La mujer que deja la pandemia

La pandemia trae una paradoja para la mujer: más obligaciones, más carga laboral y doméstica, pero menos retribuciones.

Esta realidad está contenida en informes de organismos internacionales, cuya revisión resulta de particular pertinencia a propósito del Día Internacional de la Mujer, este 8 de marzo.

El informe Mujer, Empresa y el Derecho 2021, del  Banco Mundial, que mide leyes y regulaciones en ocho áreas que afectan las oportunidades económicas de las mujeres en 190 países dentro de un período que va desde septiembre de 2019 a octubre de 2020, destaca que “en promedio, las mujeres tienen sólo tres cuartas partes de los derechos reconocidos a los hombres”. 

Al respecto, David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial, citado por la institución, reflexiona que “las mujeres deben ser plenamente incluidas en las economías para lograr mejores resultados en materia de desarrollo”.

Malpass destaca retrocesos en los límites a la libertad de movimiento de las mujeres y “la pandemia también ha acentuado las diferencias existentes que ponen en desventaja a las niñas y las mujeres, en particular bajo la forma de obstáculos para la escolarización y el mantenimiento de empleos”. 

“Al mismo tiempo, las mujeres se enfrentan al aumento de la violencia doméstica, y a dificultades en temas de salud y seguridad. Las mujeres deberían tener el mismo acceso a los servicios financieros, los mismos derechos a heredar que los hombres y estar al centro de nuestros esfuerzos hacia una recuperación inclusiva y resiliente de la pandemia de covid-19”, afirma.

De manera positiva, ante el cierre de las escuelas, “cerca de 40 economías en todo el mundo han establecido políticas sobre licencias o prestaciones sociales con el fin de ayudar a los padres en el cuidado de los niños”. Si bien el BM reconoce que todavía no es suficiente para equilibrar la carga laboral y de cuidado, es un avance.

De igual modo, los gobiernos “adoptaron alrededor de 120 medidas nuevas como líneas de atención telefónica directa, asistencia psicológica y refugios para proteger a las mujeres de la violencia doméstica”.

Mari Pangestu, directora gerente de Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial, citada por el organismo, reflexionó que “los países deben crear un entorno jurídico que mejore la inclusión económica de las mujeres, para que estas puedan tomar las mejores decisiones para ellas y sus familias”.

Las mujeres que no volvieron a trabajar

Por su parte, el Informe Especial COVID-19 N⁰9: La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad dado a conocer por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), destaca cómo la pandemia impactó de manera negativa “en la ocupación y en las condiciones laborales de las mujeres en América Latina y el Caribe, generando un retroceso de más de una década en los avances logrados en materia de participación laboral”.

Los datos establecen brechas que es necesario cerrar en la medida que las economías avancen hacia la recuperación: “La tasa de participación laboral de las mujeres se situó en 46% en 2020, mientras que la de los hombres en 69% (en 2019 alcanzaron un 52% y un 73,6%, respectivamente). 

Se calcula, además, que la tasa de desocupación de las mujeres llegó al 12% en 2020, porcentaje que se eleva al 22,2% si se asume la misma tasa de participación laboral de las mujeres de 2019”. 

El estudio destaca la salida de mujeres de la fuerza laboral, quienes, forzadas por tener que atender el cuidado del hogar, no volvieron al trabajo.

Alicia Bárcena, secretaria Ejecutiva de la Cepal, durante la presentación del informe, expresó su preocupación por el impacto de la crisis del empleo y de la caída del Producto Interno Bruto (PIB) regional (-7.7% en 2020) en los ingresos de los hogares. 

La Cepal calcula “que alrededor de 118 millones de mujeres latinoamericanas se encontrarían en situación de pobreza, 23 millones más que en 2019”.

El organismo resalta el gran valor de las mujeres en la pandemia: “Son parte crucial de la primera línea de respuesta a la pandemia.

Un 73,2% de las personas empleadas en el sector de la salud son mujeres, quienes han tenido que enfrentar una serie de condiciones de trabajo extremas, como extensas jornadas laborales, que se suman al mayor riesgo al que se expone el personal de la salud de contagiarse del virus.

