El artículo se publica en la revista Enfermedades Infecciosas Emergentes, de acceso abierto y arbitrada por pares, editada mensualmente por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)
Redacción LWS
La vigilancia reforzada de arbovirus en Panamá reveló un caso de virus de Oropouche, cinco meses antes del brote nacional de 2025, en muestras que dieron negativo en las pruebas de detección sistemática de arbovirus.
El rastreo de contactos posterior identificó un caso adicional de virus de Punta Toro, describe artículo liderado por investigadores del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, de la Universidad de Panamá, del Ministerio de Salud, de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud, de la Universidad Interamericana de Panamá y del Sistema Nacional de Investigación de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) de Panamá.
El artículo se publica en la revista Enfermedades Infecciosas Emergentes, de acceso abierto y arbitrada por pares, editada mensualmente por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Detección de infecciones por los virus de Oropouche y Punta Toro mediante vigilancia reforzada, Panamá, 2023-2024, es el título del artículo publicado que demuestra la importancia de ampliar los esfuerzos de diagnóstico para identificar los arbovirus circulantes.
Filiación de los autores:
- Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, Ciudad de Panamá, Panamá: María Chen-Germán, Claudia González, Dimelza Araúz, M. Vega, Oris Chavarria, Ambar Moreno, Erika Santiago, Danilo Franco, Elimelec Valdespino, Jessica Gondola, Nicanor Obaldia III, Blas Armien, Alexander Martínez, Brechla Moreno.
- Universidad de Panamá, Ciudad de Panamá: C. González, Celestino Aguilar, AA Martínez.
- Policlínica Dr. Hugo Spadafora, Ciudad Colón, Panamá: Mayla Pinedo.
- Ministerio de Salud: Dominicio Espino, Tamara Salcedo, B. Armien.
- Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud, Ciudad de Panamá: Leticia Franco
- Sistema Nacional de Investigación-Senacyt: B. Armien, AA Martínez.
- Universidad Interamericana de Panamá: B. Moreno





¿Qué es el virus y fiebre de Oropouche?

El virus Oropouche (OROV) lo definen los investigadores como ”un virus ARN segmentado, de cadena sencilla y polaridad negativa, clasificado dentro de la familia Peribunyaviridae, género Orthobunyavirus, transmitido principalmente por el mosquito picador antropófilo Culicoides paraensis.
Fue identificado por primera vez en Trinidad y Tobago en 1955 y ha circulado por Centroamérica y América del Sur. En Panamá, se aisló por primera vez en 1989, aunque existe evidencia serológica de circulación anterior en 1968 y 1978.
En 2024, “la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud reportó un aumento de casos de OROV en las Américas, incluyendo áreas sin evidencia previa de circulación. Las autoridades sanitarias vincularon esta expansión geográfica con resultados clínicos graves, incluyendo muertes, transmisión vertical, pérdida fetal y microcefalia.Estudios realizados en Brasil identificaron un nuevo evento de recombinación en los genomas de OROV”.
El brote, o aumento inusual de casos, de manera súbita y localizada, inició en Panamá en enero de 2025. Panamá Este y Darién son las principales regiones con Oropouche.
La fiebre de Oropouche se caracteriza por fiebre alta, intensos dolores de cabeza, musculares y articulares, con una recuperación habitual en dos a tres semanas, aunque hasta el 60% de los pacientes puede experimentar recaídas. En casos poco frecuentes, puede causar meningitis o encefalitis, y en embarazadas se han reportado posibles riesgos, en particular, potenciales afectaciones al feto, documenta la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
El logro de la vigilancia genómica
En 2023-2024, antes de este brote inusual en Panamá Este y Darién, y debido a la alerta de la OPS, el Instituto Gorgas hizo un amplio estudio y gracias a la vigilancia epidemiológica se logra identificar un caso positivo para OROV en agosto de 2024, es decir, unos meses antes del brote.
“El paciente, un oficial ambiental de 31 años destinado en una zona boscosa del Parque Nacional Soberanía, Panamá, buscó tratamiento para un síndrome febril agudo caracterizado por dolor de cabeza frontooccipital severo, escalofríos, artralgia y astenia marcada.
El hombre se sometió a una evaluación clínica inicial en un centro de atención primaria de salud, donde el resultado de una prueba del antígeno NS1 del dengue fue negativo.
Los médicos tratantes no informaron manifestaciones neurológicas ni recaídas. Los funcionarios de salud realizaron un rastreo de contactos, cubriendo la residencia y el lugar de trabajo del paciente, recolectando muestras de suero y orina de 36 contactos”.
Los autores señalan que este caso de Oropouche “proporciona evidencia valiosa que sugiere una circulación selvática persistente no detectada. La secuencia de OROV de Panamá muestra una marcada divergencia de aminoácidos con respecto a la cepa ancestral y menos diferencias con respecto a las cepas que circulan actualmente en Brasil y Sudamérica, las cuales se han reportado desde 2022”.
Pruebas posteriores también permitieron identificar la muestra positiva para el virus Punta Toro.
Un estudio de autores mexicanos describe la historia y presencia del complejo de especies del Virus Punta Toro (VPT) en Panamá que se manifiesta en las personas con fiebre, escalofríos, cefalea intensa, dolor retroorbitario, tos, dolor de garganta, coriza, náusea, vómito, diarrea, petequias, exantema, mialgia, artralgia, debilidad, dolor de espalda, hepatomegalia y esplenomegalia.
Ver: Virus Punta Toro: un Phlebovirus circulante en América
Más allá del dengue

El estudio destaca, entre otras conclusiones, que la vigilancia arboviral mejorada descrita en la investigación, “implicó la realización de pruebas en múltiples géneros virales, amplió el análisis de muestras negativas para dengue, lo que permitió la detección de otros arbovirus”.
Ambas cepas localizadas, tanto de OROV como de PTV, “mostraron una mayor similitud genética entre cepas recientes, lo que indica una evolución continua, mientras que la divergencia con cepas más antiguas refleja la acumulación de mutaciones a lo largo del tiempo”.
En conclusión, estos hallazgos “subrayan la complejidad y la naturaleza dinámica de la evolución de los arbovirus y resaltan la necesidad crucial de mejorar y ampliar los marcos de vigilancia arboviral más allá de la detección rutinaria del dengue para abarcar todo el espectro de arbovirus circulantes y su posible efecto en la salud pública”.
Redacción LWS

