Llegar a los JJ OO ya es un gran logro y su desafío psicológico no es solo competir, sino conciliar las altas exigencias con el rendimiento esperado
Por: Mayka Sánchez

La autora es periodista y editora. Redactora especializada en salud y cultura.
La vigésimo quinta inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebran en Milano Cortina (Italia), destacó en su inauguración por una cuidada puesta en escena que reflejó el reconocido gusto estético del país anfitrión.
Con la participación de 92 delegaciones que compiten hasta el 22 de febrero, la ceremonia combinó un poema de Giacomo Leopardi, música de Ennio Morricone y representaciones inspiradas en grandes figuras de la ópera italiana como Puccini, Verdi o Rossini.
Italia quiso transmitir un mensaje de paz y unión entre culturas a través de una escenografía simbólica y un vestuario diseñado por Giorgio Armani, con la intención de recordar que la cooperación entre pueblos es la base de la armonía internacional.
Los deportistas olímpicos se distribuyen en cuatro sedes, Milán, Cortina d’Ampezzo, Livigno y Predazzo, según su disciplina, para facilitar su concentración y descanso.

José Ortiz Gordo, psicólogo en Psicología del Deporte por el Consejo General de la Psicología de España, explicó que estos atletas necesitan mantenerse alejados de distracciones para rendir al máximo en una cita tan exigente.
Ortiz Gordo subraya que llegar a unos Juegos Olímpicos ya constituye un logro extraordinario y que el verdadero desafío psicológico consiste en sostener durante años un nivel muy alto de autoexigencia, gestionar las expectativas y afrontar la presión del rendimiento.
Para los espectadores, la 25º de los JJ OO de invierno, constituye un gran espectáculo, donde los competidores ponen el cerebro y el corazón para ganar, puesto que la mayoría no repetirán en el resto de su vida la experiencia del olimpismo. Tras ese rostro de glamur, deportiva competición e incluso compañerismo entre rivales de distintos países hay años de duro entrenamiento, de un sacrificio y una entrega al deporte extremos, que no siempre el espectador suele percibir.
No alcanzar el podio puede resultar una experiencia muy dolorosa para muchos deportistas, especialmente en un contexto donde los errores se amplifican en redes sociales y pueden generar críticas desproporcionadas.
“Uno de los momentos más delicados es el denominado olimpic blue: el deportista de alta competición se ve invadido por una sensación de vacío, por una crisis existencial”, indica Ortiz Gordo.
Agrega el experto que este es uno de los momentos, dominado por una depresión clínica, en el que más necesita el apoyo del profesional psicológico, a fin de reorganizar la identidad cuando el objetivo en torno al que ha estructurado su vida durante años desaparece.
El objetivo, señala, es ayudar al deportista a ampliar su identidad más allá del resultado deportivo y construir un proyecto personal sostenible.
Cada vez más países incorporan psicólogos especializados en alto rendimiento desde las primeras fases de preparación, conscientes de que la fortaleza mental es tan importante como la física. Aun así, la mayoría de los atletas no volverán a competir en unos Juegos, y su motivación suele estar más vinculada al prestigio y la realización personal que a una recompensa económica.
La conciliación entre deporte de élite y formación académica es otro reto relevante.
Según Ortiz Gordo, el llamado “plan dual” , que combina la carrera deportiva con estudios o formación profesional, es fundamental para el desarrollo integral del deportista, aunque su implementación depende del tipo de disciplina y del apoyo institucional.
Vanesa Dorrego, también psicóloga especializada en alto rendimiento, advierte que muchos niños llegan a competencias deportivas presionados por expectativas familiares. Subraya que la decisión debe partir del propio menor y que el disfrute y el juego deben mantenerse como elementos centrales en edades tempranas. Cuando la exigencia supera la madurez emocional del niño, pueden aparecer problemas como lesiones recurrentes o rechazo hacia la actividad.
Dorrego destaca la importancia de enseñar a los jóvenes deportistas a gestionar la frustración. Aunque los errores pueden resultar dolorosos, también favorecen el desarrollo de la resiliencia si se acompañan de manera adecuada.
En disciplinas donde se empieza muy pronto, como la gimnasia rítmica, es esencial equilibrar la carga deportiva con la vida académica y atender siempre al bienestar emocional.
Por: Mayka Sánchez

