La SVI señala que una dosis única de por vida para personas entre 1 a 59 años, es suficiente para conceder protección
Con información de la SVI
La Sociedad Venezolana de Infectología (SVI), ante la confirmación oficial por parte del Ministerio del Poder Popular para la Salud sobre la circulación del virus de la fiebre amarilla (FA) con afectación a humanos en 14 estados del país desde el año 2025, emitió un documento técnico con recomendaciones para la prevención, con particular énfasis en la vacunación, la principal estrategia.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) define la fiebre amarilla como una enfermedad viral hemorrágica aguda, endémica en áreas tropicales de África, de Centroamérica y América el Sur.
El «amarillo» en el nombre de fiebre amarilla, explica la OPS, se refiere a la ictericia que afecta a algunos pacientes. Los casos pueden ser difíciles de distinguir de otras fiebres hemorrágicas virales como el arenavirus, hantavirus o dengue.
“La fiebre amarilla es una enfermedad de alto impacto y alta amenaza, con riesgo de propagación internacional, representando una posible amenaza para la seguridad sanitaria global. Grandes epidemias de fiebre amarilla ocurren cuando personas infectadas introducen el virus en áreas densamente pobladas con alta densidad de mosquitos y donde la mayoría de las personas tienen poca o ninguna inmunidad, debido a la falta de vacunación. En estas condiciones, los mosquitos infectados de la especie Aedes aegypti transmiten el virus de persona a persona”.
Vacuna, la mejor herramienta

La SVI señala que es “la vacunación la medida de salud pública más costo-efectiva disponible. La vacuna, utilizada desde 1938 y recomendada por la OMS/OPS para programas de rutina desde 1988, ha demostrado una eficacia y seguridad robustas. La inmunidad se desarrolla en el 80-100 % de los vacunados en un plazo de 10 días, y en más del 99 % en un plazo de 30 días”.
Con una dosis es suficiente

La SVI señala que una dosis única de por vida para personas entre 1 a 59 años, es suficiente para conceder protección.
Contraindicaciones: Hipersensibilidad a los componentes de la vacuna, inmunosupresión grave, niños menores de 9 meses, mujeres embarazadas (excepto durante brotes), personas con alergias graves al huevo. En personas de 60 años o más, inmunosupresión no grave, embarazadas e inmunosupresión avanzada asociada al VIH, se requiere una evaluación médica individual de riesgo-beneficio antes de la inmunización.
Según el Reglamento Sanitario Internacional (RSI), los países pueden exigir un comprobante de vacunación a los viajeros. Las exenciones médicas deben estar certificadas.
Consideraciones clínicas y sospecha diagnóstica
“Debido a que el 55% de los casos pueden ser asintomáticos y que el espectro clínico varía desde formas leves (33%) hasta cuadros graves con falla hepática y hemorrágica (12 al 15 %), es imperativo mantener un alto índice de sospecha, señala la SVI.
Después de un periodo de incubación de 3 a 6 días, pueden aparecer síntomas iniciales que son similares a los de otros arbovirus: fiebre, cefalea (dolor de cabeza), ictericia (coloración amarillenta de piel y mucosas), mialgias (dolores musculares), náuseas, vómitos y fatiga.
Estos síntomas suelen desaparecer en un plazo de 3 a 4 días.
Los síntomas que presentan las personas en la fase grave son:
- Recurrencia de fiebre alta, ictericia, vómitos, hemorragia (de boca, nariz, ojos y estómago)
- Falta de atención, letargo, somnolencia, confusión mental, convulsiones, coma, insuficiencia orgánica y shock.
La ictericia indica una enfermedad grave que justifica la hospitalización, a menudo en una unidad de cuidados intensivos (UCI).
Alrededor del 50% de los pacientes en esta fase fallecen en un plazo de 7 a 10 días (letalidad).
La variabilidad en la presentación clínica, a menudo indistinguible de otras enfermedades endémicas en la región (dengue, chikungunya, zika, malaria, leptospirosis y fiebre hemorrágica venezolana), representa un desafío diagnóstico, por lo que es imprescindible tener alto índice de sospecha y apegarse a las definiciones epidemiológicas de caso.
Definición de Caso Sospechoso

