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Por: Violeta Villar Liste | [email protected]

Efectos de las redes sociales en el desarrollo cerebral y el estado de ánimo de los adolescentes, ponencia de la Dra. María G. Aramburu de la Guardia en el 51° Congreso Nacional de Pediatría, organizado por la Sociedad Panameña de Pediatría  (SPP), expuso los riesgos para la salud mental del uso de redes sociales

«Investigaciones recientes muestran que los adolescentes que pasan más de tres horas al día en las redes sociales corren el doble de riesgo de experimentar malos resultados de salud mental, como síntomas de depresión y ansiedad. Sin embargo, una encuesta de 2021 de adolescentes encontró que, en promedio, pasan 3,5 horas al día en las redes sociales. Las redes sociales también pueden perpetuar la insatisfacción corporal, los comportamientos alimentarios desordenados, la comparación social y la baja autoestima, especialmente entre las adolescentes”.

Estos resultados corresponden al aviso emitido por la máxima autoridad sanitaria de los Estados Unidos, el reciente mayo 2023, sobre los efectos del uso de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes y fueron destacados por la Dra. María G. Aramburu de la Guardia, panameña, médico pediatra, directora médica de Educación de la División de Medicina de Adolescentes del Lehigh Valley Reilly Children´s Hospital de Estados Unidos, durante su participación en el reciente 51° Congreso Nacional de Pediatría, organizado por la Sociedad Panameña de Pediatría  (SPP).

La Dra. Aramburu de la Guardia intervino en el Congreso de la SPP con dos ponencias: Sobre la prevención de suicidio en adolescentes y la titulada, Efectos de las redes sociales en el desarrollo cerebral y el estado de ánimo de los adolescentes.

 “La pregunta más común que me hacen los padres es: ‘¿Las redes sociales son seguras para mis hijos?’. La respuesta es que no tenemos pruebas suficientes para decir que es seguro y, de hecho, cada vez hay más pruebas de que el uso de las redes sociales está asociado con daños a la salud mental de los jóvenes”, resaltó en su momento el Dr. Vivek Murthy, citado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos al compartir la declaración de la autoridad sanitaria.

El Dr. Murthy advirtió que “un tercio o más de las niñas de 11 a 15 años dicen que se sienten «adictas» a ciertas plataformas de redes sociales y más de la mitad de los adolescentes informan que sería difícil dejar las redes sociales. 

Cuando se les preguntó sobre el impacto de las redes sociales en su imagen corporal, el 46% de los adolescentes de 13 a 17 años dijeron que las redes sociales los hacen sentir peor. El 40% dijo que no los hace sentir ni mejor ni peor, y solo el 14% dijo que los hace sentir mejor. Además, el 64 % de los adolescentes están «a menudo» o «a veces» expuestos a contenido basado en el odio a través de las redes sociales. Los estudios también han demostrado una relación entre el uso de las redes sociales y la mala calidad del sueño, la reducción de la duración del sueño, las dificultades para dormir y la depresión entre los jóvenes”. 

La Dra. Aramburu de la Guardia señala que la encuesta Youth Risk Behavior (2021), “conjunto de encuestas que rastrean los comportamientos que pueden conducir a una mala salud en los estudiantes de los grados 9 a 12” y se aplican cada dos años en los Estados Unidos (EE.UU.) demostraron “que el 57% de las niñas y el 29% de los varones, experimentaron sentimientos persistentes de tristeza o desesperanza en 2021. Más del 50% de las personas LGBTQ+ dijeron que tenían mala salud mental y otra investigación sugiere que estos problemas pueden estar relacionados con el uso de las redes sociales”.

La especialista, en este contexto, resalta un dato que activa las alarmas:

Hasta el 95% de los jóvenes de 13 a 17 años informan que usan una plataforma de redes sociales y más de un tercio dice que usa las redes sociales “casi constantemente”.

Adolescencia, periodo crítico

La pediatra analizó que la adolescencia es un periodo importante de rápido desarrollo. En esta etapa, “las redes sociales y los mensajes de texto que se han vuelto tan integrales para la vida adolescente generan ansiedad y disminuyen la autoestima”.

Encuesta de la  Royal Society for Public Health (RSPH) , demostró que redes sociales como Snapchat, Facebook, Twitter e Instagram “condujeron a un aumento de los sentimientos de depresión, ansiedad, mala imagen corporal y soledad”.

