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El Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (MAC) inauguró su primer ciclo expositivo de 2024 con La puerta del sol, exposición individual del artista panameño Cisco Merel,  y Pies bajo fuego, videoarte que explora los significados del despojo, con énfasis en Centroamérica y México

Por: Violeta Villar Liste con documentos del MAC Fotos: VVL

“La práctica artística de Cisco Merel emerge inequívocamente de la complejidad cultural de su tierra, sus raíces chino-afro-panameñas, y del camino recorrido«

Cisco Merel (Panamá, 1981) llega por primera vez al Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Panamá.

Y lo ha hecho en plenitud: Rodeado de los afectos de la comunidad artística nacional y de los foráneos que se hermanan en el arte sin fronteras, a propósito de la inauguración de su muestra La puerta del sol.  

Su arte cuelga en las paredes que se levantan como lienzos impecables en este edificio que habita memorias: lo contemporáneo es también una manera de mirar aquello transitado.

El diálogo llega con una noticia previa: su participación en la 60ª Bienal de Arte de Venecia, que se llevará a cabo del 20 de abril al 24 de noviembre de 2024: Pabellón Panamá por primera vez en la Bienal de Arte de Venecia

Por primera vez Panamá tendrá un pabellón y Merel, junto con Brooke Alfaro, Giana De Dier e Isabel De Obaldía, forma parte de los artistas llamados a mostrar al país que une océanos y es dueño de una rica multiculturalidad, que se expresa en una vocación artística deudora de una sólida herencia de colores y paisajes.

La obra de La puerta del sol que lo conmueve como solo lo puede hacer el tiempo de la infancia, es La casa (2024) “una instalación de sitio específico que replica, jugando con la memoria y los recuerdos, una construcción tradicional de una vivienda de tierra. Dejando los cimientos a la vista, y permitiendo que el público la transite y habite, la estructura nos conecta con el sentido íntimo del hogar, con la noción arquetípica de la casa, o con la protección simbólica del material”, describe la presentación del MAC a propósito de esta vivienda de quincha que es arte vivo.

Cisco Merel explica que la obra irá cambiando con el progresar de los días. El primer día invocaba la desnudez del material y al espectador como persona-casa, cimiento del barro que es alma material y soporte de la memoria.

La casa se irá edificando sobre palabra, barro, memoria, poesía, narrativa, yo, tu, él, nosotros… Es la sorpresa del arte que se reinventa.

Merel está contento. Es una frase que resume su buen ánimo al poder presentar el trabajo de sus últimos ocho años.

“No es una retrospectiva”, aclara, es la muestra de una identidad que busca el origen.

“Trabajé muchos años la abstracción y en un momento de más maduración, traté de buscar hacia mis orígenes y las raíces… todo tiene que ver de dónde vengo, del interior del país y de un paisaje que me rodea” y lo expresa.

“La práctica artística de Cisco Merel emerge inequívocamente de la complejidad cultural de su tierra, sus raíces chino-afro-panameñas, y del camino recorrido. Comienza su andadura en la práctica artística en la calle, en el mundo del street art y el graffiti, lo cual le otorga una significativa comprensión del espacio público y sus elementos.

En esta época inicial se interesa también por distintas manifestaciones del arte popular, como los carros del carnaval y distintas carpinterías, lo cual le da un sustancial conocimiento de los oficios tradicionales panameños.

Tras comenzar su formación artística en la Universidad Ganexa, y habiéndola completado en Europa, regresa a Panamá donde colabora por más de diez años en el taller de Carlos Cruz-Diez, lo cual le permite adquirir un conocimiento avanzado en cuanto a la investigación tecnológica aplicada al arte, marcando profundamente su lenguaje artístico.

Todas estas influencias, así como una curiosidad extraordinaria por el mundo que lo rodea, conforman una práctica en constante evolución, en la cual un magistral uso del lenguaje abstracto y del color van abriendo espacios a la significancia de los materiales utilizados.

