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Ilustración: Cristina Vaccaro Courville

Cuentos para Cristina (héroes y heroínas por la salud), incentiva la prevención en salud pública con las herramientas de la literatura, y la evidencia de la ciencia, además de fomentar la participación de niños, niñas y adolescentes, quienes ayudan a ilustrar los cuentos y contribuir al anhelo de un mundo saludable.

Equipo Cuentos para Cristina | Correo electrónico: [email protected]


¡Dulcita y la doctora MaryMaribel

Cuento: Xóchitl Mckay de Delgado | Ilustración: Cristina Vaccaro Courville

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Esa noche, Dulcita, se fue a la cama muy preocupada. Había desobedecido a su mamá y se había comido la bolsa entera de pastillas que trajo de la fiesta de cumpleaños de su amiga Paola.

Tenía un poco de dolor en el estómago, por lo que olvidó cepillarse los dientes antes de dormir. Se acostó y a pesar del malestar, entró en un sueño profundo y extraño. Su boca se había convertido en un castillo de mármol con columnas dentadas y ella se veía paseando sobre una suave alfombra persa de color rubí, dentro del castillo.

Sin embargo, vio como por todos los lados de la fortaleza y entre las paredentinadas, empezaba a subir un limo verde mohoso y maloliente, contaminando todo lo que tocaba y se transformaba en monstruos de tres cabezas que emanaban un olor a podredumbre.

Dulcita no sabía qué hacer y sólo atinó a marcar una señal de auxilio en su celular a la Dra. MaryMaribel, odontóloga que la atendía desde que tenía sus primeros dientes. La conocía muy bien, y en la última cita de limpieza dental, le había advertido que debía dejar de comer tantos dulces, chicles, galletas y refrescos.

Pulsó la tecla de SOS y sintió que los segundos se convertían en horas y la doctora MaryMaribel no llegaba. El limo-monstruo bacteriano ahora convertido en ácidos mortales se trepaban por todo el castillo. Los bestias abominables se colgaban de las columnas molares, caninas y cuando ya iban a taladrar los dientes para buscar anidarse dentro de ellos, se oyó una música muy fuerte, galáctica, acompañada de luces multicolores y brillantes.

Era la doctora MaryMaribel, que venía en su ayuda. Vestía un traje blanco ceñido al cuerpo y una capa azul, blanca y roja. Disparaba rayos de pasta fluorificante con su arma intergaláctica en forma de cepillo de 4.2 pulgadas de largo capaz de disparar grandes cantidades de pasta dental acabando con todo ácido que se encontrará en su camino.

La batalla fue intensa. La doctora MaryMaribel tuvo que disparar 40 veces para destruir todo el ácido que se encontraba en el castillo de mármol. Los limo-monstruos y bestias salvajes luchaban con toda su furia cada vez que perdían una de sus cabezas. Sin embargo, nada podía con esta arma super poderosa, que elimina las bacterias y demás alimañas peligrosas que se encuentren en las bocas y castillos dentados de todo un planeta.

Finalmente, la doctora salió victoriosa de la batalla campal y dejando atrás las sombras mortíferas, enjuagó bien el campo de batalla y se irguió con una sonrisa resplandeciente. Dulcita estaba feliz, bailaba y cantaba a todo pulmón de felicidad. La doctora la abrazó y le hizo prometer tres cosas, antes de retirarse:

1. Usar las recetas del libro que le había regalado en el consultorio, con alimentos ricos en frutas, vegetales y poco azúcar.

2. Seguir los buenos consejos que le daba su madre.

3. Lavarse los dientes después de cada comida.

Como la doctora era super alegre, le enseñó a Dulcita la siguiente canción a ritmo de reggaeton para que la cantara mientras se limpiaba los dientes:

Reggaeton de la Cepillada

Los dientecitos, los dientecitos

Los dientecitos me los voy a lavar,

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Para arriba y para abajo

Con mi pasta dental

Por afuera y por adentro,

Los voy a cepillar,

Y a ritmo de esta música

No voy a parar.

Tiqui tiqui

Tiqui tiqui

Tiqui tiqui ta ta

Con este reggae te voy a enseñar.

Tiqui tiqui

Tiqui tiqui

Tiqui tiqui ta ta

Este truco para el ácido atacar.

Cuarenta cepilladas te tienes que dar

Usando mi arma mágica para brillar.

Una estrella en tu cama yo voy a dejar,

Y un libro de recetas te voy a regalar.

Este reggaetoncito debes cantar

Cada vez que al ácido quieras atacar.

Tiqui tiqui

Tiqui tiqui

Tiqui tiqui ta ta

Y una sonrisita hermosa

En cada lavada te va a quedar.

Eran las seis de la mañana del día siguiente, y Dulcita cantaba a todo pulmón el reguetón de la cepillada, cuando su mamá la despertó asombrada por los gritos que daba aún dormida. Dulcita se levantó como un resorte y contó emocionada a su madre el sueño, confesándole también, que se había comido las pastillas que había traído del cumpleaños. La mamá estaba tan atareada haciendo el desayuno, mientras su papá bañaba a los gemelos, que no le puso mucha atención, sólo atinó a decirle que había sido un mal sueño por haberla desobedecido.

