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María Ramírez Delgado y José Balza

Con el nombre de El ejercicio de ser José Balza (abediciones, UCAB, 2025), circula el volumen con las conversaciones de María Ramírez Delgado con el narrador y ensayista José Balza, Premio Nacional de Literatura 1991. Además de las conversaciones, la edición incluye dibujos y acuarelas de Balza, fragmentos de sus diarios, cartas, una bibliografía y numerosos retratos de distintas épocas: una aproximación imprescindible al autor

Por: Nelson Rivera, director del Papel Literario del diario El Nacional

Amigos lectores

Me quedaría corto si hablase de El ejercicio de ser José Balza como un libro de entrevistas. Es eso y más. Mejor adelantar que es una múltiple aproximación que incorpora cartas, fragmentos de sus diarios, reproducción de dibujos y acuarelas realizadas por Balza, retratos de distintas épocas, una bibliografía detallada y más: instrumental para aproximarse al narrador y ensayista José Balza, Premio Nacional de Literatura 1991.

II.

Entrevisté a María Ramírez Delgado, autora del libro: “A partir de la concepción de la entrevista aparece la estructura del libro, un recorrido sistemático que refleja el aspecto deltaico de su vida. Así organizamos el libro como capas de pensamiento y de vivencias. La entrevista funciona como el elemento central, pero de ella se desprenden otros elementos igualmente importantes y que se distribuyen a lo largo del libro: las fotografías, frases extraídas de otras entrevistas, de artículos, de cuentos o novelas que ofrecen pistas sobre esa vida”. Páginas 1 y 2.

III.

En la página 3 viene un muy reciente ensayo breve de José BalzaGuilelmus y la novela: “El proceso de lo ficticio (canto, teatro, narrativa) guarda el secreto de infinitas propuestas y decisiones. El más seguro narrador, cuando decide contar, ya ha descartado diversos destinos para sus personajes o su trama; y también pudiera haber regresado a ellos para cambiarlos, sin que nadie lo sepa. Su firmeza ha sido vacilación, suposición. Leer, entonces, equivaldría a la confrontación de una firmeza (la historia) con las sucesivas revelaciones que la trama ha fijado, después de innumerables descartes –conscientes o no– por parte del autor”.

IV.

Sandra Caula ha dado su primer paso como autora de ficción: su novela, Gramática sensible, fue reconocida en 2024 con el Premio Transgenérico (Fundación Para la Cultura Urbana). Publicada en 2025 por la Editorial Alfa, Miguel Gomes la comenta en Sandra Caula: Memoria y transtierro: “la cronología argumental abarca un período mayor, desde los años sesenta hasta nuestros días. Ello se comprueba en el arco biográfico y el desarrollo psicológico de la protagonista: niñez en el seno de una familia argentina instalada en Venezuela; adolescencia; expansión de horizontes intelectuales; el florecer de la amistad; el despertar del deseo sexual; la experiencia de la maternidad y la pérdida del hijo; la enfermedad y la muerte de los padres; una nueva entrega a los avatares del desarraigo, esta vez como inmigrante en España”. Páginas 3 y parte de la 4.

V.

Héctor Torres escribe sobre  la más reciente novela de Ruby Guerra: “El mar como compañía silenciosa y persistente, los pueblos olvidados llenos de historias que se apagan (y el temor latente de que esas historias, esas vidas vividas, no hayan tenido razón de ser y desaparezcan de la memoria de los hombres) y un personaje que se deja ver, arrastrando sus perplejidades frente al paso del tiempo, son elementos que vuelven a poblar el universo de Rubi Guerra en Dime que me extrañas, la magnífica novela editada por Abediciones” (2025, UCAB). Página 4.

VI.