El interés por la arquitectura, los contrastes sociales y la cultura popular se reflejan en distintas series de obras que, a lo largo de los años, van incidiendo en algunos de los elementos más característicos de la Ciudad de Panamá: los Diablos Rojos, la arquitectura afro-antillana, la rotulación tradicional, los rascacielos, o sus contrastes son los protagonistas. Pero en un momento aflora en Cisco la necesidad de mirar más allá de la ciudad, de echar la vista atrás, e indagar en los orígenes.

Es ahí cuando, poco a poco, junto al uso de técnicas mecánicas y materiales industriales que habían caracterizado su producción hasta el momento, aparece un interés por el uso de materiales orgánicos y formas de hacer artesanales propias de las comunidades del interior del país”. (Presentación del MAC).

Del público espera una conexión natural con los elementos cotidianos como el barro; la vuelta a la tierra.

De Venecia habla en voz alta: “Es un honor representar a Panamá”. Está seguro que es parte del camino que inicia Panamá en el ámbito de la confrontación internacional.

Dos maneras de mirar

Además de la muestra La puerta del sol de Cisco Merel, inauguró en el MAC, Pies bajo fuego: Sobre el despojo, curada por Miguel A. López y la cual “explora la noción multivalente de despojo y sus formas de representación a través de un conjunto de obras en video realizadas en la última década. El despojo es entendido aquí como un largo proceso histórico que tiene como uno de sus inicios la apropiación de tierras durante el periodo colonial, el cual vino de la mano de la destrucción, la extracción de recursos y la expropiación de la fuerza de trabajo de numerosas comunidades colonizadas”.

Esta exposición tendrá dos partes, con artistas diferentes:

  • Primera parte, del 1° de febrero al 19 de mayo: Seba Calfuqueo, Milko Delgado, Elyla, Lungiswa Gqunta, Elena Tejada-Herrera, y Stephanie Williams.
  • Segunda parte, del 23 de mayo al 11 de agosto: Karrabing Film Collective, Sandra Monterroso, Gabriela Novoa, Naomi Rincón Gallardo, Cauleen Smith y Sin Wai Kin.

Esta colaboración es parte del programa internacional Double Takes de la organización KADIST, “que presenta obras de cine y video a través de presentaciones físicas y en línea en instituciones asociadas y en KADIST.tv”.

Juan Canela, curador en jefe del MAC Panamá, observa que ambas exposiciones tienen que ver con el territorio y ayudan a comprender la región.

Juan Canela y María Lucía Alemán

“En Cisco Merel vemos la expresión de la tierra y la construcción con técnicas artesanales. Es volver al origen y poner la mirada en cosas que han ido quedando al lado del camino y ahora los artistas sienten que son importantes de recuperar”.

Pies bajo fuego dialoga con artistas internacionales y de Centroamérica bajo la idea del despojo, de lo que te quitan “y puede ser tierra, creencias o identidad”, sostiene Canela.

Estas muestras nos encuentran con el arte que devuelve a lo necesario.

“El arte te llega a través de la experiencia, la sensación y el sentimiento y eso logran estas obras con su fuerza y la experiencia del cuerpo frente a la materialidad”, observa Canela.

“El arte no te da respuestas, te plantea preguntas”, observa y así, del primer piso al segundo del MAC, la contemplación es una sucesión de las interrogantes sobre el nosotros.

La llegada de Panamá a la Bienal de Venecia, es un evento que celebra.

Será una muestra con una fuerza muy latinoamericana, precisa, y, en el caso de Panamá, la posibilidad de mostrar la riqueza de su expresión plástica, determinada por su paisaje.

«Panamá es el único lugar donde es posible observar el sol al amanecer sobre el océano Pacífico y al atardecer sobre el océano Atlántico. Sin duda el sol, el mar y su posición geográfica marcan la naturaleza, historia e idiosincrasia de este pedazo de tierra que une norte y sur, y conecta este y oeste. Ese sol tropical, que reseca la tierra tras el aguacero, conforma también las formas de vida de las gentes del istmo». (Presentación del MAC).

María Lucía Alemán, directora ejecutiva del MAC, resaltó esta mirada al origen y lo telúrico que convocan ambas muestras, el primer ciclo expositivo del MAC el cual se debe visitar con los ojos del asombro y de la pregunta persistente.

Por: Violeta Villar Liste con documentos del MAC