COSCE presenta el informe “Análisis de la financiación pública de la I+D+i: Presupuestos Generales del Estado (PG-46) y financiación europea” que analiza el impacto en la I+D española de los fondos europeos provenientes del Mecanismo para la Recuperación y la Resiliencia (MRR)
Por: Violeta Villar Liste | Cristina Pérez Feito por COSCE
La investigación científica en España se encuentra ante una encrucijada que invita a escoger el camino recto y sostenido de la financiación nacional, con aumento de sus presupuestos a favor de la ciencia, y un mayor compromiso del sector privado.
Esta solución de corto y largo plazo es la respuesta a un hecho inevitable: es 2026 el último año en el cual se pueden comprometer fondos europeos del llamado Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (NextGenerationEU).
El informe “Análisis de la financiación pública de la I+D+I: Presupuestos Generales del Estado (PG-46) y financiación europea”, concluye que el peso de los fondos europeos supone más del 50% del presupuesto dedicado a investigación en el país y si se elimina el impacto de la financiación europea “la intensidad del gasto en Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) entre 2020 y 2024 sólo crece cuatro décimas (de un 1,59% en 2020 a 1,63% en 2024, créditos iniciales) y sitúa la apuesta por la ciencia en los niveles de 2003-2004.
Esta investigación fue encargada por la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE), entidad sin ánimo de lucro que agrupa 91 sociedades científicas y da voz a 46.000 profesionales de la ciencia y la investigación en España.
Los datos del informe, y reflexiones en relación con el camino a seguir, fueron compartidos durante la presentación pública del estudio, elaborado por Francisco Javier Braña Pino, Ana Fernández Zubieta y José Molero Zayas, del Grupo de Investigación en Economía y Política de la Innovación (Grinei) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
Durante el evento en modalidad física y virtual, en los espacios de la UCM, estuvieron presentes Perla Wahnón, presidenta de COSCE, Jesús Pérez Gil, vicepresidente de COSCE, Cristóbal Fernández Muñoz, vicedecano de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM, así como el equipo de investigación que analizó el sistema de financiación pública en España, teniendo en cuenta la repercusión de los fondos europeos y la falta de PGE desde 2023.
A la presentación del informe ha seguido un debate entre comunidad científica y audiencias, que expuso causas y posibles soluciones a una realidad que debe ser evitable: sin financiación, España se expone a la fuga de talento científico “y al estancamiento que nos llevará a niveles de hace más de veinte años”, advierte Perla Wahnón, presidenta de COSCE, quien considera fundamental duplicar la inversión “ya que no podrá contarse con los fondos europeos”.
El informe señala que, eliminando el impacto de los fondos europeos, la intensidad del gasto en I+D+i entre 2020 y 2024 sólo crece cuatro décimas (de un 1,59% en 2020 a 1,63% en 2024, créditos iniciales) y sitúa la apuesta por la ciencia en los niveles de 2003-2004.
De hecho, desde 2023, el peso de los fondos europeos supone más del 50% de la PG-46 (53,3% en 2025). De este modo, sin la contribución de los fondos europeos, los fondos nacionales dedicados a I+D+i ascienden a 8.886,99 millones de euros en 2025, con un descenso del 3,71% respecto a 2024.
“La financiación de I+D+I a través de los PGE (PG46) se encuentra en una encrucijada en 2026 por la desaparición de los fondos europeos del MRR”, destaca Ana Fernández Zubieta, directora del grupo de investigación Grinei y primera autora del estudio.

