El nombre del Hospital Nicolás Solano se ha repetido debido a la crisis de la institución. Pero, ¿quién fue el Dr. Solano cuyo nombre se reitera para mencionar al centro de salud más no al profesional de la Medicina que marcó una huella profunda? En este artículo, el ingeniero e historiador Juan Cardona explica el legado de un médico cuya vida mereció el reconocimiento del país, con la edificación de este hospital que está llamado a representar la trayectoria de una persona que dedicó su vida a la salud del pueblo panameño
Por: Juan Cardona

El autor es ingeniero e historiador por vocación
Nicolás Solano nació el 22 de agosto de 1882 en La Chorrera, Panamá. Desde joven se distinguió por su compromiso cívico y su interés en la ciencia. Se afilió tempranamente al Partido Liberal y, como muchos de su generación, participó en la Guerra de los Mil Días, alcanzando el grado de sargento mayor.
Esta experiencia lo vinculó a una generación de liberales insignes como Carlos A. Mendoza, Belisario Porras y Rodolfo Chiari, que marcaron el rumbo de la naciente República.
Formación académica
Tras la guerra, Solano viajó a Bogotá e ingresó a la Universidad Nacional de Colombia, donde cursó Medicina y Cirugía. Se graduó en 1909, presentando como tesis de grado “La tuberculosis en Colombia”. Desde ese momento la tuberculosis sería el eje de su vida profesional.
Carrera médica y servicio público
A su regreso a Panamá, en los primeros años de la República, Solano inició una labor incansable para organizar los servicios de salud.
Entre los cargos que ocupó destacan:
- Primer Director de la Lucha Antituberculosa. Jefe de Higiene y Salubridad Pública. Médico Oficial de la Presidencia de la República.
- Organizador de hospitales nacionales.
- Fue además fundador de la Cruz Roja Nacional en 1917 y representó a Panamá en numerosos congresos médicos y científicos en el exterior, contribuyendo a posicionar al país en los debates sanitarios internacionales.
Episodios relevantes de su carrera
El 3 de junio de 1918, el presidente Ramón Maximiliano Valdés falleció repentinamente de una falla cardíaca. Solano, como médico oficial, acudió de inmediato junto con los doctores Augusto Boyd y Alfonso Preciado, pero nada pudo hacerse.
Lo sucedió en la presidencia el Dr. Ciro Luis Urriola, por casi cuatro meses, hasta ser reemplazado por Belisario Porras.
Este episodio evidencia la relevancia institucional del cargo que ejercía Solano en la vida política del país.
El 13 de noviembre tuvo que hacer el levantamiento del cuerpo del periodista y poeta insigne Gaspar Octavio Hernández junto con el Dr. Santos Aguilera.
Hernández había fallecido a causa de una hemorragia masiva debido a la tuberculosis, mientras trabajaba tarde en la noche en la redacción de La Estrella de Panamá.
Contexto sanitario y social
Durante las primeras décadas del siglo XX, la tuberculosis fue la mayor causa de muerte en Panamá, con tasas de mortalidad altísimas.
También se conoció con el nombre de peste Blanca o titis. Esta enfermedad fue durante años un azote para el mundo junto a la sífilis, la peste bubónica, la lepra y varias otras.
Fue el terror de siglos pasados. Tal era la magnitud de la tuberculosis que, The Canal Record, periódico semanal que se publicaba en la Zona del Canal, en su edición de agosto de 1917 indicaba la gran preocupación del gobierno de Panamá debido a que la tuberculosis no la podían controlar y era la mayor causa de muerte en Panamá con una tasa de mortalidad de 500 personas por cada 100 mil habitantes, lo que, en términos de nuestra población actual de 5 millones, sería equivalente a unos 25,000 fallecidos anuales,
En una época sin antibióticos ni terapias efectivas, los tratamientos se limitaban al reposo prolongado y a una dieta adecuada. No en vano se decía: “el mejor remedio contra la tuberculosis era un buen cocinero”.
El doctor Nicolás Alejo Solano fue un médico que se destacó por combatir la tuberculosis. En ese contexto, la labor de Solano fue organizar, prevenir y educar, implementando estrategias similares a las que hoy conocemos: localizar casos, tratarlos y prevenir la propagación, especialmente entre las poblaciones más vulnerables.
