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El personal sanitario, los pacientes y los centros de salud deben estar siempre protegidos por el derecho internacional humanitario

Comunicado OMS

Más de diez días después del inicio de la última escalada del conflicto en Medio Oriente, los sistemas de salud en toda la región están bajo presión a medida que aumentan las lesiones y los desplazamientos, continúan los ataques a la atención médica y aumentan los riesgos para la salud pública, advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS) en comunicado público.

Las autoridades sanitarias nacionales de Irán reportan más de 1300 muertes y 9000 heridos, y en el Líbano, al menos 570 muertes y más de 1400 heridos. En Israel, las autoridades reportan 15 muertes y 2142 heridos, señaló la organización.

Al mismo tiempo, el conflicto está afectando precisamente a los servicios destinados a salvar vidas. En Irán, la OMS ha verificado 18 ataques a la atención sanitaria desde el 28 de febrero, que causaron la muerte de 8 profesionales sanitarios.

Durante el mismo período en el Líbano, 25 ataques a la atención sanitaria causaron 16 muertos y 29 heridos.

Estos ataques no solo cuestan vidas, sino que privan a las comunidades de atención médica cuando más la necesitan. El personal sanitario, los pacientes y los centros de salud deben estar siempre protegidos por el derecho internacional humanitario.

Más allá del impacto inmediato, el conflicto está generando riesgos más amplios para la salud pública. Las estimaciones actuales indican que más de 100 000 personas en Irán se han reubicado en otras zonas del país debido a la inseguridad, y hasta 700 000 personas han sido desplazadas internamente en el Líbano, muchas de ellas en albergues colectivos abarrotados, en condiciones sanitarias cada vez más deterioradas y con acceso limitado a agua potable, saneamiento e higiene.

Estas condiciones aumentan el riesgo de infecciones respiratorias, enfermedades diarreicas y otras enfermedades transmisibles, especialmente para las poblaciones más vulnerables, como las mujeres y los niños.

Los riesgos ambientales también son una preocupación creciente. En Irán, los incendios de petróleo y el humo de las infraestructuras dañadas expusieron a las comunidades cercanas a contaminantes tóxicos que pueden causar problemas respiratorios, irritación ocular y cutánea, y contaminación de fuentes de agua y alimentos.

El acceso a los servicios de salud se ve cada vez más limitado en varios países. En el Líbano, 49 centros de atención primaria y cinco hospitales han cerrado tras las órdenes de evacuación emitidas por el ejército israelí, lo que reduce la disponibilidad de servicios esenciales a medida que aumentan las necesidades médicas.

En el territorio palestino ocupado, el aumento de las restricciones de circulación y el cierre de los puestos de control están retrasando el acceso de ambulancias y clínicas móviles en varias gobernaciones de Cisjordania.

En Gaza, las evacuaciones médicas permanecen suspendidas desde el 28 de febrero, mientras que los hospitales siguen operando bajo presión debido a la escasez de medicamentos, suministros médicos y combustible, que se está racionando para priorizar servicios de salud esenciales como la atención de urgencias y traumatología, los servicios maternos y neonatales, y la gestión de enfermedades transmisibles.

Las restricciones temporales del espacio aéreo han interrumpido el transporte de suministros médicos desde el centro logístico mundial de la OMS en Dubái.

Más de 50 solicitudes de suministros de emergencia, destinadas a beneficiar a más de 1,5 millones de personas en 25 países, se han visto afectadas, lo que ha provocado importantes retrasos. Los envíos prioritarios actuales incluyen suministros previstos para Al Arish (Egipto) en apoyo a la respuesta en Gaza, así como para Líbano y Afganistán. Se espera que el primer envío, con suministros para la respuesta al cólera destinados a Mozambique, salga del centro la próxima semana.

La escalada se produce en un momento en que las necesidades humanitarias en la Región del Mediterráneo Oriental ya se encontraban entre las más altas del mundo.

En toda la región, 115 millones de personas necesitan asistencia humanitaria —casi la mitad de la población mundial necesitada—, mientras que los llamamientos humanitarios de emergencia sanitaria siguen sin financiación suficiente en un 70 %.

Sin protección de la atención sanitaria, acceso humanitario sostenido y mayor apoyo financiero y operativo a la respuesta sanitaria humanitaria, la presión sobre las poblaciones vulnerables y los sistemas de salud ya frágiles seguirá creciendo.

La OMS insta a todas las partes a proteger a los civiles y la atención sanitaria, garantizar un acceso humanitario sin trabas y sostenido y promover la desescalada del conflicto para que las comunidades puedan empezar a recuperarse y avanzar hacia la paz.

Comunicado OMS