Afectación del riñón en covid-19

Dr. Henry Collet

Estudios demuestran que los pacientes cardiovasculares y renales tienen riesgo de muerte cuando se complican con el coronavirus (covid-19).

Los pacientes renales son de riesgo mayor por su morbilidad.  Al de diálisis, el postrasplantado, inmunosuprimido, con cáncer, hipertensión, diabetes, síndrome cardiorenal o hematooncológicos y quien usa drogas con potencia nefrotóxica, hay que hacerles seguimiento con telemedicina.

Estudios de los investigadores chinos Cheng Y, Luo R y Wang K, determinaron que 536 pacientes, 36, es decir, el 6.7%, desarrollaron insuficiencia renal aguda rango 5, a 48 días, por falla multiorgánica y tormenta de citoquinas.

La mortalidad a causa del covid-19 fue de 91%.

De igual modo, las biopsias realizadas mostraban curiosamente necrosis tubular sin glomerulopatías, hallazgo diferente a los casos de los Estados Unidos, Italia y España.


Aparente no hay tropismo (cambio) renal. Sin embargo, otros trabajos sugieren infecciones, con una incidencia de 3.9%, en casos graves, y presencia de proteinuria, urea elevada, en 63%.

Los investigadores chinos reportaron siete pacientes graves hospitalizados, quienes fallecieron, con una tasa de 12.3%.

En el caso de los pacientes con insuficiencia renal aguda ingresados a UCI, por lo general la incidencia es de 0.1% hasta 12% y esto aumenta la mortalidad a un 91% en casos de distrés respiratorio.

El daño en el paciente renal agudo por covid-19 probablemente no deje secuelas, pero en el crónico diabético o con comorbilidad habrá que esperar a definir si el daño es reversible.

Mínimo, es preciso esperar de 3 a 6 meses.

Importante recordar que el paciente en diálisis requiere un cuidado especial, sobre todo si la diálisis es en casa; en el hospital con protocolo de bioseguridad.

Obligatorio lavado de manos, evitar visitas y salir de casa, usar máscaras, continuar tratamiento con un mínimo de medicamentos en casa de tres meses, estar en contacto permanente con su especialista, evitar alimentación indebida con alta carga de potasio y sulfatos, así mismo deben evitar contactos con personas sospechosa que tengan el covid-19.

El distanciamiento social debe ser estricto y al tener emergencia, anunciar al médico en el carro de su llegada para protocolo de seguridad ya que puede haber salas con enfermos que deben estar aislados.
En el paciente en UCI hay que estar pendiente de posible shock, ya que pueden recibir drogas potencialmente nefrotóxicas.

Este paciente está hipoperfundido en malas condiciones, en posición prona o en ventilación mecánica y diálisis.

En el paciente trasplantado o receptor su sistema inmunológico es débil y es susceptible de infección.

Hay que seguir los protocolos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Este virus produce injuria renal,con disminución del flujo renal, rabdomiolisis, inflamación y ataque directo del virus, empeorando la situación del riñón con la diarrea y vómitos.

En aquellos pacientes con infartos al miocardio que tengan que ser sometidos a cateterismo, el contraste debe ser medido y la diálisis realizarse posterior al procedimiento.

Hay que vigilar la acidosis metabólica en la insuficiencia renal aguda por covid-19.

En nuevas publicaciones hemos visto proteinuria 63% y 35%, que revela síndrome nefrótico, lo que nos indica, a diferencia de la literatura china, ataque al glomérulo y hematuria 20%, uremia 27% y creatinina al 19%.

En conclusión, el covid-19 ataca el riñón a través del receptor ACE2, citoquinas, produciendo tubulopatías, glomerulopatía, infiltrado intersticial y presencia del virus por inmunohistoquímica post morten y rabdomiolisis.

Estos pacientes deben seguir los criterios de la Asociación Internacional del Riñón.

Dr. Henry Collet

El doctor Henry Francisco Collet Camarillo es egresado de la Escuela de Medicina José María Vargas de la Universidad Central de Venezuela, con posgrado de Cardiología en el San Lucas Episcopal Hospital,  Houston Medical Center, en Houston Texas (Estados Unidos), con posgrado de Hemodinamia en Cardiología, de la Escuela de Medicina José María Vargas (UCV). Es director del Laboratorio de Cateterismo e Intervencionismo de la Fundación Collet de la Clínica El Ávila, Caracas, Venezuela, así como cardiólogo intervencionista en la Clínica El Ávila y el Hospital de Clínicas Caracas.

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