Dulcita se fue triste al baño para asearse. Todo había sido muy real. El limo-monstruo, el ácido de tres cabezas, la doctora MaryMaribel y su super armacepillo intergalácitco de 4.2 Plis.

¡La batalla fue tan real, que no podía ser un sueño! Aún sentía el sabor a pasta dental en su boca.

Después de bañarse, se fue a vestir a su cuarto, y cuál no sería su sorpresa. Debajo de su uniforme, encontró otro libro con una estrella. Era un segundo libro con recetas de vegetales y frutas bajas en azúcar. Se veían mega super deliciosas. También incluía un código QR para poder leer el cuento: “Dulcita y La Reina Limón en el Jardín Mágico”, con cámaras secretas que se abrían para defenderse de las bacterias y ácidos abominables en forma de cepillo ultrasónico.

Dulcita se puso feliz, sabía que no había soñado, que la Dra. MaryMaribel era real y ella la conocía y tenía superpoderes además de ser odontóloga. Había venido para ayudarla y protegerla de las bacterias y ácidos que produce el azúcar y recordarle la importancia de la cepillada después de comer. Ese sería su secreto hasta la próxima cita de su limpieza dental, y ahí lo aclararían todo.

A Maribel, mi dulce amiga, que con su sonrisa cobija el alma y cura las heridas del corazón.


Cuento: Xóchitl Mckay de Delgado

Psicóloga, docente universitaria, directora del Teatro Infantil Tía Dora y presidenta de la Fundación Tía Dora. Desde su niñez ha estado ligada con el teatro y las Artes en Panamá. En 1990 asume la dirección del Teatro Infantil Tía Dora. En 1998 coordina la gira internacional representando a la niñez panameña en la Expo Lisboa 98, con la presentación de la obra: La vida de Jacques Cousteau. Lisboa-Portugal. En el 2005 ya como docente universitaria, funda el primer grupo de teatro psicológico, “Arquetipos”, en la escuela de psicología de la Universidad Latina de Panamá. Junto a este grupo monta la producción de “Estatuismo”, personificando a los grandes teóricos de la corriente psicoanalítica. En el 2012 asume la dirección ejecutiva de la Fundación Tía Dora hasta la fecha. En el 2019 crea el proyecto, Mi Futuro está en tus Manos, dirigido a promover la lectura en niños, niñas y adolescentes. Ha dirigido 124 obras infantiles, de las cuales 60 son de su propia autoría, así como también, cuentos y poesías infantiles. Premios recibidos: Orquídea Intelectual “Mujer en las Artes”, “Reconocimiento por la calidad humana, compromiso y Aportes de la Psicología”,   Copa Harry Iglesias del Premio Anita Villalaz 2015, Reconocimiento del Parque Natural Metropolitano 2015, Ganadora del IX Concurso Nacional de Mujeres Destacadas 2018, Defensoría del Pueblo, “Hija Meritoria del corregimiento de  Bethania”  Noviembre 24 de 2019, Premiada por votación pública y por jurado como 20 Latinas con Voz 2021.

Dibujo principal: Cristina Vaccaro Courville

Cristina Vaccaro Courville es estudiante del 6to grado en el Colegio Agustiniano de Chitré (Herrera). Es la responsable de la ilustración principal de Cuentos para Cristina y promotora de su lectura. Es la responsable de la sección Nuevos lectores del espacio.

El cuento Dulcita y la doctora MaryMaribel será dibujado por los niños y niñas del Teatro Infantil Tía Dora. Las ilustraciones serán publicadas en el Instagram de La Web de la Salud para que el público vote y así, entre todos y todas, acompañar la ilustración final del relato junto con el dibujo principal de Cristina Vaccaro Courville.


Equipo Cuentos para Cristina:

  • Coordinación Médica: Dra. Karen Courville, jefa de la Unidad de Hemodiálisis del Hospital Dr. Gustavo Nelson Collado de la Caja de Seguro Social, en Chitré, científica e investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas 
  • Nuevos Lectores: Cristina Vaccaro Courville, estudiante del 6to grado en el Colegio Agustiniano de Chitré (Herrera).
  • Coordinación literaria: Silvia Fernández-Risco Escritora, músico y editora Miembro de la Academia Panameña de Literatura Infantil y Juvenil de Panamá (APLIJ)

Agradecemos el apoyo de la Fundación Ciencia en Panamá, del Banco Nacional de Panamá y de la Academia Panameña de Literatura Infantil y Juvenil. A la autora, Xóchitl Mckay de Delgado y la ilustradora, Cristina Vaccaro Courville, por la escritura y dibujo de este cuento, una manera excelente de enseñar a niños y niñas a cuidar sus dientes.

Conozca el «había una vez» de esta historia:

Cuentos para Cristina une a comunidad médica y literaria en La Web de la Salud