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Verano

Ene 9, 2026
Ilustración: Pedro Crenes

Para mí, hace 35 años, el verano se mudó para el mes de julio, sin carnavales, y tostando la piel de un modo distinto al de Panamá.

Pedro Crenes Castro, coordinador del Viernes Cultural: Literatura Panameña [email protected]

Crónica por: Pedro Crenes Castro


El verano es propicio, además, para ponernos al día con la lectura. La intensidad de la vida baja unos pocos puntos, y es siempre reconfortante poder asomarse a ese libro pendiente que no leímos o comprar uno que nos acompañe en este tiempo vacacional.

¡Feliz verano!

De lejos se echa de menos el verano en enero. Para mí, hace 35 años, el verano se mudó para el mes de julio, sin carnavales, y tostando la piel de un modo distinto al de Panamá. Eso lo aprendí hace seis años, la última vez que estuve en enero allá para despedirme de mi madre para siempre: la piel tiene memoria. Lo supe entonces y albergo otra vez, como en los días de aquel aciago verano, los versos del poema Verano, de Rafael Alberti, incluido en su poemario Marinero en tierra:

—Del cinema al aire libre
vengo, madre, de mirar
una mar mentida y cierta,
que no es la mar y es la mar.

—Al cinema al aire libre,
hijo, nunca has de volver,
que la mar en el cinema
no es la mar y la mar es.

En verano, también, los rehabilitadores nos uniformábamos para recuperar las materias que no fuimos capaces de aprobar a lo largo del año. Con un 2,9 de entonces me quedé en Química, y conocí en el Instituto Fermín Naudeau, al amor de mi vida de aquel verano de 1988. Le regalé unos poemas en hojas de colores, basados en el disco que Manuel Alejandro —de Cádiz como Alberti— le escribió en 1987 a Julio Iglesias: Un hombre solo. Que no se rompa la noche, que se estrenó para toda América en Siempre en Domingo, o Lo mejor de tu vida, fueron éxitos rotundos.

Pero en esta añoranza del calor y la nostalgia del estío panameño, me vienen los versos de El mar que llevo dentro:

Mis recuerdos van conmigo
Cuando quiero y sin querer
Que no piensen que me olvido
De mi tierra alguna vez.

Y es el mar que llevo dentro
Aquel mar de mi niñez
Que hoy aún me está doliendo
Cómo duele lo que quieres
Y no lo puedes tener.

El verano es propicio, además, para ponernos al día con la lectura. La intensidad de la vida baja unos pocos puntos, y es siempre reconfortante poder asomarse a ese libro pendiente que no leímos o comprar uno que nos acompañe en este tiempo vacacional. Yo quiero recomendarles dos: Trilogía de la nieve y otros cuentos, de Javier Medina Bernal, y la novela Bajo la antigua Puerta de Mar, de Carlos Gasnell Acuña. Pronto publicaremos las reseñas de ambas obras, pero no se las pierdan este verano, no dejen de leerlas.

«No te dejes llevar por la nostalgia. Olvídate de todos nosotros», le dice Alfredo al joven Toto en Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore.

El verano es quizás la única estación del año que puede resistir ante este buen consejo de dejar todo atrás.

La literatura, el cine, tienen la capacidad de evocar la memoria, de poner el pasado dentro de una historia que cambie, por lo menos por un rato, la realidad de lo que fuimos, porque recordar siempre es un ejercicio de reelaboración de la vida, es escribir, es interpretar y contarse uno lo que fue: no subestimen nunca el poder de un rayo de sol lejos de su tierra. Y no dejen de leer poesía.

¡Feliz verano!


Pedro Crenes Castro, coordinador del Viernes Cultural Literatura Panameña | [email protected]

Pedro Crenes Castro (Panamá, 1972), es escritor. Columnista y colaborador en varios medios panameños y españoles. Ha ganado dos veces el premio Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá y dicta talleres literarios. Vive en España desde el año 1990.