El panorama de la inversión científica
El informe, en general, “analiza los presupuestos dedicados a la I+D+I (PG-46) de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) a lo largo del siglo XXI. Como novedad con otros informes realizados para la COSCE, en este caso se analizan los presupuestos de I+D+I teniendo en cuenta la información presupuestaria desde el inicio del proceso (créditos iniciales) hasta su ejecución (obligaciones reconocidas) pasando por las modificaciones de los presupuestos aprobados (créditos definitivos) tanto en su versión de liquidaciones como presupuestos consolidados.
Se revisan los totales y valores relativos a lo largo del período poniéndolos en relación con los del PGE y los del Producto Interior Bruto (PIB) para comprobar la importancia relativa de la apuesta de la I+D+I y su carácter anti-cíclico. Se presta atención al papel de los fondos europeos en la apuesta por la I+D+l”.
Estos datos “se ponen en un contexto internacional para comparar los esfuerzos presupuestarios nacionales en I+D con las tendencias globales”.
La evolución de los presupuestos dedicados a la I+D+I, “ya sea como créditos iniciales o como obligaciones reconocidas (PG-46/PGE), y tanto si se consideran las cifras procedentes de los PGE consolidados, como si proceden de las liquidaciones que realiza la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE)”, tienen cuatro fases diferenciadas que analiza el informe.
- Primera fase (2000-2005): Es la “apuesta por la I+D+I” “marcada por una tendencia ascendente de los datos relativos de la financiación de la I+D+I”. Esta primera fase se ve frustrada por la crisis financiera del 2008.
- Segunda fase (2010-2015) Es la etapa de la “desinversión acelerada” “marcada por el descenso brusco en la apuesta presupuestaria por la I+D+I”.
- Tercera fase (2015-2020): “Es una fase “meseta” que dura hasta 2020 cuando las inversiones relativas se mantienen”.
- Cuarta fase (2020-2025): Es la etapa de los fondos europeos provenientes del Mecanismo para la Recuperación y la Resiliencia (MRR). Lo definen como la “apuesta europea”. Gracias a dicha financiación, se recuperan los niveles pre-crisis. Esta recuperación ocurre en los dos últimos años (2023-24) «y sin contar las ejecuciones de presupuestos consolidados que solo logran igualar el nivel pre-crisis”.
Recordar que fue en julio del año 2020 cuando “el Consejo Europeo acordó un instrumento excepcional de recuperación temporal conocido como Next Generation EU (Próxima Generación UE), con el objetivo de garantizar una respuesta europea coordinada con los Estados Miembro para hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de la pandemia del COVID-19. El Mecanismo para la Recuperación y la Resiliencia (MRR) constituye el núcleo del Fondo de Recuperación, repartido casi a partes iguales entre los fondos destinados a préstamos y los destinados a transferencias no reembolsables”.
Se creó con el fin de “apoyar la inversión y las reformas en los Estados Miembro para lograr una recuperación sostenible y resiliente, al tiempo que se promueven las prioridades ecológicas y digitales de la Unión Europea”.
El gobierno de España, por su parte, elaboró un Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española, con una previsión de movilizar de más de 140.000 millones de euros de inversión pública hasta 2026.
El análisis de la evolución presupuestaria determina, de acuerdo con el informe, que si se eliminan los fondos europeos “la intensidad del gasto en I+D+I (porcentaje de los créditos iniciales de la PG46 sobre el total de los presupuestos) entre 2020 y 2024 sólo crece cuatro décimas (de un 1,59% en 2020 a 1,63% en 2024, créditos iniciales) y sitúan a la apuesta por la ciencia en los niveles de 2003-2004”.
Es decir, “la apuesta del país por la I+D+I es relativamente breve y dependiente de fondos europeos”.
Otro aspecto que analiza el estudio es que “la relación entre las variaciones anuales de la PG-46 y el PIB muestran que los presupuestos en I+D+I no tienen un comportamiento anticíclico, como correspondería a este tipo de mecanismo, y que redundan en su consideración de gasto y no como inversión necesaria de activar en períodos de crisis. Solo los fondos europeos del MRR parecen haber tenido ese carácter anticíclico”.
Inversión en España y en otras economías europeas

El informe analiza los datos del presupuesto de I+D en perspectiva comparada con otros países.
Cuando consideran los datos relativos (inversión por habitante), “España se situó en 2024 en el 64% de la media europea, muy por debajo de los países líderes (Alemania, Francia, Reino Unido e Italia). España ha logrado aumentar considerablemente sus presupuestos en I+D por habitante entre 2014 y 2024 al pasar de 124,2 euros en 2014 a 183,2 euros por habitante en 2024. Sin embargo, este crecimiento del 47,5% es muy inferior al de la media europea (57,5% EU-27) y muy alejado del crecimiento de EE. UU. (109%) o Japón (145%) en el mismo período”.
Fondos destinados a las empresas
El informe analiza cómo las empresas españolas acceden a la financiación europea por otros mecanismos como el Horizonte Europa y otros programas.
Lo hacen de manera limitada (0,9% y 1,2% en 2022-24) y si bien “las empresas innovadoras son capaces de conseguir un porcentaje mayor de estos fondos, también lo hacen de manera escasa (3,2% y 4,02%)”.
Conforme a esta realidad, “ será muy difícil para los agentes del sistema compensar la retirada de los fondos de MRR con otro tipo de fondos europeos”.
Prórrogas presupuestarias
El informe destaca que los presupuestos de 2024 y 2025, y ya inevitablemente el de 2026, vienen marcados por las prórrogas presupuestarias de los presupuestos de 2023. Los créditos iniciales ascienden a 19.023,15 millones de euros en 2025, frente a los 19.491,96 de 2024, lo que supone de facto un descenso del 2,4%.
Así, “para 2026, cabe temer que los fondos presupuestarios para los proyectos de los programas con financiación nacional de nuevo se estanquen o, a lo peor, disminuyan siguiendo las tendencias de prórrogas anteriores”, apunta el estudio.
Invertir en ciencia es una prioridad

Perla Wahnón, presidenta de COSCE, reflexionó que sin financiación no hay desarrollo posible. Subrayó que es imprescindible invertir en ciencia, porque es la base sobre la cual se construye el progreso de un país.
Explicó que la ciencia básica es como los cimientos de una casa: sin ellos, nada sólido puede levantarse. Por eso insistió en que es necesario apostar de forma decidida por la investigación, dotarla de recursos estables y suficientes, y asumir colectivamente que un país que no financia su ciencia queda rezagado.
Pidió que la ciencia quede al margen de los vaivenes políticos y exista un compromiso real, duradero y compartido.
Jesús Pérez Gil, vicepresidente de COSCE, señala que el objetivo de financiación de I+D+I se estableció en 2% del PIB hacia el horizonte de 2027, pero todavía se sitúa en 1.5%.
Dijo que las autoridades argumentan que la inversión privada no complementa lo suficiente como sí ocurre con la media europea, pero faltan incentivos y reducir la burocracia.
La presidenta de COSCE resaltó la importancia de una política de concienciación social en relación con la importancia de inversión en ciencia.
Insistió en lograr que este mensaje llegue a la sociedad general y a quienes tienen en sus manos la posibilidad de decidir una inversión sostenida, estratégica y nacional que conduzca a la soberanía del conocimiento.
Por: Violeta Villar Liste | Cristina Pérez Feito por COSCE