La página 6 trae un fragmento -la primera parte- de Nómadas, de la ensayista y narradora Cecilia Rodríguez Lehmann, libro que se resiste a las clasificaciones: tiene de narración, de ensayo, de testimonio y poesía en prosa, de doloroso documento de este tiempo: “Las mujeres nómadas son exiliadas, migrantes, perseguidas, curiosas del mundo. Hay mujeres que huyen del hambre, de la guerra, de la violencia, de la vida invivible. Las hay afortunadas que cruzan en aviones y otras no tanto que caminan sin zapatos; las hay legales e ilegales, ricas y pobres. Algunas pueden elegir a dónde ir, otras solo se resignan a lo que les toca, pero todas ellas tienen un quiebre en la mirada. Dichosas o infelices, dulces o amargas, las mujeres nómadas saben de pérdidas, de renuncias y, si tienen suerte, también sabrán de saciedad y de remanso, por un tiempo, hasta que tengan que volver a cargar a sus hijos a la espalda y continúen su camino”.

VII.

Dice la narradora, poeta y ensayista argentina Gisela Heffes, en la entrevista de alta carga conceptual que le hace Claudia Cavallin: “El escritor migrante debe asumir esta doble dualidad: primero, que la escritura es, por sí misma, una experiencia de desplazamiento y dislocación. Y segundo, que la distancia inherente a toda partida implica un posicionamiento y una perspectiva extrínsecos. A veces contingente, a veces no, pero, sin lugar a duda, una identidad híbrida que no se acomoda ni al allá ni al acá”. Página 7.

VIII.

Milton Quero recuerda al dramaturgo y novelista César Chirinos (1935-2023), Premio Nacional de Dramaturgia 1983 y Premio Nacional de Novela (1987): “Hemos querido trabajar en este pequeño ensayo, únicamente con su novela El quiriminduña de los ñererñeres, publicada en 1980 por Monte Ávila Editores. Creemos que esta novela contiene la síntesis de la apuesta literaria de César Chirinos, como lo es el lenguaje como protagonista y el barrio como lugar del discurso. Digámoslo de una vez, esta es una novela humorística, el lector que se acerque a ella no dejará de reírse por un instante”. Página 8.

IX.

Luego de leer el cuidado, revelador y muy recomendable libro de Mercedes Halfon sobre Witold Gombrowicz (Extranjero en todas partes. Los días argentinos de Witold Gombrowicz, Editorial Anagrama, 2025), escogí hacer una glosa de uno de los episodios del libro: la traducción del polaco al español de Fedydurke -novela satírica que Gombroicz había publicado en su país-, durante sesiones alrededor de una mesa en un café de Buenos Aires, en la que participaban varios escritores, bajo la coordinación del escritor cubano Virgilio Piñera, que fungía como presidente del comité de traducción. Huelga decirlo: una solución a la medida de las complejidades y crónicos padecimientos económicos del enorme escritor polaco-argentino. Página 9.

X.

Página 10, página de columnas. Esta semana vienen las de:

Juan Pablo Gómez CovaEl cruce de dos bongós sobre el Arauca: “Un bongo remonta el Arauca bordeando las barrancas de la margen derecha, con un señorito bajo el toldo. Casi un año después, otro bongo bajaba el Arauca y alguien creyó ver allí a una mujer. Este último bongo iba hacia el Orinoco, mientras que el primero iba llano adentro, al Cajón del Arauca, en el bajo Apure”. Y así.

Tahía RiveroLuis Romero, la imagen furtiva: “Recientemente Luis Romero clausuró su última exposición individual en Platabanda, un espacio de características muy diferentes a las galerías de arte contemporáneo de Caracas. Bajo el título Punto ciego, Romero presentó lo que considero su más exhaustiva exposición, una suerte de recuento antológico de mediana carrera donde revela el observador avezado que es”.

Mirla Alcibíades -reconocida esta semana con el Premio Nacional de Humanidades 2024-2025, mención Humanidades-, escribe sobre una revista para mujeres que se publicó en Caracas, en marzo de 1826. Se llamaba El canastillo de costura: “importa acotar que estuvo entre las primeras publicaciones periódicas del continente que se destinaron a las mujeres. Es un mérito que no puede escamotearse y que nos habla de un grupo de intelectuales que estuvieron comprometidos con la formación cultural de sus congéneres”.

XI.

Que vengan cosas buenas para todos.

Nelson Rivera, director del Papel Literario del diario El Nacional.

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