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Un disco para la historia, un clásico en toda regla, otro gran reconocimiento a la obra de Rubén Blades. La letra de esas siete canciones merecen estudio y contextualización dentro de la historia de la literatura en español, y ya lo llevan diciendo muchos escritores, entre ellos nuestros queridos Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez.

Pedro Crenes Castro, coordinador del Viernes Cultural: Literatura Panameña y Viernes Cultural

Siembra, otra vez

Reseña por: Pedro Crenes


Pedro Crenes Castro (Panamá, 1972), es escritor. Columnista y colaborador en varios medios panameños y españoles. Ha ganado dos veces el premio Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá y dicta talleres literarios. Vive en España desde el año 1990.

Siembra, otra vez

En 1978, en septiembre, se publicó el que es, según todos los expertos, el disco de salsa más vendido de la historia: Siembra. El panameño Rubén Blades y el puertorriqueño Willie Colón le dan una nueva vuelta de tuerca al género y lo redefinen desde el sonido hasta el contenido de las letras. Nadie habría apostado en su sano juicio que canciones tan largas como Pedro Navaja, o tan profundas en contenido social como Plástico o Siembra, pudieran conquistar el imaginario y el intelecto de los escuchas, pero el milagro se consumó y Siembra fue un éxito.

Releyendo a Italo Calvino, en su clásico Porqué leer a los clásicos, releemos una definición de «clásico» en varias partes que se alimentan entre ellas y hacen crecer y enfocar mejor la idea, pero les dejo la que mejor define la idea, la número 3, y que se aplica perfectamente a Siembra, 45 años después: «Los clásicos son libros —léase «disco»— que ejercen una influencia particular, ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el inconsciente colectivo o individual». También les dejo de ñapa la número 6: «Un clásico es un libro —«disco»— que nunca termina de decir lo que tiene que decir». Calvino define perfectamente el carácter actual de Siembra.

La historia dice que este disco no fue casual, que el trabajo intencional y tozudo de sus autores lo sacó adelante, y que el efecto que produjo fue el esperado aunque de manera inesperada. Todas las canciones del disco, de una forma u otra, se han colado en el alma colectiva de América. Todavía hoy, cuando se pasa la lista de países en Siembra, seguimos gritando ¡presente! Y aunque los soneos tengan que acomodarse a la actualidad (¡Nicaragua sin Ortega!), ninguna de las letras ha envejecido mal. Escuchen y tiemblen de emoción con María Lionza.

Pero los «clásicos» se renuevan y, en ocasión del 45 aniversario de su publicación, Rubén Blades grabó en directo (en mayo de 2022, en el Coliseo de Puerto Rico y con la orquesta del gran Roberto Delgado), las siete canciones que componen el disco y lo lanzó en 2023, todo un acontecimiento musical. Y como suele pasar con los clásicos, otra vez, Siembra, hace historia y se alza este 2024 con el Grammy a «Mejor álbum Tropical». «Los viejos rockeros nunca mueren», dice el refrán, y los viejos y grandes salseros tampoco: la sombra del de San Felipe es más alargada todavía.

Un disco para la historia, un clásico en toda regla, otro gran reconocimiento a la obra de Rubén Blades. La letra de esas siete canciones merecen estudio y contextualización dentro de la historia de la literatura en español, y ya lo llevan diciendo muchos escritores, entre ellos nuestros queridos Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez. En ellas hay mucha de la educación sentimental y narrativa de grandes escritores contemporáneos.

Siembra, otra vez, sí. No se pierdan esta ocasión para volver a un disco eterno en una nueva versión, y a unas letras que seguro les darán una mejor perspectiva de nuestra circunstancia actual.

¡Felicidades, Rubén!


Pedro Crenes Castro, coordinador del Viernes Cultural Literatura Panameña y del Viernes Cultural pcrenes@gmail.com