El Pacto se alinea con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y, en particular, con el Objetivo de Desarrollo Sostenible N.º 2: Hambre Cero
Con información de FAO Mesoamérica
La Asamblea Nacional de Panamá firmó el Pacto “Alimentación Primero” en el Salón Azul del órgano legislativo, en un acto presidido por el diputado Jorge Herrera, presidente de la Asamblea Nacional.
Con esta firma, Panamá se incorpora a la lista de parlamentos —Chile, España, Guatemala, México y República Dominicana— que ya han asumido este compromiso en el marco de la Alianza Parlamentaria Iberoamericana y Caribeña por la Seguridad Alimentaria.
El Pacto es el instrumento político central de dicha Alianza, conformada por los Frentes Parlamentarios contra el Hambre de América Latina y el Caribe, la Alianza Parlamentaria Española por el Derecho a la Alimentación y la Alianza Parlamentaria Portuguesa por la Seguridad Alimentaria.
Creada en 2024 con el respaldo del Foro de Presidentes y Presidentas de Poderes Legislativos de Centroamérica y la Cuenca del Caribe (FOPREL), la Alianza cuenta con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a través del programa Mesoamérica sin Hambre, su iniciativa conjunta con la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), y el Programa España-FAO para América Latina y el Caribe, de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), así como de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y del proyecto EU4SUN de la Fundación para la Internacionalización de las Administraciones Públicas (FIAP).
Al suscribir el Pacto “Alimentación Primero”, la Asamblea Nacional panameña asume el compromiso de impulsar una agenda legislativa en favor de la alimentación adecuada, supervisar que los recursos destinados a este fin sean bien utilizados, incorporar al poder ejecutivo y a la sociedad civil en este esfuerzo, y presentar anualmente un informe sobre los avances alcanzados.
El Pacto se alinea con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y, en particular, con el Objetivo de Desarrollo Sostenible N.º 2: Hambre Cero.
La iniciativa, que crea un marco regulatorio para que los alimentos aptos para el consumo lleguen a quienes más los necesitan en lugar de terminar en vertederos, fue elaborada con la participación de la Iglesia Católica, el Banco de Alimentos, el Ministerio de Salud y representantes del sector privado.
Los datos de la FAO ilustran la urgencia de este tipo de medidas: en Panamá, más de 200.000 personas padecen hambre, lo que representa el 5,7% de la población nacional, mientras que alrededor de 350 toneladas de alimentos se desechan cada día (según cifras de la Asamblea).
Además, el país presenta un 71.7% de exceso de peso en adultos, con más de 35% de obesidad, muy por encima de la prevalencia regional (29.9%) y mundial (15.8%) reportado en los más recientes informes.
La firma del Pacto “Alimentación Primero” reunió a representantes de los poderes legislativo y ejecutivo panameños, del cuerpo diplomático y de organismos internacionales. La presencia de Beatriz Carles de Arango, ministra de Desarrollo Social (MIDES), y el viceministro José Aníbal Rincón, en representación de Roberto Linares, ministro de Desarrollo Agropecuario (MIDA), subrayó que la seguridad alimentaria es una agenda prioritaria y compartida entre los poderes del Estado.
La FAO estuvo representada por Adoniram Sanches Peraci, coordinador subregional para Mesoamérica y representante en Panamá; la Cooperación Mexicana, por la embajadora Claudia Pavlovich Arellano y la Mtra. Ingrid Narváez González, directora Jurídica de Cooperación Internacional de AMEXCID; la Cooperación Española, por el embajador Guzmán Palacios Fernández. Como testigo, también respaldó la firma la diputada dominicana Soraya Suárez, coordinadora regional del Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe.
El Pacto “Alimentación Primero” se enmarca en un contexto regional que demanda acción sostenida. América Latina y el Caribe registra la dieta saludable más costosa entre todas las regiones del mundo: más de 181 millones de personas no pueden acceder a ella. La inseguridad alimentaria afecta a una de cada cuatro personas, con mayor impacto en las mujeres, y la obesidad en adultos roza el 30%, casi el doble del promedio mundial (según informes de la FAO).
Con información de FAO Mesoamérica

