Es una amenaza poco frecuente en España, pero potencialmente grave para personas vulnerables a quienes se les recomienda no bañarse en el mar con heridas abiertas
Con información de Science Media Centre España
El calentamiento del mar está favoreciendo la expansión de Vibrio vulnificus, la bacteria marina apodada ‘carnívora’, que puede causar infecciones graves.
El verano pasado, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) alertó de un mayor riesgo durante los meses de verano, especialmente en el mar Báltico.
Esta bacteria también se ha identificado en el litoral español, pero los expertos explican que el baño en Mediterráneo es seguro para la población general, ya que la bacteria se desarrolla en aguas de menor salinidad. Aun así, recomiendan mantener la vigilancia en personas vulnerables y no bañarse con heridas abiertas.
«V. vulnificus puede ser muy grave: aproximadamente una de cada cinco personas con infección por esta bacteria fallece, y algunos pacientes pueden requerir cuidados intensivos, cirugía o incluso amputación. Por tanto, la frecuencia global en la población es muy baja, pero cuando la infección afecta a una persona vulnerable puede evolucionar rápidamente y tener consecuencias muy graves”, explica Carmen Amaro, profesora en la Universidad de Valencia e investigadora en el Institut Universitario de Biotecnologia i Biomedicina (Biotecmed).
¿Qué son las bacterias Vibrio?

La profesora Amaro explica de manera detallada el origen de este tipo de bacterias:
“Los vibrios son bacterias que de forma natural habitan ecosistemas acuáticos. Este género de bacterias engloba importantes patógenos humanos como V. cholerae y V. vulnificus. De estas dos especies, V. vulnificus es la conocida como ‘bacteria marina comecarne’. Además, esta especie es patógena no solo del ser humano, sino también de distintas especies de animales acuáticos, algunas de ellas de interés en acuicultura.
V. vulnificus habita en aguas salobres localizadas en regiones templadas, tropicales y subtropicales. Su temperatura óptima de crecimiento se sitúa en el rango de 28 a 37 ºC, por lo que su distribución geográfica se está extendiendo hacia latitudes más altas como consecuencia del calentamiento global.
Este patógeno acuático puede ser filtrado y concentrado por moluscos marinos de concha, como ostras o berberechos, que actúan como reservorio».
V. vulnificus infecta al ser humano principalmente por dos rutas: contacto e ingestión. En el primer caso, la infección suele producirse cuando una herida abierta entra en contacto con agua que contiene la bacteria. En el segundo, la bacteria se ingiere con moluscos de concha crudos o poco cocinados e infecta al intestino, describe.
¿Cuál es el riesgo real para la población general?
“En personas sanas, la infección suele ser leve, autolimitada o incluso pasar desapercibida. Sin embargo, si la persona pertenece a un grupo de riesgo, tanto la infección de una herida como la infección intestinal pueden progresar hacia formas graves”, explica la profesora Amaro.
¿Cuál es el mayor riesgo de infección por la bacteria Vibrio vulnificus y cuáles son sus consecuencias o síntomas comunes?
La experta señala que las infecciones por V. vulnificus son en su mayoría leves y pasan desapercibidas, «pero pueden ser graves en personas susceptibles por padecer enfermedades preexistentes que comprometen de alguna manera la respuesta inmunitaria frente a la infección.
Entre ellas se encuentran la diabetes; distintas enfermedades que afectan al hígado, como hepatitis, cirrosis o cáncer hepático; alteraciones del metabolismo del hierro, como la hemocromatosis; y enfermedades o tratamientos que afectan al funcionamiento normal del sistema inmunitario, como el SIDA o los tratamientos inmunosupresores.
Además, aunque no sea una enfermedad en sí misma, la edad muy avanzada también aumenta el riesgo de sufrir infecciones graves».
¿Tiene una herida abierta?, alerta
Si una persona tiene una herida abierta, es recomendable no bañarse en el mar, en estuarios o en aguas salobres, especialmente durante periodos de temperaturas elevadas y, sobre todo, si pertenece a un grupo de riesgo, alertó.
«No deben exponerse al agua de mar, en cualquier caso, heridas quirúrgicas recientes, úlceras, cortes profundos, lesiones que no han cicatrizado bien e incluso tatuajes recién hechos.
Pero, si se produce el contacto o la persona se hace una herida mientras se está bañando, hay que desinfectar bien la zona con agua limpia y jabón y con algún desinfectante y vigilar la evolución de la herida.
Si aparece dolor intenso o un dolor que progresa rápidamente, enrojecimiento, hinchazón, ampollas con sangre, cambio de coloración de la piel, fiebre, escalofríos o mal estado general, se debe acudir rápidamente a urgencias».
Reconozca las formas graves
«Las formas graves de la infección de heridas comienzan con la extensión de la bacteria hacia zonas más profundas en paralelo a la destrucción del tejido (necrosis), tanto de manera directa por la acción de sus enzimas y toxinas, como de manera indirecta por la respuesta inflamatoria local.
Si la infección no se trata a tiempo, puede requerir cirugía e incluso amputación. En ocasiones, la bacteria puede pasar a sangre, sobrevivir y causar una sepsis secundaria».
En el caso del contagio por ingestión de moluscos con concha crudos o poco cocinados, detalló la científica, se debe acudir a urgencias si aparece fiebre, escalofríos, vómitos, diarrea, mareo, confusión, debilidad intensa o cualquier signo de afectación general.
En estos casos, en las formas graves la bacteria puede atravesar la barrera intestinal, pasar a sangre y causar directamente una sepsis primaria.
«En los pacientes de riesgo, la rapidez de la evolución es una señal de alarma fundamental. Si los síntomas progresan en pocas horas, es especialmente importante acudir inmediatamente a urgencias y explicar claramente que ha habido exposición reciente a agua de mar, agua salobre o consumo de moluscos marinos con concha crudos o insuficientemente cocinados. Afortunadamente, V. vulnificus es una bacteria sensible a la mayoría de los antibióticos que se usan en clínica, por lo que el diagnóstico precoz y el tratamiento rápido son esenciales para la curación”.
¿Cuál es o ha sido su presencia en las costas españolas? ¿Y en Europa? ¿Qué condiciones ambientales favorecen su presencia?
“En España, y si nos centramos en el litoral mediterráneo, V. vulnificus no está presente de forma generalizada en todas las playas. Su presencia depende mucho de las condiciones ambientales locales. El Mediterráneo reúne una condición favorable, que es la temperatura elevada durante los meses cálidos, pero también presenta una condición limitante importante: la salinidad del mar abierto suele ser demasiado alta para que V. vulnificus se multiplique de forma óptima.»,aclara.
Detalló que «en el Mediterráneo español esperaría encontrarla sobre todo en ambientes costeros concretos donde el agua de mar se mezcla con aportes de agua dulce y se generan condiciones de menor salinidad, como desembocaduras, lagunas costeras, marjales, canales o zonas estuarinas. Es decir, no hablaría de una presencia homogénea en toda la costa, sino de una presencia posible en puntos concretos donde coinciden temperatura elevada, salinidad moderada o baja y disponibilidad de nutrientes».
En el caso de Europa, el riesgo se concentra en el mar Báltico porque «la salinidad es mucho más baja que en el Mediterráneo y, durante los veranos cálidos, se combinan dos factores muy favorables para los vibrios: temperatura elevada y baja salinidad. Por eso el Báltico está especialmente vigilado en verano por las autoridades europeas. También pueden darse condiciones favorables en otras zonas europeas de baja salinidad, estuarios o áreas costeras poco renovadas”.
Puede causar sepsis y amputaciones, ¿cuál es la verdadera frecuencia de esto?
“V. vulnificus puede causar sepsis, infecciones necrosantes de heridas, amputaciones e incluso la muerte, pero es muy importante poner esto en contexto. Para la población general, las infecciones por V. vulnificus son poco frecuentes.
Lo importante no es generar alarma, sino identificar bien a los grupos de riesgo, evitar exposiciones innecesarias y acudir a urgencias rápidamente si aparecen síntomas compatibles», señaló.
En cuanto a la verdadera frecuencia de sepsis y amputaciones, dijo que «en España no disponemos de datos oficiales suficientemente detallados para estimarla con precisión, pero mi impresión es que la frecuencia debe ser muy baja en términos absolutos».
Casos en Estados Unidos
La profesora en la Universidad de Valencia e investigadora en el Institut Universitario de Biotecnologia i Biomedicina (Biotecmed), citó el caso de Estados Unidos como referencia y en donde existe una vigilancia más desarrollada.
«Cada verano se emiten alertas sanitarias en zonas de mayor riesgo, como la Costa del Golfo, se notifican anualmente alrededor de 150–200 infecciones por V. vulnificus (0,06 casos por 100.000 habitantes/año). Estos son casos diagnosticados y notificados, es decir, que llegan al sistema sanitario; las infecciones leves probablemente están infrarrepresentadas.

