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El siniestro ocurrió la noche del domingo 18 de enero, cuando el tren de larga distancia Iryo 6189, que cubría el trayecto entre Málaga y Madrid, descarriló en Adamuz e impactó a otro tren en la vía cercana, el Alvia 2384 (Atocha-Huelva) que también descarriló

Por: SMC España

El accidente entre dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba) ocurrido este domingo ha provocado al menos 39 muertos y más de un centenar de heridos.

El impacto emocional del siniestro afecta tanto a familiares de las víctimas mortales como a supervivientes y a usuarios de este medio transporte. 

Ver: Accidente ferroviario en Adamuz: Red sanitaria activa y líneas telefónicas para atender a familiares de víctimas

«El accidente ferroviario ocurrido en Adamuz no tiene únicamente consecuencias físicas inmediatas; el impacto emocional puede ser profundo y prolongarse en el tiempo, afectando no solo a las víctimas directas, sino también a sus familias, a los supervivientes y, en menor medida, a la población que utiliza habitualmente el tren de alta velocidad», explica el Dr. Rafael Castro Delgado.

Castro Delgado es Doctor en Medicina, profesor titular de Medicina de Urgencias de la Universidad de Oviedo, médico de urgencias (SAMU-Asturias), investigador del Instituto de Investigación Sanitaria de Asturias, coordinador del Grupo de Investigación en Asistencia Prehospitalaria y Catástrofes, director de la Red de Investigación en Asistencia Prehospitalaria y asesor de grupos de trabajo técnico de la OMS relacionados con emergencias y desastres

«En el caso de los familiares de las personas fallecidas, el duelo suele estar marcado por la brusquedad de la pérdida, la incertidumbre de las primeras horas y, en ocasiones, por una exposición mediática difícil de manejar. Todo ello puede favorecer la aparición de ansiedad, síntomas depresivos o procesos de duelo complicado, lo que hace especialmente importante diferenciar las reacciones emocionales esperables ante una pérdida traumática de aquellas que requieren una intervención psicológica especializada y sostenida en el tiempo. 

Entre los supervivientes, incluso cuando las lesiones físicas han sido leves, no es infrecuente la aparición de reacciones de estrés agudo, recuerdos intrusivos, dificultades para dormir o un miedo persistente relacionado con el viaje.

Si estos síntomas no se identifican y abordan de forma precoz, existe el riesgo de que evolucionen hacia un trastorno de estrés postraumático que requiera un tratamiento específico y especializado. 

No tenemos que olvidar a los primeros intervinientes (personal de emergencias médicas, bomberos, policías y voluntarios), los cuales también pueden verse afectados emocionalmente por la magnitud del accidente. La exposición directa a escenas traumáticas, la presión para tomar decisiones rápidas y la sensación de responsabilidad frente a las víctimas pueden generar estrés agudo, ansiedad o dificultades para procesar la experiencia. 

La atención psicológica y el acompañamiento posintervención son fundamentales para prevenir agotamiento, burnout o síntomas de estrés postraumático en estos profesionales, lo que debe de enfocarse desde una perspectiva proactiva por parte de los responsables de los servicios de emergencias mediante la implantación de programas de atención psicológica a profesionales. 

El impacto del accidente se extiende también a los usuarios habituales de la alta velocidad. Tras un suceso de estas características, es comprensible que se produzca una pérdida temporal de la sensación de seguridad y un aumento del temor a viajar. En este contexto, una comunicación institucional clara, rigurosa y transparente resulta clave para reducir la alarma social y recuperar la confianza. 

La experiencia acumulada en la gestión de emergencias pone de manifiesto que integrar de forma adecuada, tanto en forma como en tiempo, la atención psicológica y psicosocial en la respuesta a estos eventos es fundamental para aliviar el sufrimiento y prevenir consecuencias negativas a medio y largo plazo».

Importancia de la intervención psicológica

Ana Lillo, psicóloga sanitaria especialista en intervención psicológica en emergencias, desastres y catástrofes, explica que cuando «decimos que hace falta intervención psicológica en este tipo de desastres es a los familiares, a las personas heridas y a las que, aunque no estén heridas, iban en el tren o a personas que van en una línea como es la de Huelva o a Málaga desde Madrid y dicen, “me podía haber tocado a mí” «.

La experta aborda la necesidad de atender el posible impacto psicológico para evitar futuras patologías asociadas al suceso potencialmente traumático. 

«Lo que queremos con una intervención temprana en las personas que así lo soliciten, porque no todo el mundo va a necesitar intervención temprana, es estar ahí, estar presentes y dirigirnos a todas las personas que lo necesiten. Se trata de iniciar una intervención psicológica breve, focalizada, centrada en lo que acaba de suceder. 

¿Y qué pretendemos? Si hay una disfuncionalidad, activar ese afrontamiento de lo ocurrido. También queremos es movilizar recursos adaptativos. Casi todos tenemos la resiliencia que de por sí en la mayoría de las personas está; activar esos recursos. 

Les decimos siempre que se reúnan con gente querida, que llamen, que estén acompañadas. Es importante hacer todo este proceso y si hace falta, activar algún recurso psicológico, como por ejemplo la autorregulación emocional, o darles estrategias para que esos momentos que se viven cuando ocurre un accidente como el que el de ayer con el choque de trenes. 

Al final es también aumentar ese sentido de autoeficacia, darles a las personas lo que necesitan en función de cómo estén en ese momento, en ese presente, siempre desde una autonomía y empoderando a esa persona porque está correlacionado también con cómo ella va afrontándolo. 

También avisamos si la intensidad y frecuencia de esa sintomatología sigue. Al principio es normal que se tenga muy disparada, pero luego tiene que ir bajando con el paso del tiempo. Si pasado un mes se sigue con una intensidad muy alta, habrá que hacer derivaciones. 

En cuanto a la población general, cuando leemos una noticia así nos impacta porque somos gente con cierta sensibilidad a lo ocurrido». 

En cualquier caso, destaca, si alguna persona siente que su trauma se dispara por algo, que consulte enseguida con el especialista que le esté llevando o en los teléfonos o en los grupos que ya se están poniendo a disposición, tanto en Madrid como en Huelva.

Por: SMC España