos al día actúa como una medicina natural que baja los niveles de azúcar y mejora la circulación. Además, ayuda a prevenir las complicaciones microvasculares, que no solo afectan los riñones, sino también la vista (retinopatía) y la sensibilidad en los pies (neuropatía).

Salvando al riñón controlando la glucosa

Normalmente, los riñones son como coladores finos que retienen las proteínas (que son nutrientes valiosos) y solo dejan pasar los desechos. Cuando el azúcar está alto, el «colador» se daña y empieza a dejar pasar pequeñas cantidades de proteína llamadas microalbuminuria.  

Si detectamos esa fuga de proteína a tiempo, el daño no es permanente y puede revertirse para volver a la normalidad. Si el daño no se controla y las proteínas siguen escapando por el riñón, entonces el paciente presentaría “Nefropatía Diabética”, que produce enfermedad renal crónica irreversible y aumenta el riesgo de daño renal terminal, con requerimiento de reemplazo de función renal permanente en diálisis o trasplante.

¡Utiliza la regla de oro #2 para cuidar los riñones!

Recuerda, el daño al riñón se puede revertir o evitar si logras que tus niveles de azúcar vuelvan a rangos normales y mantienes un peso saludable, esa «fuga» de proteína puede desaparecer por completo, devolviéndole a tus riñones su función óptima.

#WorldKidneyDay #CKD #Diabetes

Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI