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Antonia Gramunt y el embajador de Francia en Panamá, Arnaud de Sury,

Violeta Villar Liste

A propósito del 70° aniversario de la Alianza Francesa en Panamá, el gobierno francés, a través de su embajador, Arnaud de Sury, exaltó la labor de quien ha tenido un papel fundamental en el hacer cultural de la institución en tierra nacional: Antonia Gramunt

Una alianza es un proyecto común, pero ante todo personas que sueñan y comparten el mismo ideal. Personas como Antonia Gramunt, la primera profesora panameña que tuvo la Alianza Francesa de Panamá y cuyo legado acaba de ser reconocido por la Embajada de Francia en Panamá, con la Orden Nacional del Mérito que concede el presidente de la República de Francia.

Fue creada el 3 de diciembre de 1963 por Charles de Gaulle. Complementa a la Orden Nacional de la Legión de Honor y reconoce la valía de quienes aportan a Francia en su visión y valores, destacó  Arnaud de Sury, embajador de Francia en Panamá, en emotivo discurso a propósito de los 70 años de la Alianza Francesa en el país.

Una gala cultural en el cielo abierto de la Casa Blanca, la tradicional sede de la Alianza Francesa, fue un espacio para el encuentro entre amigos fraternos de la cultura francesa. 

El embajador francés agradeció en estos 70 años que son un camino hacia el siglo, el apoyo de “los profesores que enseñan el hermoso idioma francés en las aulas, así como a los equipos administrativos y logísticos, quienes encarnan esa ambición; esa alianza”. 

Esta labor admirable tiene en Antonia Gramunt un símbolo que aplaudió el diplomático.

Se formó entre Panamá, Florida, Suiza y, en Francia, se graduó en la Universidad de La Sorbona como traductora de francés.

Mencionó su trabajo como primera profesora panameña de la Alianza Francesa en el país, así como su importante labor cuando ejerció la presidencia de la Junta Directiva, su actividad y decisiones estratégicas que permitieron la adquisición de la sede actual de la Alianza.

Habló de las “armas secretas” de Antonia Gramunt que le permiten conducir con éxito cualquier misión: “Antonia tiene don de gente, trato amistoso, respetuoso; siempre fomenta un ambiente positivo, de confianza y optimista. Sé lo que le debemos y le vale el agradecimiento de mi país”.

El amor hacia un idioma

Luego de impuesta la condecoración y del aplauso sonoro que festejó el símbolo que premia una alianza por la educación y la cultura, la homenajeada expresó su agradecimiento al gobierno francés por “permitirme descubrir una extraordinaria historia que ha dejado huella en la música, en la poesía, en el lenguaje, los ritmos, las formas, las imágenes y los rituales, todo lo cual se trasluce en su mayor riqueza, su idioma”.

Se refirió a la existencia en la Alianza Francesa de un equipo de personas que dan su tiempo con devoción para cumplir con el objetivo de esta noble institución que “es la difusión del idioma francés y de favorecer los intercambios culturales.

Agradezco muchísimo a todos aquellos que me han acompañado en esta noble labor mientras integré la junta directiva. 

Me he enriquecido conociendo embajadores cuya labor en mi país es admirable, a directores dedicados, incondicionales a su labor; a profesores que aman su profesión de corazón, miembros de la junta directiva, desinteresados y entusiastas, alumnos a quienes he contagiado el amor del idioma, su acento y su música.

Amigos entrañables, franceses que han escogido Panamá como su país de adopción y otros que han transitado por nuestro pequeño y siempre acogedor Panamá y han dejado sus huellas.

Amigos panameños con quienes he compartido momentos de calidad en esta nuestra casa, la alianza francesa”, en sus 70 años,dijo Antonia Gramunt.

La cultura, la alianza 

El embajador Arnaud de Sury recordó que la Alianza Francesa de Panamá es parte de una historia común que inició en 1883, con la creación en París de esta institución, a cargo de un comité de nombres y apellidos honorables para Francia y la historia del mundo.

Personalidades como el escritor Julio Verne, el científico Louis Pasteur o Ferdinand de Lesseps, muy conocido por su primer intento de crear el Canal de Panamá.

El embajador enfatizó en que a estas personas las unió un espíritu generoso, “la convicción de que existe un ser humano a quien se debe respetar y servir, usando todos los recursos de la ciencia, la medicina, de la ingeniería, la filosofía, de la cultura… en ellos se lee la ambición de la Alianza que es servir a la persona humana, ofrecerle cultura y manejo de idiomas”.

Hizo ver cómo este proyecto fundacional creció y a la fecha es una red mundial con más de 1,000 sedes aliadas, “es una marca conocida y muy diversa ya que tiene estatutos locales, da cursos de francés, con diplomas oficiales y fomenta una oferta cultural”.

«La Alianza Francesa de Panamá es también una aliada así que le tengo mucho respeto, gratitud y cariño”.

Sandrine-Pia Casto, presidenta de la Junta Directiva de la Alianza Francesa en Panamá, durante su intervención, trajo a la memoria la sede física de la Casa Blanca, hogar de la Alianza, imponente edificio que fue propiedad del comerciante e industrial Arturo Delvalle, construida entre 1924 y 1925, próxima a celebrar su centenario.

Sandrine-Pia Casto, presidenta de la Junta Directiva de la Alianza Francesa en Panamá

Exaltó la labor educativa y cultural de la Alianza Francesa, desde su fundación en París y en cada sede alrededor del mundo, al enseñar el idioma francés y participar en la promoción de la diversidad linguística.

«Enseñar un idioma es también enseñar su cultura», precisó y detalló que la labor de la Alianza al fomentar diálogos diversos desde la música, el cine o la literatura.

En el caso de la literatura, citó a autores y personalidades célebres que representan el nexo entre Panamá y Francia.

Hablar de literatura, de puente entre Panama y Francia, «es evocar al gran escritor francés Jean-Marie Léclezio, quien en 2008 le dedicó su Premio Nobel de Literatura a Panamá y en particular a una persona, a Elvira, una mujer emberá, cuentacuentos. El autor quedó fascinado con la selva ya que tuvo varias estadías en los años 70″, citó.

También dedicó sus palabras al académico franco-panameño René de Obaldía, poeta, escritor, dramaturgo «y miembro de la famosa academia francesa, de la cual es su decano desde 1999». Tiene 103 años.

En otro ámbito, tuvo palabras en recuerdo de la diseñadora Hélène Breebaart, cuya partida inesperada causó un profundo dolor en la sociedad panameña.

Sandrine-Pia Casto resaltó la dedicación de los 26 profesores que imparten los cursos de francés y quienes, en la circunstancia de la pandemia, pudieron enfrentar con éxito la transición tecnológica.

Reflexionó que este vínculo entre Panamá y Francia tiene en las personas su eje central y son estas voces fraternas, desde las disciplinas del pensamiento, la enseñanza y el amor hacia el idioma y la cultura francesa, las que expresan el sentido auténtico y trascendente de la Alianza, hoy en su 70 aniversario, y siempre en la voluntad de trascender.