En este contexto de un joven expuesto a los cambios naturales de su edad, “las redes sociales afectan los circuitos de recompensa del cerebro y la neuroquímica”.

La especialista describe que uno de los efectos inmediatos del joven al interactuar con las redes sociales, es un aumento de la dopamina, “el principal neurotransmisor del sistema límbico”.

Esta interacción “enciende el sistema de recompensa” y el cerebro resulta “engañado” al creer que esta retroalimentación positiva (mensajes en redes) es necesaria.

“El deseo ocurre y, eventualmente, la dependencia”.

Otro fenómeno asociado a la mayor dependencia a las redes sociales, es que antes los jóvenes iban al parque e interactuaban en la vida real.

Ahora, por esta comunicación indirecta, mediada por las redes, la mayor parte de la comunicación es no verbal, sin exposición al lenguaje corporal o facial.

De esta forma, los adolescentes se ven privados de señales sociales importantes; las redes sustituyen las interacciones directas con los compañeros.

Este modo de comunicarse acentúa la ansiedad y las inseguridades cuando surgen situaciones presenciales.

La salud mental recibe un impacto negativo y se expresa en depresión, ansiedad, mala imagen corporal y soledad.

¿Cuándo están listos para las redes sociales?

La edad recomendada para exponerse a las redes sociales es vinculante con el nivel de madurez que muestre el adolescente.

Si tiene un diagnóstico de salud mental, es preciso extremar las precauciones para evitar que esta interacción con las redes sociales no lo afecte.

La especialista recomienda a los padres establecer límites de uso, vigilar de manera constante los mensajes que divulgan en sus redes, desactivar los comentarios y la mensajería directa como una manera de protección.

El mejor día que no es real

La Dra. Aramburu reflexiona que para los adolescentes la “vida” de las redes presiona su autoestima porque “todo el mundo parece que está teniendo el mejor día de su vida”.

Incluso, con el retorno físico a la escuela luego de pandemia, y al dejar de usar la mascarilla, a muchos jóvenes les generó ansiedad que el grupo conociera su verdadero rostro.

Ocurre que el otro daño a la autoestima se llama selfies.

Investigaciones señalan que las comparaciones en Instagram pueden cambiar la forma en la cual las mujeres jóvenes se ven y se describen a sí mismas.

Si un adolescente está deprimido o ansioso, la comparación con otros lo disminuirá más.

«Pasa que nuestros peores críticos somos nosotros mismos», observa.

Al vincular uso de redes sociales y depresión, la especialista señala que estudios muestran que juegos virtuales excesivos (pasar dos tercios o más del tiempo libre) “se correlaciona con resultados negativos de salud mental, incluida una mayor incidencia de ansiedad, depresión y uso de sustancias”.

Adolescentes y acoso cibernético

El acoso cibernético se expresa de varias maneras: uso de herramientas digitales para hacer que la otra persona se sienta triste o enojada, textos hirientes, publicar fotos vergonzosas o difundir rumores en línea.

A los padres les recomienda buscar ayuda, que los jóvenes se apoyen también en su grupo de amigos y bloquear al agresor; no responder.

Corresponde también a los padres orientar a sus hijos sobre los riesgos de exponer su privacidad en redes sociales, tanto fotografías como mensajes, por su impacto en vida personal y laboral.

Redes sociales y suicidio

Los padres deben tener conversaciones sobre las redes sociales con sus preadolescentes y es de gran importancia para establecer límites y generar confianza.

La especialista observa que “la angustia relacionada con el uso de las redes sociales debería ser motivo de preocupación” y así evitar situaciones de peligro.

De hecho, indicó que el riesgo de suicidio puede aumentar con el ciberacoso.

 “Las redes sociales y el uso del tiempo frente a la pantalla debe ser una discusión de rutina durante las visitas médicas” porque permite identificar los factores de riesgo temprano para abordarlos de manera saludable.

Resalta la necesidad de crear conciencia en los adolescentes sobre las emociones relacionadas con las redes sociales e identificar los factores de riesgo temprano para abordarlos de manera saludable.

En este proceso, exhorta al empoderamiento de las escuelas y las comunidades como espacios vitales para proteger a los jóvenes.


Por: Violeta Villar Liste | [email protected]