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Parte del equipo del Hospital Vall d’Hebron con la paciente Foto: Hospital Vall d’Hebron
Un centenar de profesionales del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona (España) intervinieron en el trasplante parcial de cara, una cirugía de máxima complejidad considerada un trasplante de tejidos compuestos, con técnicas de microcirugía vasculonerviosa, que puede durar hasta 24 horas

Con información de Agencia SINC | Hospital Vall d’Hebron

«La última paciente trasplantada de cara en Vall d’Hebron se adapta actualmente a una segunda vida, posible gracias al inmenso altruismo de su donante. Desde la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) quiero trasladar mi más sincera enhorabuena a Vall d’Hebron por la excelencia demostrada. Cada proceso de donación y trasplante es el resultado de un esfuerzo colectivo».

Con esta expresión, Beatriz Domínguez-Gil, directora general de la ONT, resumía el logro del trasplante parcial de cara realizado en el Hospital Universitario Vall d’Hebron, con una conmovedora novedad: una donante, quien recibió la eutanasia, decidió donar a quien lo necesitaba.

“Los donantes y sus familias siempre realizan un acto inmenso de generosidad y altruismo, pero este caso, además, demuestra un grado de madurez que deja sin palabras. Alguien que ha decidido dejar de vivir dedica una de sus últimas voluntades a una persona desconocida y le da una segunda oportunidad de esta magnitud”, expuso la Dra. Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del Hospital Universitario Vall d’Hebron.

La receptora necesitaba un trasplante de cara de tipo I (parte central del rostro) después de sufrir una necrosis de los tejidos faciales por una infección bacteriana.

El equipo del Hospital Universitario Vall d’Hebron ha explicado ante los medios los alcances de este nuevo trasplante en su centro, que se acompaña con el gesto de solidaridad de quien ya, sin fuerzas para vivir, decide que otra persona tenga mejor vida.

La institución ha explicado en un comunicado que Vall d’Hebron ha realizado tres de los seis trasplantes de cara que se han llevado a cabo en España.

En todo el mundo se han efectuado un total de 54. «Solo una veintena de centros en el mundo tienen capacidad para ser trasplantadores faciales y solo siete han realizado tres o más trasplantes: se necesita experiencia y recursos asistenciales y de laboratorio».

Fuentes de la ONT destacan que el conocimiento previo del tipo de donante permitió una preparación mucho mas completa, imposible en una donación  estándar, ya que se pudieron hacer resonancias de donante y receptora, diseñar unas mascarillas y hacer todo tipo de estudios y mediciones.

La donación tras eutanasia se ha desarrollado en España tras su aprobación legal en 2021 y hasta primeros de este año ha habido 226 donaciones de las que se derivaron 643 trasplantes con tendencia creciente.

«Hasta 2024, el 14% de quienes pidieron la eutanasia donaron sus órganos, un porcentaje alto si se tiene en cuenta que un buen número de los pacientes no puede donar por la enfermedad que les hace pedir la eutanasia (los cánceres sobre todo). Es sin duda un gran rasgo de generosidad para personas en situación tan difícil».

Un acto de generosidad que le devolvió la esperanza

La paciente luego de su trasplante | Imagen SINC

El jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del hospital barcelonés, Joan-Pere Barret, ha explicado que Carme, a través de una picadura de un insecto, sufrió una infección que le provocó una necrosis, la muerte irreversible de células y tejidos, en la cara.

“Lo que podría haber quedado en una anécdota acabó siendo una experiencia horrible para ella y todos los familiares”, ha lamentado.

Esta situación causó una alteración severa de sus funciones del habla, de su respiración y de su nutrición, poniendo en peligro la vida. Carme fue a Vall d’Hebron para realizar una intervención de urgencia para poder recibir nutrientes y se le ofreció la posibilidad del trasplante de cara.

La paciente ha agradecido en rueda de prensa todo el trabajo que ha llevado a cabo el equipo del Hospital Universitario Vall d’Hebron y ha expresado que ahora mismo se encuentra “bien y contenta”. “Han estado allí las 24 horas del día, y me han tratado como si fuera de su familia, ha sido maravilloso”, ha expresado Carme.

Respecto al médico que la trató, ha explicado que fue el único experto que le ofreció alguna solución, y lo ha calificado como su “ángel de la guarda”. También ha agradecido “de corazón” a la donante y a la familia por su acto de generosidad.

Una mejor planificación gracias a la donante

Donante y receptor del trasplante de cara deben compartir sexo y grupo sanguíneo, y presentar unas medidas antropométricas -dimensiones físicas- de la cabeza semejantes.

La cara concentra la imagen que el individuo proyecta hacia los demás y está muy ligada a la identidad personal.

Con todos estos requisitos, tener una donación de alguien que había solicitado la eutanasia -proceso en el que pueden pasar semanas o meses entre la toma de la decisión y la muerte asistida- ayudó a una mejor planificación, ha señalado Joan-Pere Barret.

“Pudimos realizar una planificación en 3D tanto de la paciente como de la donante, cosa que nos facilitó realizar una mejor resolución reconstructiva de los tejidos”, ha especificado Barret.

Todo ello sin que hubiera ninguna conexión entre la donante y la receptora, ha indicado por su parte el coordinador de Programas de Donación y Trasplantes del Hospital Universitario Vall d’Hebron, Alberto Sandiumenge, quien ha asegurado que cumplieron la ley de regulación de la eutanasia “estrictamente”.

Una cirugía de máxima complejidad

La cirugía del trasplante de cara es de máxima complejidad, puede durar hasta 24 horas y requiere experiencia y recursos asistenciales de laboratorio.

Se trasplantan piel, tejido adiposo, nervios periféricos, musculatura facial y hueso de la cara, con estructuras que son pequeñas y con una disposición tridimensional compleja.

Con información de Agencia SINC | Hospital Vall d’Hebron