Últimos años y legado
El Dr. Nicolás Solano falleció el 22 de julio de 1943, a los 60 años. Dejó un legado como médico, científico y hombre público, cuya vida estuvo consagrada a enfrentar la enfermedad que más vidas cobraba en su tiempo. Aunque no conoció la definición de salud de la OMS de 1948, («La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades» ) en la práctica el Dr. Nicolás Solano actuó con la lógica que hoy reconocemos como esencial: entender la salud no solo como ausencia de enfermedad, sino como resultado de mejores condiciones de vida, empleo, higiene, vivienda, alimentación y servicios hospitalarios.
Su figura es un ejemplo de disciplina, compromiso y visión cívica, y constituye un referente que las nuevas generaciones de profesionales de la salud deberían conocer y valorar.
El Hospital Nicolás Solano

El 2 de marzo de 1953 se inauguró el Hospital Nicolás Solano en la Chorrera a un costo de más de un millón de dólares de 1953 (unos 20 millones de 2025). La inauguración fue un evento de gran envergadura.
El hospital fue inaugurado por el presidente José Antonio Remón Cantera acompañado de su esposa, Cecilia Pinel de Remón, y miembros de su gabinete.
La obra inició en 1946, durante la administración de Enrique A. Jiménez, y se concluyó con el esfuerzo de varios gobiernos en los años siguientes con la participación de distintos ministros de Previsión Social y de Obras Públicas (Santiago Barraza, Alcibíades Arosemena, Juan de Arco Galindo e Inocencio Galindo).
Con capacidad para 350 camas, personal especializado en tuberculosis y cooperación internacional de la OMS, el hospital nació con la visión de atender a los pacientes sin discriminación y con altos estándares técnicos.
Contaba con una sala para 20 pacientes con tuberculosis en vías de curación, trasladados desde el Hospital Santo Tomás.
El hospital inició funciones con cinco médicos bajo la dirección del Dr. Adolfo Arias, especialistas en tuberculosis y salud pública. Varias enfermeras panameñas, entre ellas Rosa Tasón, recibieron formación en Estados Unidos en administración hospitalaria.
La inauguración, presidida por José Antonio Remón Cantera, no solo marcó un hito en la salud pública de Panamá, sino que también rindió homenaje a la figura del Dr. Nicolás Solano, pionero en la lucha contra la tuberculosis, cuyo nombre perpetúa el espíritu de servicio de la institución.
El nombre de Nicolás A. Solano quedó inscrito no solo en la historia médica de Panamá, sino también en la memoria viva de Panamá.
La inauguración del hospital que lleva su nombre en La Chorrera, una década después de su muerte en 1943, fue más que un acto institucional: fue un homenaje a un hombre que dedicó su vida a luchar contra la enfermedad que más afligía a los panameños de su tiempo.
Asistentes destacados a la inauguración del Hospital Solano según la noticia publicada en primera plana de La Estrella de Panamá el 3 de marzo de 1953: Coronel José Antonio Remón Cantera, presidente de la República; Doña Cecilia Pinel de Remón, primera dama. Gabinete y ministros: Ricardo M. Arias E., ministro de Previsión Social; Dr. Adolfo Arias, director del Hospital Nicolás A. Solano; Dr. Alberto Bissot Jr., director de Salud Pública. Ministros de Gobierno y Justicia, Educación, Obras Públicas, y Previsión Social (mencionados colectivamente). Funcionarios y técnicos: Ing. Juan Galindo, exministro de Previsión Social; Dr. Townsend (especialista médico); Ing. Guillermo Rodríguez; Ing. Halloway;Profesor Catalino Arrocha Graell, Ministro de Educación; Ing. Víctor Urrutia, ministro de Obras Públicas; Inocencio Galindo, de Previsión Social;Don Ricardo M. Arias E. (en su rol como ministro); Dr. Alberto Calvo, exdirector de Salud Pública; Dr. Víctor N. Juliao; Teniente coronel Franklin Bernal, edecán del Presidente. Personal médico y de enfermería: Paulita Tovar y Rosa Tasón, enfermeras (esta última especializada en administración hospitalaria en EE.UU.). Enfermeras especialistas en tuberculosis y salud pública (formadas en el extranjero). Instituciones y cooperación internacional. Representantes del Servicio Cooperativo de Salud Pública (Punto Cuatro). Representantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Funcionarios de sanidad de Panamá y de la Zona del Canal.