Todo esto en un contexto regional en el que persiste la discriminación salarial, pues los ingresos laborales de las mujeres que trabajan en el ámbito de la salud son un 23,7% inferiores a los de los hombres del mismo sector”, señaló Alicia Bárcena, citada por el organismo.

De igual modo, el estudio advierte del impacto en el trabajo doméstico remunerado que ya antes de la pandemia se caracterizaba por una alta precariedad.

En total, destaca el informe, este sector empleaba a un 11,1% de las mujeres ocupadas en la región.

“No obstante, en el segundo trimestre de 2020 los niveles de ocupación en el trabajo doméstico remunerado cayeron -24,7% en Brasil; -46,3% en Chile; -44,4% en Colombia; -45,5% en Costa Rica; -33,2% en México; y -15,5% en Paraguay”.

Bárcena se pronuncia por invertir en la economia del cuidado “y reconocerla como un sector dinamizador de la recuperación, con efectos multiplicadores en el bienestar, la redistribución de tiempo e ingresos, la participación laboral, el crecimiento y la recaudación tributaria”.

También se inclina por reforzar políticas de empleo “y asegurar a las mujeres participación en los sectores dinamizadores de la economía en condiciones de trabajo decente”.

Una de las propuestas de la Cepal apunta a la llamada canasta básica digital, que permitiría, con solo destinar el 1% del PIB regional, conectar a una de cada cuatro mujeres en América Latina y el Caribe.

“Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la covid-19”

Este año, el tema del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) propuesto por ONU Mujeres es el de “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la covid-19”, el cual “celebra los enormes esfuerzos realizados por mujeres y niñas de todo el mundo a la hora de definir un futuro más igualitario y la recuperación ante la pandemia de covid-19, y resalta las deficiencias que persisten”.

ONU Mujeres recuerda que el liderazgo de las mujeres es fundamental para lograr el progreso en el mundo.

Hay un camino recorrido pero queda por andar. En cifras, de acuerdo con reciente informe del secretario general de las Naciones Unidas:

  • Las mujeres son jefas de Estado o de gobierno en 22 países
  • Solo el 24,9 por ciento de los parlamentarios nacionales son mujeres
  • Al ritmo de progreso actual, la igualdad de género entre jefas y jefes de gobierno tardará otros 130 años.
  • Las mujeres de menos de 30 años de edad representan menos del 1 por ciento de los parlamentarios a escala mundial.
  • Las mujeres se encuentran al frente de la batalla contra la covid-19, como trabajadoras del sector de la salud y en primera línea, y como científicas, médicas y cuidadoras; no obstante, ganan un 11 por ciento menos globalmente en comparación con sus homólogos masculinos. 
  • Un análisis de equipos de trabajo sobre la covid-19 de 87 países, indica que solamente el 3,5 por ciento de estos tenían paridad de género.

Este contexto da razón para convertir el Día Internacional de la Mujer, en “un clamor a favor de la Generación Igualdad, a fin de actuar para conseguir un futuro igualitario para todas y todos”, expresa ONU Mujeres.

En esta misma mirada de construir una visión igualitaria “en el mundo de la covid-19”, Achim Steiner, administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), reflexiona que ahora, con la recuperación paulatina, “las mujeres deben tener la oportunidad de participar plenamente en la formulación de las trascendentales decisiones que están adoptando en estos momentos los países en respuesta a la pandemia”.

El PNUD, en sintonía con planteamientos similares de la Cepal, propone un Ingreso Básico Temporal para las mujeres en los países en desarrollo como parte de la solución.

“Una inversión mensual del 0,07% del PIB de los países en desarrollo podría contribuir de manera efectiva a que 613 millones de mujeres en edad laboral que viven en la pobreza puedan absorber el impacto de la pandemia”. 

Steiner analiza que “no basta simplemente con volver a lo que teníamos antes. Es preciso cambiar nuestra manera de hacer las cosas. Esto significa destruir las barreras que limitan a las mujeres y a las niñas”. 

Ojalá que estos llamados a la acción consigan en gobiernos y organismos respuestas decididas que trasciendan informes y, en las propias mujeres, la firme voluntad de un cambio que las impulse de la espera al liderazgo.

Con información del Banco Mundial/Cepal/ONU Mujeres y PNUD