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Después de una dura semana de trabajo, nada mejor que arrancar el fin de semana con el “viernes cultural”, esa reunión de amigos en las esquinas del barrio presagiando ya el descanso y la fiesta. Esta sección pretende hacer eso, arrancar nuestro fin de semana desde esta esquina virtual con cuentos y poemas de autores panameños para que los conozcan y los disfruten. Así que, ¡feliz fin de semana!, con sabor a literatura panameña de la buena.

Pedro Crenes Castro, coordinador del Viernes Cultural: Literatura Panameña [email protected]
Diseño: Carlos García Ponte

Poemas de Javier Medina Bernal

Javier Medina Bernal

Javier Medina Bernal (Panamá, 1978), es cantautor, cuentista, poeta y novelista. Ha ganado varias veces el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró. Es uno de los escritores panameños que mejor maneja la temperatura emocional tanto de su prosa como de su poesía. Brujamadre (2018) es uno de sus poemarios más hermosos. Hemos caminado siglos esta madrugada (2011), La cédula de mi madre y otros cuentos (2020) y Lagarto Rey (2018), son algunas de sus obras.

Poemas de los libros

Hemos caminado siglos esta madrugada

y Brujamadre

Extinción de besos. Idioma de la carne y la cadera.

Lengua caliente y antigua.

Historia de cabellos mojados.

Desconozco, pero con tener y besar me basta.

Una isla.

Huir de la isla.

Fluir.

Quedarse.

¿sufrir?

Disfrutar del sufrimiento y quedarse.

Permanecer y amanecer.

Hemos caminado siglos esta madrugada.

Los gallos cantan.

Las estrellas callan.

Nunca me quisiste, por eso me desprecias,

reza una canción popular que he escuchado muchas veces,

demasiadas veces.

            Extinción de besos

            Idioma de la carne y la cadera.

Tomado de

Hemos caminado siglos esta madrugada

Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró (2011).

Aquella mujer a la que le gustaban los poemas estuvo aquí alguna vez

(eso dice la lluvia). Empujé su cuerpo contra la pared, dice la lluvia.

Observé la forma de sus senos bajo su vestido de gitana.

La mujer olía a humo y a tierra.

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Pensé aquella vez: Muerte

También pensé: ha venido aquí para ser sacrificada,

este cuarto es un pantano y ha venido a hundirse,

a ser devorada por mosquitos

y sanguijuelas.

Ella pensó que aquí encontraría alivio.

Y lo encontró.

Lleva lodo en las manos,

en los pies,

entre los dedos,

lodo en la boca y en el vientre.

Lodo.

Mientras se vestía, pensé: Será su oficio lavar su cuerpo

con otros cuerpos,

perderá el cabello y se le caerán los senos.

            Complacida, agarrada de mi cuello, sudorosa y ausente y nunca mía,

se vistió aquella mujer. Pensé: me olvidará, la olvidaré.

Pero no puede olvidar. ¿Y el miedo? El miedo es un lagarto

que asoma a sus ojos. Un fantasma. Un pasado de corchos y noches. Ruinas.

            La mirada es un crepúsculo.

La mirada es un milagro y nubes anaranjadas, y rojas, y amarillas.

Las ballenas lo sabían,

los delfines lo sabían,

los otros pescadores lo sabían.

Yo lo sabía, pero la lluvia, la lluvia.

Hoy sigue lloviendo.

Desde mi cuarto trazo el día,

atravieso la noche y

me hago enano entre las manos de alguien o algo

(las manos del perro,

la perra,

de la hormiga,

de la lluvia,

del gallo,

del pozo,

del hermano,

de la mujer desnuda,

entregada y moribunda). Entonces el puente se derrumba y los párpados

caen.

La mirada es crepúsculo. Laberinto y línea recta, círculo y minotauro.

Algo me dice que aquellas bocas que añoro ya no volverán,

que los labios partidos ya no sangran. Ya no los veré.

La mirada es milagro. Vagabundos. Vagabunda la palabra.

Tal vez nuestras sombras.

Tal vez.

Tomado de

Hemos caminado siglos esta madrugada

Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró (2011)

Que los astros sean la guía

Mamá, esta mañana de ahorcado

apague la radio y deje de escuchar las canciones

que le programa la muerte.

Escape del pabellón del desahucio.

El sol está allí afuera, arrecho y lujurioso.

Deje que la toque,

deje que le arrincone con sus llamas,

mójese con su luz.

                        Déjese caer sobre la tierra

                                    y brote,

mamá,

como un hongo.

Tomado de

Brujamadre (2018)


Coordinador del Viernes Cultural Literatura Panameña:
Pedro Crenes Castro

[email protected]
(Panamá, 1972), es escritor. Es columnista y colaborador en varios medios panameños y españoles. Ha ganado dos veces el premio Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá y dicta talleres literarios. Vive en España desde el año 1990.
https://senderosretorcidos.blogspot.com/