La ganadora del XXV Premio Casa de América de Poesía por su obra Lo animal si poema, descubre las claves de su trabajo que es expresión de la traductora, la poeta y la artista plástica. Otra manera de apropiarse del significado
Por: Violeta Villar Liste | Fotos: Cortesía Casa de América
Varias vidas acompañan a Verónica Jaffé Carbonell: su vida como traductora, poeta y artista plástica. Y una vida en Venezuela. Del país se marchó hace seis años. Vivió en otros territorios y ahora reside en España.
En Madrid acaba de recibir el XXV Premio Casa de América de Poesía con Lo animal si poema, en una reciente ceremonia-conversatorio que se celebró en la sede de la institución de vocación iberoamericana.
El jurado del premio reconoció «el gran potencial intelectual y filosófico» de un libro, en el cual los poemas establecen una intensa conversación con algunos grandes autores contemporáneos.
Esta entrevista con LWS inicia con una meditación sobre este ser dividido que es ahora Venezuela, no solo por quien sale, sino también por quien se queda, tan pendiente del otro que vive afuera como el otro afuera, pendiente de quien se queda en el país.
-El venezolano no se marcha nunca. ¿Es una tragedia o una esperanza?
-Es cierto que Venezuela, los venezolanos, hemos cambiado mucho y la diáspora, inmensa, redefinió lo que significa ser venezolano. Pero más que como seres divididos, que todos lo somos de diversas maneras, yo diría que la separación dolorosa nos ha enseñado ambas cosas, tragedia y esperanza, ruina y riqueza. Y quizás nos ha hecho tomar un poco de conciencia. Ver mejor dónde está la verdadera ruina, cuál es la verdadera riqueza.
-¿La realidad política venezolana cambió su manera de escribir poesía o la ha mantenido a buen resguardo?
-Seguramente. Me ha cambiado y ha cambiado mi forma de entender tanto la política como la poesía. Un poema solo por momentos puede ser resguardo, y frecuentemente es todo lo contrario: un súbito darse cuenta, caer en cuenta. A veces hasta un espanto.
-¿La poesía puede ser una manera, también, de “traducir” al otro, y a nosotros mismos?
-Sí, muy cierto. Mis poemas siempre tratan de traducir, traducirse, lo de adentro y lo de afuera.
Lo animal si poema

-“Lo animal si poema es un intento de articular preguntas sobre la condición humana que múltiples autores me han sugerido. Sin ánimo de responder a ninguna de ellas, ya solo tratar de formularlas me ayuda por instantes a ver con más claridad” …ha dicho durante la entrega del galardón en Casa de América. ¿Este intento es completo en este ejercicio poético o quedan preguntas pendientes por hacer? ¿podría otro poemario ser respuestas a estas interrogantes?
-Siempre quedan preguntas pendientes. Tienen la curiosa cualidad de multiplicarse con el tiempo. Leer y escribir es para mí cuestionarme constantemente. Y tratar de traducir, imágenes a textos o textos a imágenes.
-¿Qué viene a significar Lo animal si poema en su trayectoria como escritora y lo importante de este premio de Casa de América?
-Pues creo que significa muchas cosas que no comprendo del todo. Pero una sí entiendo. El libro encontró sus lectores, sorprendentemente, inesperadamente. Es maravilloso, y no puedo sentirme sino muy agradecida, muy honrada.
-¿Cuánto de traducción y de poesía existe en este poemario?
-Es que creo que para mí han sido, si no lo mismo, sí muy afines. Vengo de la traducción, y todos mis poemas son “traducciones”, de imágenes, de formas otras, de emociones, propias y extrañas.
-¿Todos los poemas de Lo animal si poema tienen su correspondiente interpretación plástica o son solo algunos los escogidos?
-Casi todos tienen su traducción visual. Algunos como collages en cartón, o en lienzo. Otros son figuras puestas sobre madera y guardadas en cajitas. Otros son móviles. Todos tienen el poema escrito a mano e impreso en papel.
El camino de la palabra

-¿Cuán difícil es materializar la palabra en la “traducción” del lenguaje plástico?
-El poema viene, a veces como imagen, a veces como palabra, o como verso, y va construyendo relaciones, hilvanaciones, asociaciones. Se toma su tiempo. Las imágenes pueden venir primero. Pero no siempre. A veces empiezan como ilustración de una palabra, de una idea, para luego cambiar el curso del poema.
-¿Hay un duelo o un complemento entre la palabra evocada y aquella que se transforma en forma y color?
-No. No lo llamaría duelo. Pero tampoco complemento. La palabra llama una imagen, y esta lleva a otra, y viene un verso entero, y así.
-¿Qué le pide al lector de sus poemas y qué esperaría de quien contempla la otredad de la palabra convertida en obra de arte?
-No, no. No pediría nada. Supongo que si lee los poemas, con atención, con paciencia, le dirán algo. Quizás algo parecido a lo que me dijeron a mí al escribirlos, al revisarlos, al corregirlos. Si los ve y los lee en un collage o en un móvil quizás las asociaciones que pueda establecer se adentren por otros caminos, le abran otros espacios, otros sentidos.
-Ha escrito: “Usar metáforas, escribir poemas, es como traducir imágenes, pero las imágenes en un cuadro también son como una traducción de poemas escritos en idiomas silentes. Estas obras pretenden traducir imágenes y metáforas, palabras y formas, a poemas visuales”. ¿Son estos poemas visuales el logro superior de la significación?
-No creo que superior, pero quizás sí aumenten las posibilidades de lectura, de interpretación, y las imágenes lleven a otros campos, se adentren por otros bosques. Los entiendo más bien como experimentación.
La inteligencia emocional

-Comentaba en el encuentro de Casa de América que en un mundo donde tanto se habla de la IA, “por los caminos de un poema se llega a veces a claros del bosque más urgentes, los de la inteligencia emocional”. ¿Cuánto de riesgo tiene permitir que un sistema “traduzca” nuestro sentimientos y los devuelva en palabras, narrativas, poesías… sin un alma clara?
-Los “claros del bosque” son tomados de María Zambrano. Y la inteligencia emocional que aparece en esos claros no es la de las fórmulas fáciles de los libros de autoayuda sino la de la reflexión poética que se hace cuando se toma el camino difícil por las sombras, las cotidianas y las que no.
-¿Podremos ver el tiempo de esta inteligencia emocional por encima del dictado de las máquinas o el mundo se arriesga a no ser más que una réplica homogénea?
-Yo creo que lo estamos viendo. Siempre que haya gente que se sienta a leer, a escribir, a pensar con calma y paciencia. Y a recordar lo que somos, seres vivientes y sintientes como los animales, que dependen de este mundo para respirar, para beber, para comer. Para vivir y sentir.
-¿Podemos pedir a los poetas que nos ayuden, en medio del caos, a poner orden e invocar lo emocional para volver a ser humanos otra vez?
-Para responder mejor a eso quiero citar una frase de Elias Canetti, que puse entre los epígrafes del libro Lo animal si poema: “Solo ante las figuras y voces animales podemos seguir siendo realmente humanos.” Y estos poemas tratan de traducir eso. A hacer preguntas.
Por: Violeta Villar Liste | [email protected]

