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Papel Literario del diario El Nacional recuerda el libro digital 70 años de semblanzas y los libros memoriosos que han circulado a pesar del tiempo de pandemia. Un lujo para el corazón este especial. Palabras de Nelson Rivera, director de Papel Literario, a modo de presentación

Amigos lectores:

Escribí unas notas que titulé La semblanza, con el ánimo de introducir 70 años de semblanzas, el peculiar y valioso libro digital que Banesco y Cyngular publicaron el año pasado.

El volumen ordena 40 semblanzas seleccionadas por Carlos Ortiz Bruzual, publicadas entre 1946 y 2020, mayoritariamente en diarios y portales informativos.

Aquí reproducimos las de Miguel Otero Silva sobre Antonio José CalcañoBaica Dávalos sobre Francisco MassianiAlfredo Meza sobre Daniel MordzinskiMarsolaire Quintana sobre Fedora AlemánRosa María Rappa sobre José Ledezma Rafael José Muñoz sobre Alejandra Pizarnik.

En el libro -cuyo PDF se puede bajar gratuitamente de la Biblioteca Digital Banesco- hay, además, semblanzas escritas por Camilo Balza-DonatiJosé del Río SáinzRicardo ArchilaSergio DahbarGerardo OlivaresFanor DíazRonna RísquezTxomin Las HerasRosanna Di TuriMichel BonnefoyTomás Eloy MartínezSalomón LewinkyLeopoldo TablanteManuel MalaverGuillermo Sucre (su precioso retrato del escritor Martín Cerda, que publicamos en el Papel Literario hace unos tres años), Francesca CordidoMilagros SocorroPerán ErminyRafael Arráiz LuccaFaitha NahmensManuel CaballeroYves BriceñoSimón Alberto ConsalviAndrea DazaNolan Rada GalindoAdriano González LeónÓscar LucienLuis Alonso LugoSinar AlvaradoFrancis PeñaNelson RiveraValentina Oropeza y Esther Yánez.

Como capítulo final, 70 años de semblanzas reproduce una suerte de semblanza coral de José Ignacio Cabrujas, publicada también en el Papel Literario, días después de su fallecimiento (ocurrido el 25 de octubre de 1995).

Está constituida por diez textos breves: Paula Vásquez LezamaAlberto Barrera TyszkaSergio DahbarColette CaprilesTeodoro PetkoffMaría Cristina LozadaElisa LernerJulio César MármolMauro Parra y Argenis Martínez.

Son piezas que, leídas en sucesión, construyen un boceto de ese multifacético, cuya obra se expandió por el teatro, la televisión, el cine, la radio y el periodismo.

Normalmente, en esta presentación cito algún fragmento de los textos publicados en el PDF. Pero esta vez haré algo distinto: citaré de 70 años de semblanzas un fragmento del Homenaje a Martín Cerda, escrito por Guillermo Sucre, con mi recomendación de leerlo completo, apenas sea posible:

“La conversación inconclusa, la obra inconclusa: este fue uno de los signos de Martín Cerda. En el prólogo de Escritorio dice: “Este librito sibilino, primero de una serie de cuatro…”. Nunca claro, aunque tenía a mano los escritos, pudo cerrar la serie. No le faltó constancia ni disciplina, pero, aparte de los límites que le impuso la vida o las urgencias en que se movió, fue un ser que se repartió en demasiados proyectos. Le importaba su vocación, no la gloria o la posteridad. Fue un trotamundos y un derrochador impenitente de sus propios dones. A los pródigos, sin embargo, les es dada una última gracia. Y me pregunto si de los innumerables artículos derramados en la prensa (fue un periodista literario de rara estirpe) no logrará salir un nuevo libro. O si aún no será posible rehacer su “Montaigne y el Nuevo Mundo”, o sus ensayos sobre Barthes y la escritura burguesa, o sobre los escritores suicidas, ese tema que tanto lo apasionó, en especial la experiencia de Drieu La Rochelle (¿no escribió él mismo como una suerte de suicida postergado?). Tiene la palabra la mujer que lo besó antes de morir, su compañera Angelina Silva. Tenemos la palabra todos los que fuimos sus amigos”.

La sección dedicada a los 70 años de semblanzas ocupa las páginas entre la 1 a la 7.

La página 8 trae una nueva entrega de las memorias personales de Alicia Álamo Bartolomé. El texto se titula Un momento vergonzoso:

“En octubre de 1946 inicié mi vida universitaria. Los dos primeros cursos de la recién estrenada carrera de Arquitectura, 3º y 1º años –no se abrió curso en 1945– funcionaban en dos aulas en el segundo piso del edificio tradicional de la UCV, Bolsa a San Francisco, frente al Capitolio donde se reunía la Asamblea Constituyente. Teníamos los mejores profesores que llevaron adelante la apertura de la escuela: Luis Malaussena, Carlos Raúl Villanueva, Luis Eduardo Chataing, Carlos Guinand Sandoz, Diego Carbonell, Juan Andrés Vegas, Tomás Sanabria, Willy Ossott, Edoardo Crema… Estudiantes pioneros de esta carrera de 5 años –éramos segunda promoción–, fuimos conejillos de india. Cursándola tuve más pena que gloria. Es un decir, porque gloria no tuve nunca”. Y sigue.

Por último, en las páginas 9 y 10, un reportaje de Alirio Fernández Rodríguez (1987) parte de esta premisa: que, a pesar de la pandemia, durante el 2020 y el 2021, la actividad editorial logró mantenerse y producir frutos generosos.

Además de una lista de 15 títulos del 2020, propone 20 libros publicados en el 2021, y los presenta con citas de los propios autores, de reseñistas o provenientes de comentarios críticos. Se refiere a Gustavo ValleAna Teresa TorresAntonio López OrtegaÓscar MarcanoYolanda PantinFedosy Santaella, Israel CentenoÓscar Medina (editor de Ahora van a conocer el diablo), Rodrigo Blanco CalderónEsdras ParraNorberto José OlivarJuan Carlos ChirinosJosé UrriolaAndrea Sofía Crespo, la antología Escribir afuera (realizada por Katie BrownLiliana Lara y Raquel Rivas Rojas), Alexis RomeroJuan Carlos Méndez GuédezNéstor MendozaLeonardo Padrón y Karina Sáinz Borgo.

Me detengo un momento en la web: un 29 de enero, hace 25 años, murió en Buenos Aires, el narrador y periodista Osvaldo Soriano (1943-1997), autor Triste, solitario y final (1973), No habrá más penas ni olvidos (1978), Cuarteles de invierno (1980) y A sus plantas rendido un león (1986), entre otros. Catorce meses antes de su muerte, Enrique Moya  le hizo una entrevista, que entonces fue publicada en El Universal. Con autorización de su autor, hoy la reproducimos en la sección Papel Literario de www-el-nacional.com. No titubeo en recomendarla, hayan leído o no a Soriano.

Por hoy, no más listas.

Mis buenos deseos para todos.

Nelson Rivera

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