“Vibrio vulnificus es una bacteria tolerante a la sal que está confortable en el agua de mar. Produce septicemia por ingestión de marisco crudo (ojo con las ostras) y penetra por heridas. Cuando los médicos recomiendan no bañarse con heridas abiertas en el mar (por Vibrio) o en los ríos (por Leptospira), no es ninguna tontería.”
Enrique Monte Vázquez, catedrático en el área de Microbiología en la Universidad de Salamanca e investigador en el Instituto de investigación en agrobiotecnología
Salinidad y temperatura

Juan Vicente Mulet Bayona, Facultativo Especialista en Microbiología y Parasitología, Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, explicó que “las bacterias del género Vibrio viven de forma natural en entornos acuáticos de agua salada, especialmente de climas templados.
La salinidad y la temperatura son factores que afectan al crecimiento de esta bacteria, por lo que es lógico deducir que el calentamiento global y de las aguas costeras aumentará la cantidad y las infecciones por este microorganismo, como de hecho se está viendo en los últimos años».
Dijo que Vibrio vulnificus se puede adquirir a través de una herida en la piel en contacto con agua contaminada, o mediante la ingesta de marisco poco cocinado contaminado.
«La infección de heridas es la vía más habitual y, aunque la mayoría de los casos son leves, se han descrito casos de complicaciones muy graves como sepsis, miositis o fascitis necrosante, sobre todo en personas susceptibles.
La fascitis necrosante es una infección grave que destruye rápidamente la piel y tejidos blandes, lo que le ha valido el sobrenombre a esta bacteria de ‘bacteria carnívora’. Sin embargo, es conveniente recordar que el termino es un recurso periodístico, no científico, y que describe una complicación poco frecuente».
Aun así, subraya, es importante informar que existe el riesgo, identificar a personas vulnerables, alertar de que ante una herida que empeora rápidamente en contacto con el agua de mar es necesario consultar al médico, y concienciar a la población de que el cambio climático tiene consecuencias reales como el aumento de este tipo de infecciones.
Con información de Science Media Centre España