La SVI, en este documento técnico, dirigido en particular al persona de salud, define que un caso sospechoso se asocia con las siguientes condiciones:
“Toda persona con fiebre aguda (≤ 7 días) de inicio súbito, acompañada de mialgias, náuseas y cefalea, sin síntomas respiratorios, que en los últimos siete días hayan vivido o frecuentado zonas con casos confirmados de FA en humanos, o en primates no humanos, así como zonas con antecedente de casos de FA, con antecedente vacunal desconocido o inexistente, y que presente:
Ictericia: Aparición dentro de los 14 días posteriores al inicio de los síntomas.
Manifestaciones hemorrágicas: Epistaxis (sangrado nasal), gingivorragia (sangrado por las encías), hematemesis (vómitos de sangre), melena (evacuaciones negras por sangrado) o hematuria (orinas con sangre).
Diagnóstico y manejo
Las pruebas de detección iniciales de la FA en la atención primaria de salud incluyen la hematología completa, las transaminasas y la lactato deshidrogenasa (LDH).
En zonas de circulación concomitante de dengue y FA, la prueba rápida NS1 para el dengue puede reaccionar de forma cruzada con la infección por el virus de la FA. Por consiguiente, incluso en casos con NS1 positivo, no se debe descartar la hipótesis de FA, especialmente si hay una elevación significativa en las transaminasas, más la AST que la ALT, con fosfatasa alcalina normal, bilirrubina alta y sin otras hepatopatías.
En relación a las herramientas diagnósticas, la SVI recomienda:
En los primeros 5-6 días de inicio de los síntomas: Diagnóstico molecular mediante RT-PCR. Es el método de elección por su alta sensibilidad y especificidad, además de su capacidad de detección rápida.
Después de 7 días de inicio de los síntomas: Detección de anticuerpos de inmunoglobulina tipo M dirigidos contra el virus de la FA (IgM anti-FA) mediante la prueba ELISA (sigla en inglés para Enzyme- Linked Immunosorbent Assay). Esta prueba, sin embargo, debe interpretarse considerando la epidemiología y la posibilidad de reactividad cruzada con otros Flavivirus.
En Venezuela, el diagnóstico está centralizado en el Instituto Nacional de Higiene “Rafael Rangel” (INHRR) en Caracas, el cual recibe muestras de suero o plasma y solicita un llenado adecuado de la ficha epidemiológica donde se incluya el inicio de los síntomas y de la toma de muestras enviadas.
Es importante, buscar la orientación con el Servicio de Epidemiología del Hospital, de la ciudad donde se encuentre, para la toma y transporte correcto de la muestra.
No existe tratamiento etiológico específico. El manejo clínico se centra en el atención temprana y tratamiento sintomático. Las directrices de la OPS/OMS de manejo clínico de 2025 ofrecen un enfoque protocolizado.
Medidas de prevención integral

Reitera la SVI que es la vacunación la herramienta de control insustituible.
No obstante, piden complementar con estrategias de protección personal y ambiental:
- Protección personal: Uso de repelentes (DEET 20-30% o Icaridina) y vestimenta de colores claros que cubran las extremidades, especialmente en entornos de riesgo (actividades agrícolas, mineras o recreativas).
- Protección de indumentaria: En zonas de alta exposición, se recomienda el uso de permetrina al 0.5% para tratar ropa y mosquiteros. Nota: Este compuesto es de uso exclusivo textil, nunca cutáneo.
- Control de vectores: Intensificar el saneamiento ambiental para eliminar criaderos, eliminar los lugares de reproducción de mosquitos (por ejemplo, agua estancada).
- Barreras físicas: Instalación de mallas en ventanas y uso de mosquiteros. Los pacientes sospechosos deben permanecer bajo mosquitero durante los primeros 5 días de fiebre para evitar la transmisión a mosquitos susceptibles. Los mosquiteros, incluso los tratados con insecticidas, son menos eficaces si se usan como única medida de protección general, ya que los mosquitos transmisores de la FA tienen hábitos de picadura diurnos.
Consideraciones epidemiológicas y recomendaciones
“La reemergencia de esta enfermedad es multifactorial. Además de las brechas en la cobertura vacunal nacional, influyen el crecimiento demográfico no planificado en zonas de riesgo, flujos migratorios hacia zonas de actividad extractiva, infraestructura de salud deficiente y los cambios climáticos globales, lo que requiere una respuesta fundamentada en el marco de “Una Sola Salud”, integrando la vigilancia humana, animal y ambiental”, advierten.
Ante este escenario, la Sociedad Venezolana de Infectología recomienda:
- Instar al personal de salud a verificar el antecedente vacunal en cada contacto clínico para identificar y vacunar de inmediato a los individuos susceptibles.
- Es prioritario intensificar la búsqueda activa en poblaciones de alto riesgo, asegurando además que todo viajero hacia los estados con circulación confirmada reciba la dosis única, 10 días antes del desplazamiento para garantizar una respuesta inmunológica efectiva y segura.
- Fortalecer las competencias técnicas del personal de salud, en especial del primer nivel de atención y de las redes de vigilancia epidemiológica, con énfasis en las zonas rurales y urbanas donde se describe el brote.
- Es imperativo, exhortan, estandarizar el uso de algoritmos de diagnóstico diferencial y optimizar el índice de sospecha clínica para garantizar la captación oportuna de casos.
- Restablecimiento de la periodicidad de los mecanismos de notificación oficial, tales como el Boletín Epidemiológico Semanal y los Anuarios de Morbimortalidad. Explican que “el acceso sistemático a estos datos es un componente crítico para el diseño de estrategias de control de brotes”.
- También recomiendan “fortalecer la red de laboratorios para el abordaje integral del síndrome febril hemorrágico (incluyendo pruebas específicas para arbovirosis, malaria, leptospirosis, hepatitis y fiebre hemorrágica venezolana), fomentando alianzas regionales, agilizando el envío y procesamiento de muestras por parte del personal sanitario para reducir los tiempos de respuesta”.
- Exhortan a la población “a notificar de inmediato a las autoridades de salud o ambiente el hallazgo de primates muertos o enfermos. Estos eventos actúan como centinelas ambientales que preceden a los casos humanos”.
De igual modo, la Sociedad Venezolana de Infectología reitera su compromiso con la educación continua de la población y el apoyo técnico a las autoridades sanitarias.
Exhortan a la comunidad médica «a mantenerse vigilantes ante la reemergencia de enfermedades inmunoprevenibles, asegurando el cumplimiento estricto de las definiciones de caso y la notificación oportuna a las autoridades epidemiológicas”.
Con información de la SVI

